<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519</id><updated>2011-07-08T05:01:43.312-07:00</updated><title type='text'>Biografía de Xavier Zubiri</title><subtitle type='html'>Recensiones y  comentarios</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>56</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6340862220098919973</id><published>2009-10-08T14:58:00.000-07:00</published><updated>2009-10-09T01:27:41.912-07:00</updated><title type='text'>Cultural ABC: "Vida drámatica" por César Alonso de los Ríos y "Zubiri en su circunstancia" por Jaime de Salas</title><content type='html'>﻿&lt;span style='margin:5px 0;padding:5px;border:1px solid #ddd;display:block;width:100px;'&gt;&lt;a href='http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/2006/06/03/026.html' title='Ir a Hemeroteca ABC'&gt;&lt;img style='border:0;width:98px;' src='http://hemeroteca.abc.es/prensa_pages/Madrid/Cultural/2006/200606/20060603/06J03-026_low.jpg' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style='margin:5px 0;padding:5px;border:1px solid #ddd;display:block;width:100px;'&gt;&lt;a href='http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/2006/06/03/027.html' title='Ir a Hemeroteca ABC'&gt;&lt;img style='border:0;width:98px;' src='http://hemeroteca.abc.es/prensa_pages/Madrid/Cultural/2006/200606/20060603/06J03-027_low.jpg' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6340862220098919973?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6340862220098919973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6340862220098919973' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6340862220098919973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6340862220098919973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2009/10/cultural-abc.html' title='Cultural ABC: &quot;Vida drámatica&quot; por César Alonso de los Ríos y &quot;Zubiri en su circunstancia&quot; por Jaime de Salas'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3285805228378180097</id><published>2008-11-26T10:01:00.000-08:00</published><updated>2008-11-26T01:44:52.716-08:00</updated><title type='text'>ZUBIRI, HOMBRE, FILÓSOFO Y “FENOMENÓLOGO”. REFLEXIONES AL FILO DE LA LECTURA DE SU BIOGRAFÍA</title><content type='html'>por Javier San Martín. Investigaciones fenomenológicas 5, pp. 225-253.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La publicación a principios de abril del año 2006 de la exhaustiva biografía de Zubiri, Xavier Zubiri, la soledad sonora (Editorial Taurus) ha supuesto posiblemente uno de los acontecimientos de más impacto para la filosofía española de los últimos años. Sus autores, Jordi Corominas y Joan Albert Vicens, han sabido alternar la biografía vital con la biografía intelectual y la historia política y cultural del país. Ya sólo ese dato, además de la claridad expositiva, hace de ese libro una lectura apasionante. Tan apasionante que, como ocurre en esas novelas que le captan a uno, duele que llegue a su final. Pero el libro sobre Zubiri va mucho más allá de una mera biografía, de las muchas que podríamos leer. La biografía de Zubiri nos interpela a los profesionales de la filosofía en España y, dentro de estos, en particular a los especialistas en filosofía española, a los fenomenólogos, a los metafísicos y a los expertos en filosofía moral. Y por supuesto, el libro es un impresionante manifiesto sobre la ultramontana Iglesia española y sobre lo que nuestra terrible guerra del 36 representó en nuestro país al amputar o silenciar las fuentes vivas de la creación cultural. Pero también son un testimonio de recono-cimiento a esas personas que&lt;br /&gt;dieron a Zubiri la posibilidad de dedicarse, a pesar de todas las adversidades, a la creación filosófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos aspectos hacen que quienes, de dentro de la profesión de la filosofía, hemos tenido acceso a la lectura de este&lt;br /&gt;libro, no hayamos podido dejarla inconclusa, y quien más quien menos se habrá hecho, seguro, su composición de lugar, confesando su mea culpa en la medida en que le corresponda. El objetivo de este texto no pasa de ser una puesta negro sobre blanco o un comentario de los sentimientos que la lectura de este libro me ha suscitado, referidos a los temas que he ido mencionando en esta pequeña introducción. Cada uno de ellos merece investigaciones que, seguramente, se irán proyectando a raíz de este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La biografía en sí misma, todo un acontecimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchos los temas que se abordan en la biografía de Zubiri, como en cualquier biografía que sea planteada con rigor, pero ésta es especialmente interesante, más aún, para los profesionales de la filosofía, impactante por varias razones que me gustaría enumerar.&lt;br /&gt;La primera es la gran novedad de esa biografía, novedad que procede del gran desconocimiento que la inmensa mayoría teníamos de la vida de Zubiri. Todos conocíamos ciertos aspectos de esa vida, pero su increíble, novelesca trama, creo que nos era profundamente desconocida. De su trayectoria vital conocíamos muchas cosas:&lt;br /&gt;sabíamos que era vasco, que había sido cura, que había enseñado en la Facultad de Filosofía de la Universidad Central de Madrid, a la sazón regentada por García Morente, siendo por tanto compañero de Ortega, Gaos y Besteiro; que después de la Guerra Civil había enseñado en Barcelona y que al final había renunciado a la cátedra, dedicándose a cursos privados aparentemente dirigidos a la alta burguesía de Madrid.&lt;br /&gt;Yo asistí a una de sus conferencias, si no me equivoco, en el otoño de 1966 o invierno de 1967. Recuerdo que el ambiente me&lt;br /&gt;resultó profundamente ajeno a mi sensibilidad; yo tenía 20 años, acababa de venir de Comillas, el público estaba constituido por personas mayores, yo mismo iba acompañado por mi tío Joaquín Solana San Martín, que era miembro de los Propagandistas y dueño de Escuela Española. Zubiri hablaba del lugar de la Revelación y la Redención así como del significado del Verbo Encarnado. En mis circunstancias todo aquello me pareció un teatro profundamente alejado, primero, de mis preocupaciones personales; segundo, de lo que yo veía a mi alrededor en Madrid, una efervescencia política, entre los estudiantes de la Facultad de Filosofía, de la que ningún eco llegaba a aquella sala; tercero, un aparentemente escaso interés&lt;br /&gt;filosófico del tema. Por entonces, creo, debí de comprar Sobre la esencia, que sólo mucho después leí con algún detenimiento, cierto que demorándome más en unas partes que en otras, principalmente por la crítica que hace a Husserl y que me pareció injusta, sin que nunca tomara en serio el comentarla. Luego tuve alguna nada benévola referencia a sus devaneos con las mujeres, y poco más hasta las aportaciones de algunos participantes en el Seminario&lt;br /&gt;Zubiri, como Antonio Pintor-Ramos1 o Jesús Conill2, quienes, entre&lt;br /&gt;otros textos, en tres que yo he editado exponen brillantemente sus&lt;br /&gt;investigaciones sobre la relación de Zubiri con la fenomenología,&lt;br /&gt;investigaciones que ahora cobran mucho más relieve&lt;br /&gt;Era conocido que había residido un tiempo en Lovaina, donde&lt;br /&gt;había preparado su tesis sobre la fenomenología, pero el hecho de&lt;br /&gt;que lo hiciera en una fecha tan temprana como a principios de los&lt;br /&gt;años 20 no le daba especial interés porque no tenía entonces datos&lt;br /&gt;para sacar todo el partido posible a la fenomenología de Husserl, ya&lt;br /&gt;que por entonces sólo podía contar con las Investigaciones lógicas y&lt;br /&gt;el primer tomo de las Ideas, además del artículo de la revista Logos,&lt;br /&gt;La filosofía como ciencia estricta, por supuesto todos ellos en alemán;&lt;br /&gt;en ese momento nada podía saber de la dirección de las investigaciones&lt;br /&gt;reales de la fenomenología de Husserl. Desde esa perspectiva&lt;br /&gt;incluso esa primera época de Zubiri me resultaba poco estimulante.&lt;br /&gt;La publicación, después, de Cinco lecciones de filosofía, en las&lt;br /&gt;que se dedica un apartado a Husserl, no me aportó nada en especial&lt;br /&gt;una vez que yo desde el principio de mi investigación (1968) me&lt;br /&gt;había acercado a lo que ahora se llama el “nuevo” Husserl y que tiene&lt;br /&gt;poco que ver con la visión usual de la fenomenología.&lt;br /&gt;Esto era todo lo que puedo decir sobre Zubiri antes de leer su&lt;br /&gt;biografía y, en comparación con lo que otras muchas personas del&lt;br /&gt;gremio sabían de Zubiri, seguramente es mucho. Pero eran datos&lt;br /&gt;desgajados de la urdimbre de su vida, del auténtico significado de su&lt;br /&gt;filosofía y, más allá, del significado de una vida dedicada con tal dramatismo&lt;br /&gt;a la filosofía que seguramente se convertirá en un paradigma&lt;br /&gt;en el que mirarse las generaciones futuras y que trascen-derá&lt;br /&gt;nuestras fronteras en una medida muy superior a todo lo que hasta&lt;br /&gt;ahora hemos visto, en el nivel de un Francisco Suárez o un Ortega y&lt;br /&gt;Gasset.&lt;br /&gt;Cuento una anécdota que me pasó hace unos años, en el 2000,&lt;br /&gt;en un Congreso Internacional de Fenomenología que tenía lugar en&lt;br /&gt;Olomouc, cerca de Prostejov, la ciudad en que Husserl naciera, y que&lt;br /&gt;se celebraba con motivo del Centenario de la publicación del primer&lt;br /&gt;tomo de las Investigaciones lógicas. En su ponencia el argentino&lt;br /&gt;Roberto Walton utilizó ampliamente y citando la fuente conceptos de&lt;br /&gt;Zubiri en una medida tal que, en el diálogo, el profesor de la&lt;br /&gt;Universidad McGill de Montreal, Philip Bukley, se interesó vivamente&lt;br /&gt;por quién era ese Zubiri, del que nunca había oído hablar y que, a&lt;br /&gt;tenor de lo que decía Roberto Walton, le parecía estimulante. En ese&lt;br /&gt;contexto, Roberto Walton me invitó a mí, por ser paisano, a explicar&lt;br /&gt;brevemente quién era Zubiri, qué había publicado y su lugar en la&lt;br /&gt;filosofía, todo obviamente en el tiempo de una respuesta a una&lt;br /&gt;pregunta en un diálogo. No tuve lógicamente dificultad en salir del&lt;br /&gt;paso, pero sí me quedé con una mala sensación de que una vez más&lt;br /&gt;podíamos los colegas de filosofía en España estar cometiendo una&lt;br /&gt;injusticia. Tanto más, en mi caso, cuanto tenía también contacto con&lt;br /&gt;la profesora argentina Lucrecia Rovaletti que siempre ha hecho un&lt;br /&gt;gran uso de la filosofía de Zubiri. Pero yo siempre había percibido en&lt;br /&gt;el uso de Rovaletti una insistencia en los temas de la religación y de&lt;br /&gt;la persona, que, sin duda, son interesantes, pero que a mí me&lt;br /&gt;parecían, con razón o sin ella, de menor alcance. De cualquier modo,&lt;br /&gt;de ese Congreso salí con la deuda de tener que abordar con decisión&lt;br /&gt;la filosofía de Zubiri.&lt;br /&gt;Y para abrir un poco el mapa de los temas, voy a citar los aspectos&lt;br /&gt;que más me han impresionado en su biografía, que la han convertido,&lt;br /&gt;al menos para mí, en el gran acontecimiento editorial de la filosofía&lt;br /&gt;española del año 2006, al que nos referiremos continuamente&lt;br /&gt;durante mucho tiempo en el futuro. Y el primer punto se refiere al&lt;br /&gt;dramatismo con que vive, primero, su formación religiosa; segundo,&lt;br /&gt;su ordenación sacerdotal y el hecho de serlo; tercero, su relación con&lt;br /&gt;la jerarquía sobre la base de su concepción del sentido de la fe; y&lt;br /&gt;cuarto, su vivencia de lo religioso después de su matrimonio. Quizás&lt;br /&gt;estos aspectos son los más dramáticos y los más desconocidos fuera&lt;br /&gt;del seguramente reducidísimo grupo del Seminario Zubiri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo punto estaría en relación con su formación, no sólo&lt;br /&gt;filosófica sino también científica, lingüística y teológica. Uno de los&lt;br /&gt;aspectos que también pertenece a la imagen que de Zubiri teníamos&lt;br /&gt;era su enorme interés en los avances científicos, pero sólo a través&lt;br /&gt;del conocimiento de la biografía tenemos cumplida noticia del alcance&lt;br /&gt;de ese interés. Un tema de serio estudio para el futuro es la dependencia&lt;br /&gt;que la filosofía y teología zubirianas tienen de ese extraordinario&lt;br /&gt;conocimiento.&lt;br /&gt;El tercer punto se referiría a su posición en la vida profesional, su&lt;br /&gt;relación con la investigación y enseñanza de la filosofía, tanto en la&lt;br /&gt;Universidad, primero en la Central de Madrid, luego en Barcelona, y&lt;br /&gt;por fin en su increíble, de no verlo, retiro en Madrid. La relación de&lt;br /&gt;Zubiri con Ortega, Husserl, Heidegger; luego, con sus amigos tales&lt;br /&gt;como Bergamín e Ímaz; después, ya en el retiro, con Laín Entralgo o&lt;br /&gt;Lladó. Y aunque no puedo entrar en ello, sería también interesante&lt;br /&gt;ver lo qué le supuso, ya más tarde, sobre todo y ante todo su&lt;br /&gt;relación con Ellacuría, y luego con Diego Gracia.&lt;br /&gt;Aún hay un cuarto punto que me parece especialmente&lt;br /&gt;atrayente, aunque sea resbaladizo, y que con cierta reiteración y un&lt;br /&gt;poco entre líneas aflora en la biografía, Zubiri como hombre, en los&lt;br /&gt;aspectos del carácter, de su relación con las mujeres y en sus&lt;br /&gt;compromisos políticos. Creo que no me equivoco si aseguro que la&lt;br /&gt;grandeza del pensador, con todo el dramatismo que aparece en esa&lt;br /&gt;manera de filosofar de modo “sonoramente solitario”, queda enmarcada&lt;br /&gt;en un carácter poco sublime, más bien en un contradictorio cálculo,&lt;br /&gt;que se ve embarcado en posturas que podrían resultar incoherentes,&lt;br /&gt;incluso a veces calificables de egoístas, pero con un egoísmo&lt;br /&gt;que queda compensado por un desinterés por todo lujo, beneficio privado&lt;br /&gt;o búsqueda de honores. ¿Cómo era Xavier Zubiri como persona?&lt;br /&gt;En su biografía hay luces, muchas luces, y unas cuantas sombras,&lt;br /&gt;éstas insinuadas y que sólo aparecen prolongando algunas líneas de&lt;br /&gt;sus actuaciones y que además pueden ser contrarrestadas por otras&lt;br /&gt;que las hacen, de todos modos, ambiguas. Quizás sólo las personas&lt;br /&gt;más cercanas o que lo trataron en la intimidad, como su mujer, Carmen&lt;br /&gt;Castro, o la primera mujer de la que parece haberse enamorado,&lt;br /&gt;María Zambrano, o la para él jovencísima Asunción Medinaveitia, nos&lt;br /&gt;podrían acercar a ese Zubiri. Se necesitará más profundización en estas&lt;br /&gt;facetas que, sin duda, llevan consigo todo el morbo de un tema&lt;br /&gt;que hace al inmenso filósofo que es Zubiri ser también humano, demasiado&lt;br /&gt;humano, y en esa dimensión, hombre varón, demasiado&lt;br /&gt;hombre varón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Zubiri, religioso y teólogo&lt;br /&gt;La biografía de Zubiri tiene muchas facetas hasta ahora desconocidas.&lt;br /&gt;Para mí la de su relación con la religión, la Iglesia y el sacerdocio&lt;br /&gt;es posiblemente la que más me ha impactado, cierto que, en este&lt;br /&gt;modo de vivir yo esa relación, pesa sin duda mi propia biografía. Primero,&lt;br /&gt;el hecho de que su padre sea navarro y su madre guipuzcoana,&lt;br /&gt;ambos con esa religiosidad a machamartillo que tan bien conozco de&lt;br /&gt;mi propio pueblo, una religiosidad capaz de sacrificar lo que fuera al&lt;br /&gt;cumplimiento de un ideario. Por mi situación familiar y profesional he&lt;br /&gt;participado de muchos ambientes españoles y extranjeros: Navarra,&lt;br /&gt;Madrid, Lovaina, Alemania, Andalucía y Galicia han sido mis escenarios&lt;br /&gt;vitales. Creo poder decir que en ninguno he encontrado la&lt;br /&gt;“firmeza” –utilizo una palabra que podría ser sustituida por otras&lt;br /&gt;varias mucho más negativas– religiosa que se daba –y aunque en&lt;br /&gt;menor medida, aún se da– en muchas familias de nuestro entorno.&lt;br /&gt;Esta “firmeza” es un tanto heredera de una historia que ha dado modelos&lt;br /&gt;de vida como el de Iñigo de Loyola o Francisco de Javier, que&lt;br /&gt;convirtieron nuestra tierra en abanderada, primero, de la defensa del&lt;br /&gt;catolicismo, mediante las fuerzas de la Compañía reunidas y lideradas&lt;br /&gt;por el Capitán Iñigo de Loyola, y luego de la infatigable predicación&lt;br /&gt;de la fe católica por todo mundo siguiendo el modelo elegido de predicación&lt;br /&gt;misionera por todo el Extremo Oriente elegida por parte de&lt;br /&gt;Francisco de Jaso y Apilcueta.&lt;br /&gt;Defensa a ultranza y predicación expansiva son las dos características&lt;br /&gt;del catolicismo vasco-navarro, que se da en muchas familias&lt;br /&gt;de nuestra tierra. Desde esa perspectiva tener un hijo cura era una&lt;br /&gt;de las grandes aspiraciones familiares de nuestras casas. Tener un&lt;br /&gt;hijo eclesiástico había sido, a lo largo de la Edad Moderna, uno de los&lt;br /&gt;requisitos para mantener la casa, mas eso había quedado ya arrumbado&lt;br /&gt;a mitades del siglo XIX. En el XX tener un hijo cura era una&lt;br /&gt;cuestión distinta, pero seguía siendo una aspiración importante desde&lt;br /&gt;varias perspectivas, una, quizás la más explícita, la fe, pero ésta no&lt;br /&gt;era la única. Sobre todo para las madres católicas tener un hijo cura&lt;br /&gt;era, desde sus más profundas entrañas, una de sus mayores&lt;br /&gt;ilusiones. Segundo, el que un hijo se fuera al Seminario para ser cura&lt;br /&gt;resolvía problemas de herencia. En el País Vasco-navarro siempre ha&lt;br /&gt;funcionado el mayorazgo, sea del hombre o de la mujer (en esto se&lt;br /&gt;diferenciaba profundamente de Castilla), y dar una digna salida a un&lt;br /&gt;hijo que no fuera el primero era muy importante. Tercero, al fin y al&lt;br /&gt;cabo los curas no vivían mal, por tanto, tenía su vertiente económica,&lt;br /&gt;muy rebajada respecto a lo que fue en su momento3, pero el aura de&lt;br /&gt;esa época que a finales del XIX había terminado hacía no más de tres&lt;br /&gt;generaciones debía de seguir latente en la memoria.&lt;br /&gt;Las dos características que he citado, la tendencia apologética, la&lt;br /&gt;defensa, y la vocación misionera para extender el catolicismo, es decir,&lt;br /&gt;la disponibilidad a predicar la doctrina católica a los demás pue-&lt;br /&gt;blos, dan al catolicismo vasco-navarro una peculiaridad muy especial&lt;br /&gt;que enmarca el modo como Zubiri va a vivir su relación con la Iglesia&lt;br /&gt;mediatizada siempre por su familia, en un juego tremendamente&lt;br /&gt;dramático en el que se tensa la cuerda, sin romperse, pero con un terrible&lt;br /&gt;coste personal para él, porque le va a costar al menos su salud.&lt;br /&gt;Posiblemente sea esta faceta que sobresale en la primera parte de la&lt;br /&gt;biografía la que era más desconocida y la que más impresiona en la&lt;br /&gt;vida de Zubiri. Su apuesta total por ser cura, su apuesta también total&lt;br /&gt;por un cristianismo libre del integrismo y, tercero, las enormes dificultades&lt;br /&gt;de todo tipo que la conciliación de ambas actitudes le acarrearon&lt;br /&gt;en su vida, resultan verdaderamente dramáticas y siempre&lt;br /&gt;rozando la tragedia.&lt;br /&gt;No voy a relatar los episodios fundamentales de esa historia que&lt;br /&gt;pueden leerse en la primera parte de libro que estoy comentando,&lt;br /&gt;pero resulta llamativo y además muy sintomático de todo lo que&lt;br /&gt;estoy diciendo el episodio de la excomunión y su arrepentimiento, así&lt;br /&gt;como las razones de este arrepentimiento. Más allá de eso, los problemas&lt;br /&gt;que el ser cura le causa, su enamoramiento de María Zambrano,&lt;br /&gt;después su emparejamiento con Carmen Castro, su secularización&lt;br /&gt;y boda, con la consiguiente ruptura latente con su familia (su&lt;br /&gt;madre y su padre, ¿cómo iban a aceptar tal cual a un hijo cura casado?).&lt;br /&gt;Después de todo esto, lo que es más interesante, la recuperación&lt;br /&gt;y profundización de la fe tras su matrimonio, hasta el punto de&lt;br /&gt;dedicarse a fondo a la teología fundamentalmente en la etapa de retiro&lt;br /&gt;en los cursos que da en Madrid, muchos de los cuales tienen que&lt;br /&gt;ver con el problema teologal del hombre, son temas todos ellos dotados&lt;br /&gt;de un profundo dramatismo que necesariamente impacta en el&lt;br /&gt;lector. Zubiri, en la época posterior a su paso por la Universidad de&lt;br /&gt;Barcelona, va a considerarse preferentemente teólogo, dedicando&lt;br /&gt;muchos cursos a la teología y a la religión, en una curiosa pirueta&lt;br /&gt;biográfica, que hace que se dedique a la teología cuando, jurídicamente,&lt;br /&gt;se ha liberado de la carga de ser cura y, psicológicamente,&lt;br /&gt;más ambigua podría haber sido la relación personal con su propia&lt;br /&gt;mujer, pues uno de los elementos que le hacen decidir abandonar&lt;br /&gt;Barcelona es nada menos que seguir a Asunción Medinaveitia, de la&lt;br /&gt;que debió de estar perdidamente enamorado. Son todo ello elementos&lt;br /&gt;sumamente contradictorios en una faceta de las más apasionantes&lt;br /&gt;de una biografía que ha dado como fruto reflexiones que pueden&lt;br /&gt;resultar decisivas para la propia teología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La formación filosófica y científica de Zubiri&lt;br /&gt;La publicación de Sobre la esencia, unos días antes de la Navidad&lt;br /&gt;de 1962, por tanto prácticamente en 1963, después del otro único libro&lt;br /&gt;que había publicado, Historia, Naturaleza, Dios, supuso una gran&lt;br /&gt;decepción4. La dura crítica que en él se hace a Husserl parecía alejarlo&lt;br /&gt;del movimiento fenomenológico, de manera que dio a muchos la&lt;br /&gt;sensación de que Zubiri se situaba de nuevo en una posición precrítica,&lt;br /&gt;prekantiana. Con ello reingresaba en la neoescolástica o, en el&lt;br /&gt;mejor de los casos, en el aristotelismo. Esta fue la interpretación más&lt;br /&gt;usual de la inmensa mayoría de los lectores, incluso de muchos de los&lt;br /&gt;seguidores que luego pertenecieron al Seminario Zubiri. Ese año de&lt;br /&gt;1963 yo tuve a Carlos Baciero de profesor de ontología en la&lt;br /&gt;Universidad de Comillas, en Santander. Baciero, entonces joven&lt;br /&gt;jesuita, que había hecho su trabajo de doctorado sobre el Cardenal&lt;br /&gt;de Lugo, asumía la tesis de la sustantividad de Zubiri para explicar el&lt;br /&gt;dogma de la Trinidad y la doble naturaleza divina y humana de Jesús,&lt;br /&gt;pero siendo sólo una persona. Oyéndole a Baciero nadie podría haber&lt;br /&gt;dicho que Zubiri no perteneciera a su grupo filosófico o mejor, él,&lt;br /&gt;jesuita suareciano, al mismo grupo de Zubiri, a una neoescolástica&lt;br /&gt;que, en moldes tradicionales, buscaba la renovación filosófica. Esta es&lt;br /&gt;la impresión con que la inmensa mayoría de colegas leyó o leímos&lt;br /&gt;Sobre la esencia. Tuvieron que pasar muchos años hasta que empezaran&lt;br /&gt;a cambiar las cosas. La biografía ahora nos pone a nosotros en&lt;br /&gt;nuestro lugar, y a Zubiri en la perspectiva correcta, en la cual puede&lt;br /&gt;ser que la publicación de Sobre la esencia fuera un error estratégico.&lt;br /&gt;De hecho, como se dice varias veces en su biografía, Sobre la&lt;br /&gt;esencia no sólo fue mal entendido por lectores ajenos a Zubiri y a la&lt;br /&gt;fenomenología, pues como se dice en la biografía, “quienes se empeñan&lt;br /&gt;en leer el libro no suelen tener un conocimiento de las filosofías&lt;br /&gt;de Husserl y de Heidegger suficiente como para apreciar con quiénes&lt;br /&gt;está efectivamente dialogando Zubiri” (ob. cit. p. 620), sino que también&lt;br /&gt;recibe juicios críticos por comentaristas cercanos a Zubiri. Así,&lt;br /&gt;en opinión de Pintor-Ramos, “Sobre la esencia es un libro muy mal&lt;br /&gt;escrito” (ver ob. cit. nota 48, p. 810). Según Diego Gracia, en el libro&lt;br /&gt;hay una fuente redaccional que proviene de una preocupación&lt;br /&gt;antropológica, ya que el libro surge de la necesidad de aclarar&lt;br /&gt;conceptos para abordar el tema de la persona, y otra que viene de&lt;br /&gt;una inspiración metafísica. Si a todo ello unimos la inspiración fenomenológica,&lt;br /&gt;que podría resultar en principio y a primera vista incompatible&lt;br /&gt;con las dos primeras inspiraciones, se entenderá que Sobre la&lt;br /&gt;esencia no podía ser realmente bien entendido. Si, por otro lado,&lt;br /&gt;tenemos en cuenta que es un libro que aparece casi 20 años después&lt;br /&gt;del único que hasta entonces había publicado su autor, y además a la&lt;br /&gt;edad ya de 64 años, se entenderá que Zubiri pasara en la comunidad&lt;br /&gt;de los colegas a un muy segundo plano.&lt;br /&gt;Sin embargo, la publicación de la Inteligencia sentiente podía&lt;br /&gt;haber cambiado la perspectiva, pero no había datos suficientes para&lt;br /&gt;reconsiderar la falta de atención que la academia filosófica dedicó a&lt;br /&gt;Zubiri. El impacto negativo de Sobre la esencia parecería irreversible.&lt;br /&gt;Las citas que aportan los autores Corominas y Vicens tanto sobre la&lt;br /&gt;recepción de Sobre la esencia como de las glosas a la muerte de&lt;br /&gt;Zubiri sobre su significación son muy reveladoras. Cita los comentarios&lt;br /&gt;de Sádaba, Lledó y Fuster5. Los tres ofrecen una perspectiva&lt;br /&gt;que sería anecdótica si no representara el sentir prácticamente general&lt;br /&gt;de la academia, pero que, vistos en el contexto biográfico en el&lt;br /&gt;que son aportados, son un síntoma dramático de la situación de la filosofía&lt;br /&gt;española. Porque lo cierto es que toda la obra de Zubiri hay&lt;br /&gt;que verla desde su formación personal religiosa y fenomenológica, y&lt;br /&gt;que toda su producción debe ser situada en estos dos marcos.&lt;br /&gt;Precisamente la dificultad para entender el contenido de Sobre la&lt;br /&gt;esencia proviene de que en una considerable medida, en ese libro,&lt;br /&gt;esas dos fuentes quedan ocultas. Una de las grandes aportaciones de&lt;br /&gt;la biografía que comentamos es que ofrece todo el paisaje en el que&lt;br /&gt;tanto Sobre la esencia como el resto de las obras posteriores cobran&lt;br /&gt;pleno sentido, un sentido, en todo caso, más o menos logrado, pero&lt;br /&gt;que ya no podrá ser ignorado por la filosofía española.&lt;br /&gt;Cierto que es un problema con el que se encontró tanto Zubiri&lt;br /&gt;como cuantos estuvieron a su alrededor en la primera hora, primero,&lt;br /&gt;el pequeño grupo relacionado con la revista Escorial, unos más&lt;br /&gt;falangistas otros menos, y que empezaron a asistir a sus cursos&lt;br /&gt;privados, por ejemplo, los Laín y Aranguren; y segundo, algunos&lt;br /&gt;discípulos de Ortega como Julián Marías; se trata de un problema que&lt;br /&gt;sólo ahora podemos superar, a saber, la falta de conocimiento de&lt;br /&gt;cómo el profundo sentido, que en mi opinión Zubiri capta muy bien,&lt;br /&gt;de la fenomenología como búsqueda de la inquebrantable objetividad,&lt;br /&gt;más allá del realismo e idealismo, se enraíza y se asienta en los&lt;br /&gt;desarrollos concretos de la obra de Husserl. Porque creo que es ahí&lt;br /&gt;donde la aportación de Zubiri ofrece todo su alcance. Zubiri pondrá,&lt;br /&gt;además de modo dramático, esa reflexión al servicio de un pensamiento&lt;br /&gt;religioso, en el que el lugar que el hombre ocupa en el universo&lt;br /&gt;es un tema central.&lt;br /&gt;Llama poderosamente la atención la seriedad con que Ellacuría&lt;br /&gt;entiende a Zubiri, un Ellacuría que estudiaba en Innsbruck, donde la&lt;br /&gt;neoescolástica trascendental del también jesuita P. Marèchal era&lt;br /&gt;determinante. Esa neoescolástica transcendental, en la que también&lt;br /&gt;se ha situado Caffarena, tiene una indudable inspiración en Husserl,&lt;br /&gt;por más que sea sobre todo el camino kantiano el que Marèchal&lt;br /&gt;quiere seguir. No debe ser minusvalorada la comunidad intelectual&lt;br /&gt;entre la fenomenología y esa neoescolástica trascendental de ese&lt;br /&gt;grupo de jesuitas, entre los que también estaba Rahner. La diferencia&lt;br /&gt;entre ambas está en que el horizonte del mundo como ámbito de&lt;br /&gt;realidad que, de acuerdo a la fenomenología, el ser humano lleva&lt;br /&gt;consigo es interpretado en la neoescolástica trascendental como la&lt;br /&gt;ontológica anticipación anselmiana de Dios.&lt;br /&gt;La formación que Zubiri obtiene en Lovaina es decisiva para toda&lt;br /&gt;su carrera, pues Zubiri siempre asumirá el acceso del ser humano a&lt;br /&gt;la realidad como la tesis fundamental de su filosofía. Esa tesis terminará&lt;br /&gt;configurándose al definir Zubiri al ser humano como “animal de&lt;br /&gt;realidades”. En la biografía de Corominas y Vicens, autores que&lt;br /&gt;obviamente no son máximamente expertos ni en fenomenología6 ni&lt;br /&gt;en Ortega, se pone en boca de éste, cuando Zubiri accede a la&lt;br /&gt;Central de Madrid, una crítica a la fenomenología de la que no&lt;br /&gt;tenemos constancia en esa fecha. Zubiri llega a la Central en enero&lt;br /&gt;de 1919, que es cuando, el curso 1918/1919, se reanudan las clases,&lt;br /&gt;que estaban suspendidas por la “gripe española” de 1918, que tanta&lt;br /&gt;mortandad produjo. El propio Zubiri estuvo enfermo de la misma.&lt;br /&gt;Pues bien, en esa época no tenemos ninguna constancia de que&lt;br /&gt;Ortega hubiera superado la fenomenología ni de que se mostrara&lt;br /&gt;crítico respecto a ella. La crítica a la fenomenología que describen los&lt;br /&gt;autores de la biografía es la que procede de la crítica que hará Ortega&lt;br /&gt;diecisiete años después y que luego él mismo corregirá7. Pero lo que&lt;br /&gt;nos interesa es que en Lovaina Zubiri investiga a fondo la intención&lt;br /&gt;que la fenomenología tiene de llegar a las cosas mismas. A la luz del&lt;br /&gt;modo como evolucionó la filosofía zubiriana, no tendremos más remedio&lt;br /&gt;que poner su tesis doctoral como punto de partida del modo&lt;br /&gt;como él entendió la intención fundamental de la fenomenología8.&lt;br /&gt;En efecto, el tema clave de la filosofía fenomenológica va a estar&lt;br /&gt;en superar el psicologismo porque los juicios aseverativos sobre las&lt;br /&gt;cosas ni son juicios subjetivistas (lo que supondría una caída en lo&lt;br /&gt;psicológico), ni tampoco juicios objetivistas (que supondría pensar&lt;br /&gt;que estamos en lo cosmológico); al revés, en ellos se supera ese&lt;br /&gt;dilema, situándose así Zubiri en lo objetivo, aunque, por la cita de la&lt;br /&gt;página 1159 piense que en Husserl hay una excesiva concesión a lo&lt;br /&gt;subjetivo: “aún quedan profundas huellas de subjetivismo en la obra&lt;br /&gt;de Husserl, que sólo pueden ser evitadas, a mi modo de ver, por una&lt;br /&gt;incorporación crítica de ciertas nociones escolático-aristotélicas a la&lt;br /&gt;Filosofía contemporánea” (ob. cit., 115). Es curioso que esta conclusión&lt;br /&gt;tan importante no pase de ser una nota. Si se da esa huella de&lt;br /&gt;subjetivismo hubiera sido clave mostrarla, porque el tema no es&lt;br /&gt;baladí, por eso más bien parece una forma de curarse en salud, ante&lt;br /&gt;la difícil situación por la que pasaba en relación con sus mentores&lt;br /&gt;religiosos. Pero lo importante es que ya está marcada la senda de la&lt;br /&gt;filosofía por la que va a caminar.&lt;br /&gt;En ese contexto llama mucho la atención el enorme interés de&lt;br /&gt;Zubiri por las ciencias naturales, su afán inagotable por estar al tanto&lt;br /&gt;de los descubrimientos científicos. Zubiri siempre disfrutó del aura de&lt;br /&gt;tener grandes conocimientos de la ciencia contemporánea. ¿De dónde&lt;br /&gt;le viene ese afán? O también podríamos preguntar ¿Cuál es el&lt;br /&gt;objetivo de ese afán de conocer la ciencia? ¿Mera curiosidad? ¿O la&lt;br /&gt;necesidad de ver en qué medida la ciencia, que es un tipo de&lt;br /&gt;conocimiento, es compatible con la filosofía o nos da una perspectiva&lt;br /&gt;sobre la realidad que hay que tener en cuenta en la filosofía?&lt;br /&gt;En mayo de 1942 Zubiri es catedrático en Barcelona; según sus&lt;br /&gt;biógrafos termina sus clases “impartiendo una lección titulada&lt;br /&gt;‘Nuestra situación intelectual’” (ob. cit., p. 498), que luego publicaría&lt;br /&gt;como capítulo primero en Naturaleza, Historia, Dios. Si se conoce el&lt;br /&gt;texto de esa primera parte de La crisis que Zubiri leyó en Roma y que&lt;br /&gt;según los biógrafos “está enteramente subrayado”, veremos que la&lt;br /&gt;mayoría de las ideas de esa clase coinciden con las de ese texto, que&lt;br /&gt;por supuesto era desconocido en Barcelona. Algunas ideas de esa&lt;br /&gt;clase son claves en la trayectoria de Zubiri, por un lado el éxito de las&lt;br /&gt;ciencias para la producción de cosas que nos faciliten la vida, en ese&lt;br /&gt;sentido la ciencia no es más que un saber útil, de manera que el&lt;br /&gt;científico ya no está poseído por el afán de llegar a la verdad. Se da&lt;br /&gt;así una pérdida de la vida teorética, con lo que se da una “descomposición&lt;br /&gt;de la vida intelectual” (ib.). Ahora bien, este desarraigo de la&lt;br /&gt;inteligencia es desarraigo de la existencia entera. Como diría Husserl,&lt;br /&gt;el problema de la crisis de la ciencia, que es una crisis de sentido, no&lt;br /&gt;es sino síntoma de una crisis mucho más profunda, ni más ni menos&lt;br /&gt;que una crisis de sentido de la vida humana. Pues bien, según los&lt;br /&gt;biógrafos, “El programa entero de Zubiri y su idea de filosofía surgen&lt;br /&gt;de la conciencia de esta grave patología del siglo XX” (ob. cit., 499),&lt;br /&gt;de manera que lo que Zubiri intentará con todas sus fuerzas será&lt;br /&gt;restaurar la conexión del ser humano con la realidad, reconstruir&lt;br /&gt;la inmersión del ser humano en la realidad, redefiniendo al ser&lt;br /&gt;humano como ANIMAL DE REALIDADES; volver a “redescribir la inmersión&lt;br /&gt;originaria de la inteligencia en la realidad”.&lt;br /&gt;Cierto que habían pasado 20 años desde que hiciera su tesis.&lt;br /&gt;Ahora, gracias al último texto de Husserl o al menos en consonancia&lt;br /&gt;con él, comprenderá, y así lo expresará, que los supuestos en los que&lt;br /&gt;se mueven el objetivismo y el subjetivismo son en realidad expresión&lt;br /&gt;de la crisis de la humanidad y que, por tanto, hay que rehacer la&lt;br /&gt;filosofía para recuperar la capacidad intelectiva de lo real por parte&lt;br /&gt;del ser humano. Por supuesto, en ese ensayo, la ciencia verdadera y&lt;br /&gt;los descubrimientos científicos son un modo de conocer la realidad&lt;br /&gt;situado más allá de cualquier pseudointerpretación pragmatista o&lt;br /&gt;utilitarista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Zubiri, su lugar entre los profesionales&lt;br /&gt;Una vez que hemos visto el trasfondo de la filosofía de Zubiri&lt;br /&gt;veamos su relación con algunos de los filósofos más importantes a&lt;br /&gt;cuya tradición, como hemos visto, se adscribe. Ya hemos citado esa&lt;br /&gt;nota sobre Husseerl, más oportunista que otra cosa, que escribe en&lt;br /&gt;su tesis. Cuatro autores o corrientes entran en consideración en este&lt;br /&gt;contexto. La filosofía tradicional, en su formulación aristotélica y escolástica,&lt;br /&gt;luego ya las tres filosofías con las que él estuvo más en&lt;br /&gt;contacto, la de Ortega, la de Husserl y la de Heidegger.&lt;br /&gt;Ya hemos citado la impresión que Sobre la esencia causó de modo&lt;br /&gt;generalizado en el público de los profesionales de la academia. De&lt;br /&gt;hecho, como se nos dice en la “Presentación” de El hombre: lo real y&lt;br /&gt;lo irreal, la tarea inmediata de Zubiri después de la publicación de ese&lt;br /&gt;libro fue dar cursos que “pretendían ir completando y precisando el&lt;br /&gt;sentido de algunas cuestiones fundamentales, explícitamente planteadas&lt;br /&gt;o sólo latentes, en la obra de 1962 que tanto desconcierto&lt;br /&gt;había provocado” (p. II). En efecto, Zubiri, que había sido considerado&lt;br /&gt;como un alumno de Ortega, que había trabajado en fenomenología&lt;br /&gt;y que se había entusiasmado con Heidegger, publica como su&lt;br /&gt;segundo libro un estudio aparentemente precrítico sobre la esencia.&lt;br /&gt;Parecía que de ese modo se volvía a situar en el seno de la filosofía&lt;br /&gt;tradicional. El P. Alejandro, a la sazón profesor de Teoría del conocimiento,&lt;br /&gt;en Comillas (Santander), comentaría y así lo defendería, en&lt;br /&gt;el curso siguiente, en las clases a las que tuve oportunidad de asistir,&lt;br /&gt;que “Zubiri está dentro de la gran Escolástica” (ob. cit., 618, y nota&lt;br /&gt;31, p. 809). Por otro lado, teniendo en cuenta lo que se sabía de su&lt;br /&gt;trayectoria política, que sus cursos eran frecuentados cada vez más&lt;br /&gt;por gente del Régimen franquista y que frecuentemente versaban sobre&lt;br /&gt;temas relacionados con la teología, por más que fuera decepcionante,&lt;br /&gt;podía parecer normal esa deriva. “Se entiende Sobre la&lt;br /&gt;esencia como un libro de metafísica a la vieja usanza que no ha&lt;br /&gt;pasado por el criticismo kantiano” (p. 619); incluso, se dice un poco&lt;br /&gt;más adelante, “La ambigüedad de algunos fragmentos consigue […]&lt;br /&gt;que intérpretes con la mayor buena voluntad y conocedores del&lt;br /&gt;trasfondo fenomenológico y heideggeriano lean Sobre la esencia&lt;br /&gt;como una reactualización de Aristóteles” (ob. cit., 620). También&lt;br /&gt;Gadamer entiende el libro como un libro sobre Aristóteles (ver ob.&lt;br /&gt;cit., p. 631) obviamente sin haberlo leído.&lt;br /&gt;Una de las críticas que recibió Zubiri es que no cita ni una sola vez&lt;br /&gt;a Ortega (ver ob. cit., p. 621). Zubiri contesta que “no tiene ninguna&lt;br /&gt;obligación de citarle, como no cito tampoco a Zaragüeta, que fue mi&lt;br /&gt;primer introductor a la filosofía” (ib.). La respuesta es ciertamente&lt;br /&gt;impertinente, desabrida e injusta porque compara a Ortega con Zaragüeta,&lt;br /&gt;convirtiendo la influencia de uno y otro en él en meros introductores&lt;br /&gt;a la filosofía. Por eso, a raíz de esa respuesta hay que ver la&lt;br /&gt;influencia de Ortega en Zubiri desde la perspectiva de en qué medida&lt;br /&gt;en la obra de Zubiri se profundizan, amplían o corrigen perspectivas&lt;br /&gt;orteguianas. En todo caso la relación de Ortega con Zubiri es uno de&lt;br /&gt;los temas más interesantes que afloran en la biografía.&lt;br /&gt;Lo mismo pasa con la fenomenología de Husserl, cuyas obras&lt;br /&gt;básicas, sobre todo las Investigaciones lógicas ha debido de estudiar&lt;br /&gt;con detenimiento. El problema está en que la visión que adquiere de&lt;br /&gt;Husserl es limitada, al menos de acuerdo a los parámetros que ahora&lt;br /&gt;tenemos, y por eso debe ser reevaluada. En tercer lugar, tenemos la&lt;br /&gt;relación con Heidegger. Se nos dice en la biografía que Zubiri consiguió&lt;br /&gt;los textos de los cursos de Heidegger, con lo que se habría&lt;br /&gt;hecho con un material verdaderamente espectacular, lo que, por otro&lt;br /&gt;lado, sería una cuestión un tanto problemática, de cuyo alcance no se&lt;br /&gt;nos dice nada más. Pero lo que es más importante, no se nos dice si&lt;br /&gt;Zubiri estudió esos materiales, y tampoco en qué medida pudieron&lt;br /&gt;influir en la configuración de su filosofía.&lt;br /&gt;Una vez que he expuesto este marco, creo que ya puedo ordenar&lt;br /&gt;un poco la trayectoria zubiriana en relación con esos autores. Creo&lt;br /&gt;que la matriz de Zubiri es la filosofía fenomenológica orteguiana, que&lt;br /&gt;él profundiza en Lovaina, pero considerada como un estudio del ser&lt;br /&gt;humano anclado en las cosas. Así se cruzan varios temas. Por un&lt;br /&gt;lado, el intento de responder a la pregunta por el hombre. Quizás&lt;br /&gt;esto es lo más importante para Zubiri. Ahora sabemos que Sobre la&lt;br /&gt;esencia no es más que la ampliación “de una nota al ciclo de&lt;br /&gt;conferencias titulado «Sobre la persona», cuyo objetivo era aclarar&lt;br /&gt;las cuatro líneas que dediqué a hablar sobre la esencia (trataba en&lt;br /&gt;ellas de enfrentar las antinomias de naturaleza y persona”10. Ellacuría&lt;br /&gt;explica el punto preciso al que se refiere Zubiri11. Dice “Cuando Zubiri&lt;br /&gt;afirmaba en su exposición que «solo en las estructuras está el&lt;br /&gt;momento formal constitutivo de la sustantividad. Sólo en ella, la sustantividad&lt;br /&gt;es suficiencia constitucional, en orden a la indepen-dencia&lt;br /&gt;y control; sólo en ellas se halla la esencia”, aparece por tanto la&lt;br /&gt;esencia como estructura. Esta nota es muy interesante para entender&lt;br /&gt;la evolución de Zubiri y el paso desde ese curso Sobre la persona&lt;br /&gt;–parte del cual está publicado en Sobre el hombre y en Siete ensayos&lt;br /&gt;sobre antropología filosófica– al texto Sobre la esencia. Como dice&lt;br /&gt;Diego Gracia, el cambio fundamental estaría en que hasta este curso&lt;br /&gt;la sustantividad es la esencia o estructura constitutiva; por ejemplo,&lt;br /&gt;en el hombre, la información genética y la sustancia anímica, a los&lt;br /&gt;que seguirá después, una vez desarrollado el ser humano, el organismo&lt;br /&gt;informado por el alma como sustantividad constitucional. En la&lt;br /&gt;etapa posterior, Después la sustantividad se amplía al conjunto de la&lt;br /&gt;realidad, evitando ir de lo constitutivo a lo constitucional, pues “lo&lt;br /&gt;único que tendría suficiencia constitucional, y por tanto realidad, es la&lt;br /&gt;sustantividad” (p. 805), así lo constitutivo no es más que un subsistema.&lt;br /&gt;Sin duda, el interés de Zubiri por el hombre está, a mi entender,&lt;br /&gt;en función de dos variables, por un lado su interés por la teología y,&lt;br /&gt;por otro, por su inserción en la fenomenología. Los problemas teoló-&lt;br /&gt;gicos son problemas antropológicos, primero, pues es necesario ver&lt;br /&gt;el enraizamiento del problema religioso en la vida humana, pues sin&lt;br /&gt;ese punto de partida no habría siquiera problema religioso. Segundo,&lt;br /&gt;para entender los problemas del cristianismo, por tanto, la dogmática&lt;br /&gt;cristiana, ya que la comprensión de la doctrina sobre Jesús exige una&lt;br /&gt;profundización en los elementos constitutivos del ser humano, de&lt;br /&gt;cara a comprender la doble naturaleza humana y divina de Jesús&lt;br /&gt;junto con el hecho asumido en la dogmática de que sólo fuera una&lt;br /&gt;persona, la divina. Ya he comentado que Carlos Baciero, en sus cursos&lt;br /&gt;de ontología, echaba mano del concepto zubiriano de sustantividad&lt;br /&gt;(que debió de leer en Sobre la esencia). Esos problemas, a&lt;br /&gt;una persona que ante todo se considera, aunque sea sólo por&lt;br /&gt;vocación, teólogo, como se lo dice a Ellacuría,12 tenían que resultar&lt;br /&gt;acuciantes y apasionantes. Por otro lado, de su preparación filosófica&lt;br /&gt;Zubiri arrastra tres puntos clave, primero, que el elementos nuclear&lt;br /&gt;de la filosofía está en la capacidad que tengamos de llegar a lo real.&lt;br /&gt;Este punto de partida, que es el único que da sentido al juicio&lt;br /&gt;aseverativo, está en la raíz de su concepción del ser humano.&lt;br /&gt;Segundo, a la vez tiene el convencimiento de que la derrota de la&lt;br /&gt;filosofía, en el escepticismo, pragmatismo o utilitarismo, está en&lt;br /&gt;relación con ese mismo punto, con el hecho de negar ese acceso a la&lt;br /&gt;realidad. Y tercero, esta pérdida que la vida humana tiene del sentido&lt;br /&gt;de la verdad es lo que está en la base de la crisis general de la&lt;br /&gt;modernidad.&lt;br /&gt;Zubiri conoce la crítica de Heidegger a la antropología, por eso él&lt;br /&gt;no escribe explícitamente una antropología, pero en sus cursos&lt;br /&gt;reflexiona reiteradamente sobre el ser humano y sus dimensiones. De&lt;br /&gt;hecho hasta Sobre le esencia el ser humano y sus peculiaridades son&lt;br /&gt;de modo frecuente tema de sus cursos y conferencias. La fundación&lt;br /&gt;del Seminario Zubiri será clave para la formulación definitiva del&lt;br /&gt;pensamiento de Zubiri, que por fin verá que ante todo debe aclarar el&lt;br /&gt;tema que va a unificar toda su obra, la posición del ser humano como&lt;br /&gt;animal de realidades. A ese objetivo se debe la trilogía definitiva de&lt;br /&gt;Inteligencia sentiente.&lt;br /&gt;Pues bien, el tema fundamental de Inteligencia sentiente bebe de&lt;br /&gt;aquella vivencia de acceso a la realidad de la que el juicio parecería&lt;br /&gt;ser la expresión plena, superando de ese modo el objetivismo y el&lt;br /&gt;subjetivismo. Con ello Zubiri se sitúa en la estela de la fenomenología,&lt;br /&gt;al menos de una fenomenología corregida de las adherencias&lt;br /&gt;idealistas que Zubiri ve en ella, y siguiendo la estela de Ortega, según&lt;br /&gt;el cual la vida es estar ejecutivamente en las cosas porque ellas&lt;br /&gt;nos son, así como nosotros les somos. Lo que Zubiri se propone es&lt;br /&gt;aclarar los aspectos de verdad que ve en la fenomenología y en&lt;br /&gt;Ortega. Con esa recuperación del modo de ser el humano, que de&lt;br /&gt;entrada está en la realidad porque es un animal de realidades, se&lt;br /&gt;superaría la raíz de la crisis moderna.&lt;br /&gt;Ahora bien, esa tesis fundamental que, teniendo en cuenta el&lt;br /&gt;relato de la biografía de Zubiri, en el que destaca la dificultad con que&lt;br /&gt;se enfrentaba a la hora de escribir, él desarrolla de un modo que se&lt;br /&gt;podría decir inesperado y aun dramático a la edad ya de 80 años y&lt;br /&gt;bajo la certeza de la cercana muerte por el cáncer de colon, le sitúa&lt;br /&gt;en el centro de la intención de la fenomenología de sus años mozos y,&lt;br /&gt;en esa misma medida, en la continuación de la filosofía de Ortega, de&lt;br /&gt;modo mucho más claro, en mi opinión, que en la estela de Heidegger.&lt;br /&gt;Lo único que hay que hacer es entender bien tanto la intención de la&lt;br /&gt;fenomenología, a cuyo desarrollo se dedicaría Zubiri, como la interpretación&lt;br /&gt;que de esa intención hace Ortega. Posiblemente cuando&lt;br /&gt;Zubiri lee las críticas de Heidegger no puede menos de prestarles&lt;br /&gt;atención y convencerse de que no es Husserl sino Heideg-ger el futuro de la filosofía. Pero pronto se dará cuenta de que el olvido del ser de que Heidegger habla no es a su vez sino un olvido de lo&lt;br /&gt;fundamental del ser humano, que consiste, no en estar en el ser, sino&lt;br /&gt;estar en la realidad de las cosas.&lt;br /&gt;Ahora bien, este es el punto que destaca en la intención de la fenomenología,&lt;br /&gt;cuando sobre todo en la parte cuarta de las Ideas, siguiendo&lt;br /&gt;en esto las Investigaciones lógicas –los textos que están detrás&lt;br /&gt;de Zubiri– Husserl descubre en el análisis de la percepción la raíz&lt;br /&gt;de lo que llamamos razón, por la cual, en el contacto más inme-diato&lt;br /&gt;con el mundo, las cosas se nos dan en una creencia originaria, que es&lt;br /&gt;la base de lo que en teoría del conocimiento se llama la certeza y la&lt;br /&gt;razón y, en una actitud refleja sobre esas vivencias, la verdad y la&lt;br /&gt;evidencia.&lt;br /&gt;Cierto que Zubiri, sobre todo en Sobre la esencia, considera que&lt;br /&gt;la fenomenología convierte la realidad en sentido. Sospecho que esta&lt;br /&gt;interpretación, que no sé en qué medida aparece en su tesis doctoral,&lt;br /&gt;depende de una interpretación en la que se confunde lo descrito con&lt;br /&gt;lo real, de manera que los resultados del método aparecen como lo&lt;br /&gt;real. Es el error de comprensión en que incurre la Escuela de Madrid y&lt;br /&gt;que se sustancia en la errónea traducción que Gaos hace del párrafo&lt;br /&gt;de la página 119 de las Ideas en el que se describen los pasos del&lt;br /&gt;método fenomenológico13, y que Ortega pondrá de nuevo en palabras&lt;br /&gt;en la famosa objeción del “Prólogo para alemanes”. Esa es la objeción&lt;br /&gt;de Zubiri, pensar la realidad como sentido, a diferencia de lo que&lt;br /&gt;hará Ortega que piensa la realidad como algo ejecutivo. Cierto que&lt;br /&gt;Zubiri no puede tener noticias de estos desarrollos de Ortega, que&lt;br /&gt;provienen fundamentalmente de su segunda navegación, es decir, de&lt;br /&gt;después de 1929, y poco publica Ortega accesible a Zubiri desde&lt;br /&gt;entonces. Pero el giro que Ortega da a la fenomenología no está alejado&lt;br /&gt;de aquella fundamental y definitiva tesis de Husserl mencionada&lt;br /&gt;al final del párrafo anterior, así como tampoco lo está la filosofía&lt;br /&gt;de Zubiri.&lt;br /&gt;Lo que quizás introduce Zubiri, que además le convierte en&lt;br /&gt;mediador de la filosofía moderna y antigua, es la terminología. Si se&lt;br /&gt;lee fenomenología husserliana, en la que se describe cómo es la&lt;br /&gt;experiencia, apenas nos encontramos con residuos de la terminología&lt;br /&gt;de las potencias del alma, sensibilidad, entendimiento o inteligencia,&lt;br /&gt;razón y voluntad. Resulta difícil encajar esas denominaciones en una&lt;br /&gt;descripción fenomenológica estricta. Tampoco en Ortega tienen más&lt;br /&gt;relieve. Zubiri sin embargo parte de ellas, porque su familiaridad con&lt;br /&gt;los textos clásicos de la filosofía parece llevarle a admitir de modo&lt;br /&gt;acrítico esa terminología que en el fondo es dualista. Su adscripción,&lt;br /&gt;por otro lado, a una filosofía fenomenológica le llevará a buscar la&lt;br /&gt;síntesis y superación del dualismo, por lo que su tesis fundamental es&lt;br /&gt;precisamente la inteligencia sentiente, es decir, una inteligencia como&lt;br /&gt;acceso a la realidad que se da en la sensibilidad, en el modo como el&lt;br /&gt;ser humano está en el mundo. Lo que, por otro lado, no es sino la tesis&lt;br /&gt;básica de la fenomenología, una vez eliminado ese error de confundir&lt;br /&gt;la descripción producida por el fenomenólogo con la reali-dad&lt;br /&gt;descrita.&lt;br /&gt;Cierto que esa postura de Zubiri tenía que plasmarse antes o&lt;br /&gt;después en su concepción de la persona. Y teniendo en cuenta las&lt;br /&gt;fechas en que se escribe la Inteligencia sentiente, es normal que&lt;br /&gt;entonces sacara Zubiri las consecuencias de esa superación radical de&lt;br /&gt;los dualismos, llevando ese análisis al terreno de la ontología del ser&lt;br /&gt;humano, adecuándola por fin a la experiencia científica, lo que ocurre&lt;br /&gt;en sus últimas reflexiones sobre el ser humano, en 1982, a pocos&lt;br /&gt;meses ya de su muerte.&lt;br /&gt;Una pregunta quisiera plantear para terminar esta parte del&lt;br /&gt;comentario. Como se sabe, la superación que Zubiri plantea respecto&lt;br /&gt;a Heidegger es que el ser, que el último dice haber sido olvidado en&lt;br /&gt;la historia de la filosofía occidental, no es para Zubiri lo originario,&lt;br /&gt;sino “una ratificación de la realidad” (ob. cit., p. 626), siendo por&lt;br /&gt;tanto algo posterior a la realidad. Dos anotaciones son pertinentes a&lt;br /&gt;este respecto. La primera, que esa tesis sobre el ser como posterior&lt;br /&gt;al encuentro con las cosas, es una tesis defendida por Ortega en sus&lt;br /&gt;cursos. ¿La conocía Zubiri? Segundo, la posición de realidad como&lt;br /&gt;resultado del encuentro y previa a cualquier otra determinación le da&lt;br /&gt;una cercanía a Amor Ruibal nada desdeñable, aunque éste defienda&lt;br /&gt;el ser como una noción prelógica, es decir, anterior a cualquier otra&lt;br /&gt;determinación. Zubiri donde Amor Ruibal ó Heidegger dicen “ser”,&lt;br /&gt;dice realidad, pero la función no parece estar muy alejada. Y ahora&lt;br /&gt;viene la pregunta de si Zubiri, teniendo en cuenta su interés por la&lt;br /&gt;teología, no habrá leído a fondo los ocho tomos del libro de Amor&lt;br /&gt;Ruibal Los problemas fundamentales de la filosofía y del dogma.&lt;br /&gt;Estando en Comillas, de Santander, coincidí con quienes llevaban a&lt;br /&gt;cabo varias investigaciones sobre Amor Ruibal que no podían dejar de&lt;br /&gt;descubrir las semejanzas entre Zubiri y el pensador gallego. La tesis&lt;br /&gt;doctoral de Manuel Longa Pérez14, los estudios de Andrés Torres&lt;br /&gt;Queiruga15 y la prácticamente desconocida tesina de Tomás Pollán16&lt;br /&gt;son prueba fehaciente de esa línea. Luego vino la tesis de José Luís&lt;br /&gt;Barreiro Barreiro en la que se alude varias veces a Zubiri17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Zubiri como persona&lt;br /&gt;Uno de los temas que más atrae la atención en el impresionante&lt;br /&gt;relato de la biografía de Zubiri es su personalidad, una personalidad&lt;br /&gt;en la que encontramos luces y sombras, rasgos increíbles, sublimes,&lt;br /&gt;y, por otro lado, humanos, demasiado humanos. Esta biografía nos&lt;br /&gt;descubre un ser humano que será, esperamos, motivo de profundización,&lt;br /&gt;sobre todo la ambivalencia de la persona Zubiri que ahora&lt;br /&gt;quiero glosar brevemente y que, en cierta medida, también es responsable&lt;br /&gt;de la escasa aceptación que Zubiri tuvo desde los años 60&lt;br /&gt;hasta los 80. Su tendencia hacia la derecha política, por más que él&lt;br /&gt;se esforzara por mostrar una independencia, tenía que mantenerlo&lt;br /&gt;alejado sobre todo de la Generación del 68, que es la que aún domina&lt;br /&gt;en la Universidad.&lt;br /&gt;Son varios los puntos que convendría tener en cuenta. El primero&lt;br /&gt;es esta extraña sensación que da su vida, por un lado, de tener las&lt;br /&gt;cosas claras sobre sus metas y, por otro, de estar inmerso en una&lt;br /&gt;situación, inaguantable hasta la somatización, de duda continua. Es&lt;br /&gt;patente su determinación por seguir, a lo largo de toda su vida, el&lt;br /&gt;camino de la búsqueda de la verdad. Es también ejemplar su acercamiento&lt;br /&gt;al modernismo más allá de la ortodoxia, aun sabiendo los&lt;br /&gt;problemas que le podía acarrear. Pero a la vez, la poca coherencia en&lt;br /&gt;su actitud frente a su familia es muestra igualmente de una actitud&lt;br /&gt;ambigua ante la vida. Dentro de los muchos episodios y anécdotas&lt;br /&gt;que en su vida merecerían un comentario hay dos especialmente&lt;br /&gt;relevantes, que, en mi opinión, muestran esa ambigüedad de carácter&lt;br /&gt;y de su forma de ser. La ordenación sacerdotal es un ejemplo del&lt;br /&gt;cálculo con el que solía actuar. Ya lo había mostrado en todo el&lt;br /&gt;episodio de la tesis doctoral. En la vida diaria, si nos encontramos con&lt;br /&gt;una persona así, la tacharíamos de oportunista. Lo que ocurre que&lt;br /&gt;Zubiri era un oportunista que utilizaba las diversas oportunidades&lt;br /&gt;para “burlar” las rigideces que podían ser corsés en la vida más que&lt;br /&gt;cauces que facilitaran los proyectos. Claro que esa interpretación&lt;br /&gt;tiene el inconveniente moral de seguir la corriente en favor de los&lt;br /&gt;ventajistas, en lugar de en favor de la comunidad. En este sentido&lt;br /&gt;esa forma de actuar a veces por parte de Zubiri queda muy lejos de&lt;br /&gt;la sensibilidad de mi generación, incluso resulta ajena al carácter&lt;br /&gt;navarro y, desde la perspectiva de Navarra, se acercaría más a lo que&lt;br /&gt;los navarros dicen de los guipuzcoanos. En el mismo cesto hay que&lt;br /&gt;meter el triste episodio de la excomunión. Por un lado muestra su&lt;br /&gt;honradez al no ocultar, al menos, en los ámbitos de la amistad, su&lt;br /&gt;alejamiento y rechazo del integrismo ortodoxo, con la aceptación de&lt;br /&gt;las consecuencias de sus actos, pero al poco da marcha atrás de&lt;br /&gt;manera llamativamente oportunista con un arrepentimiento que&lt;br /&gt;suena mucho a cínico.&lt;br /&gt;Posteriormente su actuación como sacerdote es un ejemplo de&lt;br /&gt;ambivalencia: por un lado sigue en la Iglesia, pero por otro siente&lt;br /&gt;como un verdadero fardo la carga de llevar una sotana, aunque eso&lt;br /&gt;no le impide acercarse a las mujeres con la naturalidad con que un&lt;br /&gt;hombre joven se acerca a una mujer, por supuesto, trasgrediendo&lt;br /&gt;toda normativa. Su alejamiento físico de María Zambrano yéndose a&lt;br /&gt;Friburgo muestra otra vez una cara oportunista. La misma ambigüedad&lt;br /&gt;seguirá después de enamorarse de Carmen Castro en Berlín. Por&lt;br /&gt;un lado, su marcha a Roma, para gestionar su secularización, es un&lt;br /&gt;ejemplo de decisión y de coherencia; allí su amistad con el embajador&lt;br /&gt;Zulueta, en momentos muy difíciles para ambos, es un ejemplo de la&lt;br /&gt;entereza de su peculiar carácter.&lt;br /&gt;Pero ya en Paris, la forma en que toma partido por los golpistas,&lt;br /&gt;cuando estaba recibiendo información precisa de cómo estaban&lt;br /&gt;actuando los rebeldes, no es nada ejemplar, al menos para nuestra&lt;br /&gt;forma de pensar. Su insistencia en conocer si se había tomado nota&lt;br /&gt;de su “adhesión” al Movimiento, en los años 60 y 70, habría sido&lt;br /&gt;tachada sencillamente de repugnante por el insoportable oportunismo&lt;br /&gt;que mostraba y que no hacía sino ratificar una vertiente de su forma&lt;br /&gt;de ser. Pero esa actitud oportunista cabalgaba sobre otra actitud de&lt;br /&gt;integridad personal que terminaría por aflorar en Barcelona con la&lt;br /&gt;renuncia a su cátedra. Cierto que esta renuncia se hace en alguna&lt;br /&gt;medida porque se ha ido de Barcelona Asunción Medinaveitia, de la&lt;br /&gt;que se había enamorado. Pero profesionalmente no podemos explicar&lt;br /&gt;la marcha de Barcelona sólo por ese motivo, aunque fuera quizás el&lt;br /&gt;hecho decisivo que le hace tomar la última decisión. Lo importante&lt;br /&gt;estaba en que ya conocía a fondo lo que el Régimen podía dar de sí, y&lt;br /&gt;por tanto la falsificación de la vida teórica en que la Universidad&lt;br /&gt;estaba inmersa. Y ahí no le importa la situación económica, el quedarse&lt;br /&gt;sin un ingreso, aunque pequeño, fijo para vivir. En ese sentido&lt;br /&gt;se convierte en un aventurero, un aventurero de la búsqueda de la&lt;br /&gt;verdad. Pocos catedráticos han tomado esa decisión en la postguerra,&lt;br /&gt;sólo Zubiri y más tarde, en un gesto maravilloso de integridad moral&lt;br /&gt;e intelectual y de solidaridad, José Mª Valverde, para acompañar a&lt;br /&gt;los expulsados Aranguren, Tierno Galván, Montero Díaz y García&lt;br /&gt;Calvo. El gesto de Zubiri hay que enmarcarlo en esa misma actitud de&lt;br /&gt;honradez vocacional. A partir de ese momento su vida ya está decidida,&lt;br /&gt;la integridad se impone al oportunismo, tiene indudables oportunidades,&lt;br /&gt;casi diríamos que muchas más que antes, pero ya no pueden con él, siempre impone su determinación íntegra de dedicación a&lt;br /&gt;la verdad, tal como él la quiere desarrollar.&lt;br /&gt;Creo, así, que en su biografía deberíamos distinguir dos etapas,&lt;br /&gt;una la anterior a su vuelta a España desde París, en la que alternan el&lt;br /&gt;oportunismo y la integridad moral, de manera que el juego de ambos&lt;br /&gt;va configurando su vida; la otra, la segunda etapa, es la posterior, en&lt;br /&gt;la que la integridad, sobre todo vocacional, toma las riendas ya sin&lt;br /&gt;concesión a ningún oportunismo y aun corriendo serios riesgos y&lt;br /&gt;dificultades económicas. La forma en que Zubiri desarrolla su filosofía&lt;br /&gt;en esos casi cuarenta años merecería un estudio muy detenido&lt;br /&gt;porque resulta un ejemplo de la vida teórica, de la vida dedicada a la&lt;br /&gt;filosofía y teología como ámbito de búsqueda pura de la verdad. Y en&lt;br /&gt;la medida en que esa búsqueda la realiza un ser humano, está dotada&lt;br /&gt;del dramatismo que surca su vida y que pudo ser trágico. Hay que&lt;br /&gt;situarse en la vida de Zubiri para asumir la contrariedad que supone&lt;br /&gt;publicar un libro, Sobre la esencia, después de casi 20 años sin&lt;br /&gt;apenas publicar nada y encontrarse con un muro de incomprensión,&lt;br /&gt;incluso de parte de las personas que en principio parecerían obligadas&lt;br /&gt;a entenderlo, como Julián Marías. Pero, a la vez, tuvo que suponerle&lt;br /&gt;un apoyo extraordinario el hecho de que se le acercaran, justo&lt;br /&gt;entonces, personas como Ignacio Ellacuría en las que podía ver una&lt;br /&gt;proyección de su obra más allá incluso de sus tendencias políticas.&lt;br /&gt;Luego, la creación del Seminario Zubiri le debió de suponer un impulso&lt;br /&gt;inmenso, aunque, de cara a la Generación del 68, ese Seminario&lt;br /&gt;estuviera marcado por un índice de sospecha desde el momento en&lt;br /&gt;que en él estaba integrado, entre otros, el padre mercedario López&lt;br /&gt;Quintás, profesor negativamente marcado para esa generación por la&lt;br /&gt;colaboración con la represión en la Universidad.&lt;br /&gt;No nos queda, para terminar, sino agradecer a los autores el&lt;br /&gt;inmenso esfuerzo que han hecho para poner a disposición de los&lt;br /&gt;lectores esta magnífica y apasionante biografía de un pensador con el&lt;br /&gt;que, al menos, los profesionales españoles de la filosofía en adelante&lt;br /&gt;deberemos contar decididamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3285805228378180097?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3285805228378180097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3285805228378180097' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3285805228378180097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3285805228378180097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/zubiri-hombre-filsofo-y-fenomenlogo.html' title='ZUBIRI, HOMBRE, FILÓSOFO Y “FENOMENÓLOGO”. REFLEXIONES AL FILO DE LA LECTURA DE SU BIOGRAFÍA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6204160820876201080</id><published>2008-11-26T00:07:00.000-08:00</published><updated>2008-11-26T01:43:37.363-08:00</updated><title type='text'>La trayectoria vital de un filósofo creyente</title><content type='html'>A. Pintor-Ramos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe quedar sentado desde el comienzo que estamos ante una obra que en su género no tiene precedente ni rival; es ya una obra de referencia y podemos aventurar que tardará mucho tiempo en quedar superada. Ello no quiere decir que no pueda y deba servir como punto de partida para ulteriores investigaciones en muchos puntos concretos todavía oscuros, tampoco quiere decir que ninguno de los temas quede definitivamente cerrado y, cuando los autores hablan modestamente de “bosquejo” o de “reconstrucción provisional” (p. 21), no hacen otra cosa que expresar lo que es el destino consustancial de todo estudio histórico.&lt;br /&gt; Las dificultades para llegar al resultado presente se tornan manifiestas si el lector repara en la panoplia de temas con los que se va configurando este copioso volumen: la historia truculenta de la Europa del siglo XX, la sanguinaria historia de España en el mismo período, la difícil historia de la iglesia y del catolicismo en España y en el mundo; con todo ello hay que entretejer el inabarcable abanico de intereses del biografiado, desde los más abstrusos problemas dela física de la relatividad hasta los más oscuros recovecos de la mecánica cuántica, desde los temas más abstractos de las matemáticas hasta la espectacular revolución de la biología molecular; las grandes lenguas vivas, pero también las muertas, no sólo el latín, el griego e incluso el hebreo, sino también el arameo, el sumerio, el iraní o el hitita; preocupaciones teológicas, escriturísticas, de historia de las religiones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;. En el centro la lenta elaboración de una filosofía original, amplia y compleja, rigurosa y exigente en la que resuenan, por acción o reacción, todas las grandes filosofías del siglo XX y las más importantes de la historia. Sólo un género como el narrativo tiene capacidad para unificar elementos tan heterogéneos y lo que aquí se va tejiendo es un inmenso tapiz que se va desplegando a través de un relato que enganchará al lector, si tiene una mínima sensibilidad filosófica, a pesar de (o precisamente por) su carácter minucioso y en algunos momentos detallista.&lt;br /&gt; Pero se dirá que Zubiri es un “filósofo”, sólo como tal es reconocido (lo cual desgraciadamente no significa también “conocido”) y merecedor de atención. Sin embargo, son muchos los filósofos que, por principio, recelan de las biografías porque los biógrafos suelen estar más atentos a lo noticiable y dejan en segundo plano los intereses filosóficos y es casi inevitable que tiendan a diluir el alcance teórico de un pensamiento en medio de un anecdotario irrelevante. Uno sospecharía que esto se acentuará hasta el extremo en un caso como el de Zubiri, una persona que sistemáticamente rehuyó toda vida pública,  una persona marcada por un retraimiento en el que sólo tienen cabida las costosas fatigas de la construcción de una filosofía, cuyo valor al final sólo se va a medir por su valía y no por los esfuerzos que en ella haya gastado su autor; los autores de esta obra reconocen que esta automarginación de la vida social (p. 568) es un caso insólito entre nosotros. ¿Será por ello que necesitan un relato largo, en el que se pulsan variados registros de la interioridad humana, para poder entrar en esa “soledad”, el hilo conductor ya en el consabido subtítulo y en cada uno de los textos que enmarcan las tres partes de la obra? Hará bien el lector en no olvidar que el libro está escrito “a cuatro manos” porque esto es una garantía de seguridad y, en cambio, difícilmente va a percibirlo a lo largo del texto, dada la perfecta compenetración de los dos autores. Igualmente hará muy bien en suspender el juicio hasta llegar al final porque sólo entonces verá la coherencia y la riqueza del complejo tapiz que se ha ido tejiendo con materiales tan heterogéneos y podrá apreciar si éstos están debidamente dosificados para que esa riqueza no rompa una coherencia de fondo que es lo que da sentido a una vida; como decía el filósofo, podrá apreciar que en muchos de los hechos narrados fue simplemente “agente”, en otros muchos fue “actor” y sólo en unos pocos fue verdadero “autor”, pero esos pocos son los que dan la tonalidad de lo que es una conmovedora realización de un tozudo ideal de bíos theoretikós en uno de los medios aparentemente más inhóspitos y menos receptivos para tamaña empresa. El libro se va a hacer imprescindible no sólo para todos los interesados en Zubiri, sino también para los interesados en el pensamiento y, en general, la cultura española del siglo XX, aunque obligue a revisar más de un esquema preconcebido. Pero en estas líneas debo ceñirme al aspecto filosófico.&lt;br /&gt; La brillantez del relato no debe hacer olvidar que es resultado de un tratamiento riguroso de materiales que en gran parte eran totalmente desconocidos. Los autores han explorado sistemáticamente archivos poco atractivos, han escrutado la correspondencia disponible, han dedicado tiempo a multitud de entrevistas no siempre prometedoras y no han escatimado esfuerzos a la hora de fijar datos que en el conjunto podrían pasar desapercibidos. Tienen la generosidad de transcribir largos párrafos de los documentos inéditos más importantes, dándole al lector la posibilidad de hacerse una idea de primera mano de su contenido e incluso dándole materiales para interpretaciones alternativas; el libro tiene más de 120 páginas de apretadas notas en las que se va informando de las fuentes utilizadas en cada momento y en los casos en que por lagunas documentales es necesario arriesgar hipótesis, éstas parecen razonables y se suele informar de ello al lector. Normalmente, en su día a esta obra debe seguirle la publicación de los documentos inéditos disponibles, pero ahora esta tarea me parece menos urgente, dada la fiabilidad de lo que aquí ofrecido.&lt;br /&gt; Como Zubiri es ante todo un filósofo, son las tres tópicas etapas de su filosofía las que sirven para la división básica de la obra y, como cabría esperar, el interés filosófico va aumentando con el avance de la obra y, en buena medida, en el mismo grado en que va disminuyendo el interés de los hechos externos “noticiables”. Mantener el equilibrio sin que la obra mute en un estudio de la formación del pensamiento de Zubiri –un género perfectamente acreditado, pero que tiene sus propias reglas- es algo que se consigue gracias a una valiosa y algo inesperada contribución, cuando los autores ya notan que “las estaciones, los años transcurren sin grandes sobresaltos” (p. 633), aunque no sin los frecuentes picos de situaciones atormentadas que siempre rodearon, por una u otra razón, la existencia de Zubiri. Los autores escrutan ahora minuciosamente el desarrollo de los distintos temas del pensamiento zubiriano, sus progresos, sus cambios, su integración sistemática y logran una importante labor clarificadora en el conjunto de su legado; es una contribución decisiva, de la que en adelante deberá partirse, pues algunas publicaciones y usos editoriales han embrollado algo problemas, que quizá no hubiesen tenido mayor relieve si no fuese porque, en un impresionante final, la vida de Zubiri concluye prácticamente en el momento en que publicaba la más voluminosa de sus obras, para algunos también la más importante y la más fecunda, en todo caso una obra que obliga a enfrentar el conjunto de su producción desde otro enfoque distinto. Deberá valorarse en lo que merece el cuidado “cuadro cronológico de la obra de X. Zubiri” (pp. 843-856) porque es la primera vez que se intenta una catalogación riguroso del legado intelectual de toda su vida, incluidos los testimonios y apuntes existentes de su actividad universitaria; aun si en el futuro nuevos descubrimientos obligasen a completar o a matizar algún punto, el servicio que se presta a la investigación, posibilitado en gran parte por la catalogación del archivo y biblioteca de Zubiri realizados por G. Marquínez Argote, es de gran utilidad porque, además, se le indica al lector el lugar en el que cada documento es objeto de estudio y valoración dentro del cuerpo del libro; así se ayuda a desvanecer el mito de inéditos con arcanos insondables que persiguen los que buscan una fácil “originalidad” para sus tesis doctorales y también los que no cejan en el empeño de encontrar atajos iniciáticos para esquivar el duro esfuerzo que exigen las obras básicas del pensamiento zubiriano.&lt;br /&gt; No es posible ahora hacer un elenco de las aportaciones más relevantes del libro, cosa que, además, dependerá en gran medida de los intereses concretos de cada lector. Sólo por mencionar alguna, podríamos señalar el muy detallado tratamiento de la estancia de Zubiri en Alemania (capp. 11-13) o el seguimiento de sus actividades en París durante la guerra civil (capp. 22-23). Por mi parte, destacaría el equilibrado tratamiento de la relación con Ortega, quizá la primera vez que es objeto de un desarrollo objetivo y desapasionado; se trata de una relación que se inicia en 1919 y termina con la muerte de Ortega en 1955, una relación sostenida por un afecto profundo y el respeto mutuo con posturas en muchos aspectos distintas, echando por tierra todas las fantasías de los que han querido enfrentarlos como banderas de dos causas enfrentadas, pues parece que en esta España cainita no se puede discrepar con los amigos del alma. Por supuesto, a ello hay que añadir lo que para la mayoría será la gran revelación del libro: el tratamiento delicado de la profunda crisis religiosa de Zubiri que sólo encontró la paz sorprendentemente cuando finalizó su proceso de secularización sacerdotal.&lt;br /&gt; Es evidente que no se puede escribir la biografía de un filósofo sin hablar de su filosofía; no sólo por el tópico de que toda filosofía está enraizada en una circunstancia concreta, sino porque en un filósofo de raza –Zubiri lo era hasta un grado de tozudez asombrosa- la elaboración de su filosofía es el argumento básico y vertebrador de su vida. Los autores no se dirigen exclusivamente a filósofos, pero tienen la legítima pretensión de ofrecer una introducción a la filosofía de Zubiri enfocándola desde su configuración genética; probablemente consigan así despertar el interés de más de un lector por la obra del filósofo, pero quien esto escribe no se considera capaz de discernir con cierta seguridad si ese interés será suficiente para salvar la distancia que siempre significa el enfrentamiento directo con la obra de un filósofo y, sobre todo, si espoleará de manera suficiente el insustituible esfuerzo personal que exige toda gran obra filosófico. Que esta iniciación se haga desde una interpretación concreta es algo perfectamente lícito y que no tiene por qué distorsionar el objetivo final; es cierto que hay puntos que son discutibles –entiéndase: que merecen discutirse-, que hay algunos aspectos cuyo tratamiento puede resultar insuficiente o algo sesgado, pero en la mayoría de esos casos el lector debe prestar atención a las notas en las que se informa de los materiales que los autores utilizan. En todo caso, resultaría mezquino ante la importancia del conjunto empezar por poner en primer plano alguna posible discrepancia, cuando lo importante es que esas discusiones podrán afrontarse a una nueva luz gracias precisamente a los resultados del libro.&lt;br /&gt; Al final, quizá no es tan paradójico como parece a simple vista que el más aislado de nuestros grandes intelectuales haya merecido una de las biografías más completas y rigurosas que existen en el caso de un intelectual reciente. Esto era lo que se necesitaba para penetrar en esas “soledad” y para explicar la existencia atormentada de alguien que quiere hacer fecunda esa soledad, tal como indica el conocido verso de San Juan de la Cruz que se usa como subtítulo. Sólo han pasado 23 años desde la muerte de Zubiri y éste es un intervalo de tiempo muy breve para que se pueda tratar con cierta objetividad el conjunto de una biografía dilatada, aunque quede aun algún punto en el que se necesita cierta discreción porque aun viven personas implicadas; pero esta vez no hemos tenido que esperar a que algún hispanista británico, prendado de los exotismos de la Europa soleada, se dedicase a sacar a la luz lo que insospechadamente dormía en archivos.&lt;br /&gt; Debe destacarse porque no es muy habitual el gran cuidado formal de la edición: magnífica impresión, cuidadosa corrección del original, nutridos índices como el ya citado “cronológico” y los de autores y temas, pero también un amplio álbum fotográfico que será seguramente la documentación icnográfica más amplia nunca reunida en torno a Zubiri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6204160820876201080?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6204160820876201080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6204160820876201080' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6204160820876201080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6204160820876201080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-trayectoria-vital-de-un-filsofo.html' title='La trayectoria vital de un filósofo creyente'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4821448742502770914</id><published>2008-11-20T00:03:00.000-08:00</published><updated>2008-11-20T00:06:15.001-08:00</updated><title type='text'>EL PROBLEMA DE LA FILOSOFIA CONTEMPORÀNEA</title><content type='html'>PER ANNA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xavier Zubiri ha estat i és, un dels pensadors més importants de la filosofia hispànica. Deixeble d'Ortega y Gasset i de Heidegger, va influir en l'obra d'autors posteriors com José Luis Aranguren o José María Valverde. Tanmateix, és una de les figures del pensament europeu més oblidades. I és per aquest motiu, "per corregir aquest oblit", que els professors Jordi Corominas i Joan Albert Vicens han escrit Xavier Zubiri. La soledad sonora, una biografia editada per Taurus."El nostre objectiu", declara Corominas, "és donar a conèixer Zubiri a un públic més ampli que l'estrictament filosòfic. Volem que sigui conegut per un sector mitjanament culte, per això hem fet servir un estil narratiu en el llibre".Desencant eclesiàstic &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Zubiri, teòleg i sacerdot en la seva joventut, "va entrar al món eclesiàstic perquè creia que la teologia l'acostaria al coneixement", afirma Joan Albert Vicens, "però se'n va desencantar de seguida perquè ell era un home modern, tot al contrari que l'Església espanyola de principis del XX". Corominas hi afegeix: "Era un home que acceptava discutir, contraargumentar, però que no acceptava discursos sense base racional; no acceptava els arguments d'autoritat. L'Església catalana, per contra, era una altra cosa, era liberal, i va ser l'única que li va fer costat, que el va ajudar, sobretot personalitats com Xiberta o Vidal i Barraquer. Aquest ajut inestimable va portar Zubiri a escriure un text en llatí en què deia coses com: «De Catalunya a la llum. ¿Què hauria estat de mi sense vosaltres?»"El que més va caracteritzar Zubiri va ser la soledat, una soledat filosòfica, metafísica. "Ell va viure -diu Corominas- en un segle sense referents, en què ja no era concebible bastir una filosofia que partís de Déu. Una soledat, però, que no és contrària a la seva set d'amistat. Perquè creu que només en amistat és possible la dialèctica". Zubiri, que va ser excomunicat i finalment secularitzat pel Vaticà, va exercir de professor de filosofia a la Universitat de Barcelona, on va deixar una empremta inesborrable en alguns dels seus alumnes, entre els quals Panikkar, Palau i Fabre o M. Aurèlia Capmany.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perquè l'existència de l'home actual és centrífuga i penúltima? Quines conseqüències té per a nosaltres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perque renuncia a adoptar decisions radicals i últimes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La pèrdua de la filosofia contemorània.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has viscut alguna vegada aquesta experiència que explica zubiri de replegar-se sobre un mateix? Enumera les preguntes que t'has fet o et fas en aquests moments de soledat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perquè jo?, Perquè a mi?, Perquè així?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Per Zubiri, quin és el problema de la filosofia contemporània?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La manera de plantejar la qüestió metafísica dels origens. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4821448742502770914?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4821448742502770914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4821448742502770914' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4821448742502770914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4821448742502770914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/11/el-problema-de-la-filosofia.html' title='EL PROBLEMA DE LA FILOSOFIA CONTEMPORÀNEA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-35338247553973030</id><published>2008-11-19T23:56:00.000-08:00</published><updated>2008-11-19T23:58:55.353-08:00</updated><title type='text'>O filósofo não pára de se internacionalizar.</title><content type='html'>A inteligência sentiente aparece em italiano, a estrutura dinâmica da realidade surge em francês, Antonio González publica um conjunto de conversações sobre Zubiri. O filósofo não pára de se internacionalizar. Para quando uma obra em português?&lt;span class="fullpost"&gt;A obra «Conversaciones sobre Zubiri» não é de Antonio González, mas de Jordi Corominas e Joan Albert Vicens, os autores de «Zubiri: la soledad sonora» (uma biografia monumental de Zubiri). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As «Conversaciones sobre Zubiri» (Editorial PPC) são entrevistas feitas no contexto da investigação para a citada biografia. Vale a pena notar que vários dos entrevistados entretanto já faleceram (Julián Marías e Pedro Laín Entralgo são dois deles). Estou a ler o livro. É de leitura muito agradável e com uma boa introdução biográfica ao filósofo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mesmo assim, Antonio González também participa neste livro, na medida em que é o autor de um dos dois artigos que servem de epílogo ao livro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;É de pensar numa tradução de alguma obra para Português, tanto mais que no Brasil já se vai abusando de traduções «livres», sem grande critério, de termos zubirianos. Contudo, o mercado conta muito e Zubiri é desconhecido em Portugal até pelos que se dedicam à filosofia. Não fossem os critérios do mercado e seria de traduzir, pelo menos «El hombre y Dios» (a primeira parte é uma boa forma de «entrar» em Zubiri) e a trilogia sobre a inteligência. «Inteligência sentinte», digo eu.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-35338247553973030?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/35338247553973030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=35338247553973030' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/35338247553973030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/35338247553973030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/11/o-filsofo-no-pra-de-se.html' title='O filósofo não pára de se internacionalizar.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-2046885084437003230</id><published>2008-11-19T23:44:00.000-08:00</published><updated>2008-11-19T23:47:03.640-08:00</updated><title type='text'>Randall Collins y la dimensión ritual de la filosofía</title><content type='html'>POR JOSÉ LUIS MORENO PESTAÑA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su excelente biografía de Xavier Zubiri, Jordi Corominas y Joan Albert Vi-cens (2005: 137-138) narran qué produjo en el filósofo su encuentro, en medio deuna de sus recurrentes crisis religiosas, con Henri Bergson. Zubiri tenía a José Or-tega y Gasset, que ya era su maestro en la Universidad Central de Madrid, comoun gran creador cultural pero no lo situaba entre los grandes filósofos. Zubiri des-cribe su experiencia de esta guisa: Necesitaba al filósofo mismo. Una vez le encontré. En uno de los momentos más difícilesde mi vida, que exteriormente se desarrollaba sin ninguna mutación, tuve la alegría inex-presable de haber encontrado al hombre que me hacía falta, y que en algunas horas de con-versación sobre estos temas me dio más de lo que podía recibir de ningún libro. ¿Qué sucedió al joven intelectual?&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt; En primer lugar, pasó por un punto del espa-cio social diferente de aquellos que frecuentaba, un lugar donde la filosofía se en-carnaba en uno de sus ilustres representantes. Estaba pues en un espacio sagrado,aunque de una sacralidad diferente de la que conocía en su periplo eclesiástico. Eseencuentro, de consecuencias «inexpresables», se había desarrollado cara a cara en «al-gunas horas». La fuerza filosófica que imprimía a ese encuentro la presencia corpo-ral de Bergson trascendía cualquier acopio de conocimientos imaginable: gracias aella, se le dio «más» de lo que había recibido en sus lecturas —y Zubiri, en ese mo-mento, pese a sus 23 años, ya tenía muchísimas—. Aunque la escena se desarrolló enun punto del espacio y durante un breve tiempo, en ella se hizo patente todo lo quela cultura en la que se había empapado Zubiri había acumulado alrededor del sig-nificante «filosofía». Las situaciones locales son, en buena medida (más adelante pre-cisaré al respecto), un momento del despliegue de estructuras que las trascienden.Estructuras que, en sí mismas, no son sino la acumulación de situaciones locales: es-tas les van otorgando un sentido a su conjunto y van confirmando su fuerza de irra-diación simbólica. Como dice Collins, en cada uno de los encuentros cara a cara semanifiestan esquemas simbólicos que, en parte, los organizan procedentes de un con-junto de microsituaciones que los producen y los recrean constantemente. En su par-ticular momento biográfico, Zubiri asistió a un encuentro en el que se condensaba,para él, la historia inmemorial de la filosofía. Los símbolos del grupo a los que que-ría pertenecer —verbigracia: los grandes filósofos— se manifestaban, todos ellos, enel cuerpo y las palabras del profesor del Collège de France.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNIVERSIDAD DE CADIZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-2046885084437003230?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/2046885084437003230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=2046885084437003230' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2046885084437003230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2046885084437003230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/11/randall-collins-y-la-dimensin-ritual-de.html' title='Randall Collins y la dimensión ritual de la filosofía'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3389100558408435419</id><published>2008-11-19T23:33:00.000-08:00</published><updated>2008-11-19T23:40:45.282-08:00</updated><title type='text'>VIDA DRAMATICA</title><content type='html'>POR CESAR LONSO DE LOS RIOS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la última feria del libro viejo se vendía la primera edición de Sobre la esencia por ocho euros. El día de clausura pude comprobar que el ejemplar seguía en el mismo sitio. No ha sido Zubiri un intelectual que haya despertado pasiones y no sólo por las dificultades que presenta la lectura de su obra sino por el carácter religioso de ésta. Recuerdo las rechiflas de Alfonso Sastre sobre los largos silencios del filósofo desde la publicación de Naturaleza, hombre, Dios. Por otra parte, a partir de los últimos años cincuenta y a pesar de la censura, las interpretaciones marxistas eran las hegemónicas. Eran tiempos en los que a Ortega se le presentaba como padre del fascismo, inspirador de José Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Zubiri ha habido siempre poca y escasa noticia. Era una figura para minorías en la medida en que su pensamiento no podía tener, en principio, una aplicación política. Se echaba en falta, por ello, una buena biografía de Zubiri. Ya la tenemos. ¿Demasiado abultada? Que no se asuste el lector. De las novecientas páginas, doscientas son notas a pie de página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xavier Zubiri. La soledad sonora es el trabajo de dos zubirianos, Jordi Corominas y Joan Albert Vicens que han sabido dejar a un lado sus tentaciones profesionales para trasladar a un lector no especializado la vida, doblemente dramática, de Xavier Zubiri.&lt;span class="fullpost"&gt; El hecho de que nuestro filósofo fuera discípulo de Heidegger y de que, en efecto, sus obras sean difíciles no tenía por qué impedir que lectores legos en filosofía pudieran acercarse al creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estoy haciendo propaganda del libro? Por supuesto. Creo que esta biografía no sólo nos descubre la personalidad complejísima de Zubiri sino que instala muy bien al lector en las contradicciones de la cultura española que va de los años treinta a los ochenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secularización. Digo que la figura de Zubiri fue doblemente dramática porque junto al caso del sacerdote, cuyas tesis filosóficas sobre la religión no dejaron de crear escándalo, el del cura que se enamora (de Carmen Castro, hija de don Américo), y se entrega a la lucha por resolver su celibato y secularizarse. Fue tan famoso el caso del profesor de la Universidad Central que atrajo la intervención ?positiva? del Papa. Si nunca fueron dudosas sus relaciones con la Iglesia, la resolución de su problema personal y afectivo le llevó a una vinculación aún mayor y, a partir de ella, a una menor conflictividad en el plano de la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, después de la Guerra Civil, otro filósofo, Manuel García Morente, hizo el camino inverso: de padre de familia pasó a cura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro lado dramático de Zubiri fue el político. De su evolución baste con decir que el colaborador de Cruz y Raya no sólo por razones de amistad con Bergamín y con Imaz sino por razones ideológicas, iba a ser después de la Guerra Civil colaborador de Escorial. Salto tan fuerte se explica por la decepción profundísima que le produjo la República, al igual que sus fundadores, Ortega y Marañón. Además de disentir radicalmente de las tesis de Largo Caballero y, en general, de los proyectos de una república de trabajadores, no pudo soportar la persecución a la Iglesia. Y no es que cerrara los ojos ante la represión de los alzados. Los biógrafos recuerdan la pugna de Bergamín y Zubiri por intentar convencer a Maritain de sus tesis respectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regeneración cultural. El exilio de Américo Castro, el rechazo de la tesis doctoral de Julián Marías (que él había dirigido) a causa de las relaciones de éste con Julián Besteiro, el extrañamiento que comenzaron a sufrir los «falangistas liberales», el burocratismo cultural de los vencedores... iban a apartarle progresivamente del régimen. Compartió con Ortega la tarea de regeneración cultural de la sociedad española si bien desde ámbitos distintos, con preocupaciones muy distintas (con Dios al fondo para Zubiri) y a partir de instrumentos editoriales también diferentes. No dejó de darse una lógica competitividad entre los dos y hubo tomas de partido por parte de otros intelectuales. Julián Marías se pasó con armas y bagajes a Ortega hasta el punto de pretender convertir cualquier hecho orteguiano en un hito para la cultura española. Zubiri llegó a sentirse molesto por lo que consideraba una divinización de Ortega. El eje Ortega/Laín contó con la fidelidad de los falangistas liberales, mientras Zubiri era el paradigma de los católicos más clarificados. Así, por ejemplo, José María García Escudero escribiría a propósito de una conferencia de Zubiri: «por primera vez desde Suárez, la filosofía ha hablado en España».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los autores evocarán el testimonio significativo de un zubiriano como Ignacio Ellacuría a quien la filosofía de Zubiri le permitió un interpretación de la historia superadora de las interpretaciones marxistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ABC CULTURAL SEVILLA 03 DE JUNIO DE 2006 - NÚMERO: 748&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3389100558408435419?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3389100558408435419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3389100558408435419' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3389100558408435419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3389100558408435419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/11/vida-dramatica.html' title='VIDA DRAMATICA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6815162889013123784</id><published>2008-10-22T01:48:00.000-07:00</published><updated>2008-10-22T01:52:21.531-07:00</updated><title type='text'>Biografía de Xavier Zubiri</title><content type='html'>Por José Luis Mora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hagamos justicia a un gran trabajo como el realizado sobre la figura de Xavier Zubiri por estos autores catalanes. Estamos hablando de un libro magnífico que se sitúa por encima de los detalles que cada lector pueda reconocer en torno a los personajes que se movieron en torno a la figura del filósofo vasco y a quienes unos u otros pudieron conocer personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos de una biografía que es mucho más que una biografía. También es más que un libro de sociología de la filosofía y, sin embargo, es ambas cosas. Los autores han tenido la claridad para reconstruir una parte de la filosofía del siglo XX, sus ideas, sus protagonistas y sus instituciones en torno a la figura de este hombre, Xavier Zubiri, que se mantiene vivo en las páginas como vivo está todo ese abigarrado mundo de relaciones de los mundos reducidos que fue construyendo en torno a sí. Hablamos, pues, de un libro de filosofía viva, escrito acerca de un autor que, como Aleixandre en el mundo de la literatura, trataron de construir una escritura con proyección universal sin perder la dimensión de la mesa camilla, quizá el único remanso que un hombre puede controlar en su totalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi mil páginas para ochenta y cinco años de vida y un siglo de historia de la filosofía que, si nacida en el País Vasco, siguió después por Madrid, para continuar por Bélgica, Alemania, Roma, París, Madrid de nuevo para arribar en Barcelona y concluir, de nuevo, en Madrid. Todo un ejemplo de cómo lo pequeño puede ser grande y cómo una figura se agranda en su esfuerzo intelectual por elaborar una filosofía que no dejara fuera ni la ciencia más actual ni la dimensión religiosa del hombre en su mayor radicalidad. Y como eso lleva a renuncias, a una lucha interior casi brutal y a tener problemas de ubicación entre los problemas cotidianos lleva, también, a que adquieran una naturaleza terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá la impresión que el lector obtiene es, por encima de cualquier otra, que la vida del filósofo, al estilo tradicional o no (pongamos a Ortega como antagonista aunque no lo fuera del todo) es obligatoriamente agónica. Dijo María Zambrano, aquella primera discípula y luego auxiliar de Zubiri poco después de que este obtuviera la cátedra y marchara por tres largos años a Alemania,  que la agonía consiste en no morir a causa de la esperanza. No siempre fue Zubiri un hombre esperanzado pues le invadió con frecuencia la desesperanza pero siempre luchó, si no exteriormente sí en su propio interior. Le acompaña el lector como hombre atormentado por los problemas religiosos e inmerso en la crisis modernista cuando se vio obligado a ser sacerdote; luego como luchador contra la rigidez del obispo de Madrid, Eijo Garay y la administración vaticana en el doble proceso de secularización y de obtención de permiso para casarse, su posterior "conversión" en la que implicó a su mujer Carmen Castro, pasando por las difíciles relaciones con la familia política, la desafección permanente de la universidad, la búsqueda de refugio en la Sociedad de Estudios y Publicaciones hasta llegar a esa soledad "sonora", cuando pocos años antes de morir se dio cuenta de que la generación de los llamados jóvenes filósofos ni le entendía ni tampoco se esforzaba mucho por hacerlo. Le quedaba el círculo de los próximos porque, con seguridad, Zubiri fue un hombre de esta dimensión en su forma de actuar, necesitado de un ámbito afectivo que la institución no le proporcionaba. Ahí se agranda la figura de Ellacuría a quien los autores de esta monografía sitúan como el discípulo que antes, más y mejor creyó en Zubiri y a quien se debe su difusión en Latinoamérica. A su lado van dibujándose y agrandándose la presencia de Diego Gracia, Antonio Pintor y Antonio Ferraz que han sido lectores intensos de su obra y decisivos en la difusión de Zubiri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sepa a poco a quienes esperen un estudio detallado de la obra de Zubiri. No eluden sus autores adentrarse en el pensamiento zubiriano tenido por hermético pero no tienen a este como su propósito primero sino mostrarlo al hilo de la biografía de su autor, sus esfuerzos por aprender la física y la biología contemporáneas; por hacer lo propio con lenguas como el sumerio u otras imprescindibles para profundizar en los textos bíblicos o por la lentitud en la escritura dudando de que su pensamiento quedara rigurosamente fijado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda al final la imagen de un hombre celoso de su intimidad, poco complaciente con los halagos oficiales y cuya vida puso al servicio de la filosofía. Puede parecer distante, poco comprometido en ocasiones en las difíciles circunstancias que hubo de vivir pero es verdad, también, que trató de no poner acritud en ocasión alguna, de no generar situaciones de confrontación y de valorar a las personas más por sus conocimientos que por cualquier otra consideración. Se explica así la naturaleza de sus amistades en la posguerra y los autores muestran a un intelectual que si no mostró una actitud combativa contra  el régimen de Franco tampoco se permitió la más mínima complacencia cuando le invitaban a colaborar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando tan faltos como lo estamos aún de conocer las redes o "estirpes", como algunos las denominan, que han ido conformando la filosofía oficial en España, este libro es una contribución importante para conocer tanto la personalidad del fundador del  "Seminario Zubiri" como las condiciones que lo fueron conformando así como a los intelectuales que lo formaron. De esta manera se ve el lector introducido en un mundo que si tenía a la filosofía como su objeto primordial no por ello se olvida que este saber como cualquier otro está hecho por hombres de carne y hueso. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6815162889013123784?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6815162889013123784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6815162889013123784' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6815162889013123784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6815162889013123784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/10/biografa-de-xavier-zubiri.html' title='Biografía de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3021619040084799190</id><published>2008-09-30T12:42:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T23:09:29.357-07:00</updated><title type='text'>La soledad sonora. Una biografía inmensa</title><content type='html'>La nueva España &lt;br /&gt;[S. S. C.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xavier Zubiri. La soledad sonora es la biografía «inmensa» que acaba de publicar Taurus (marzo, 2006). Decimos «inmensa» por su amplitud en el tiempo (1898-1983), por sus 917 páginas -en absoluto pesadas-, por las distintas capas que enriquecen su contenido y por la calidad, erudición y aparato crítico utilizado por sus autores: Jordi Corominas y Joan Albert Vicens. &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Entre sus múltiples pliegues, no sólo se aborda el recorrido biográfico del filósofo donostiarra, sino además la historia de España y su contexto europeo del siglo XX, y las referencias a la propia filosofía de este gran metafísico contemporáneo en controversia con las corrientes de su época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo gran filósofo debería tener una gran biografía, a la altura de su talla intelectual, para así hacerle justicia. Zubiri ya la tiene. Hace veinte años, su esposa, Carmen Castro -hija de Américo Castro- compuso ya Xavier Zubiri: Breve recorrido de una vida (Amigos de la Cultura Científica, Santander, 1986), que supone un interesante acercamiento desde la proximidad que da la vida en común y la connivencia de tantos proyectos compartidos (Xavier y Carmen se conocen en Berlín, el 10 de diciembre de 1930, cuando el filósofo es un cura de 32 años y acaba de pronunciar una conferencia: «Pascal y el pensamiento español del siglo XVI»). Pero sin minusvalorar la cálida biografía de su mujer -la boda se celebra el 23 de marzo de 1936, en Roma, en un acto prácticamente secreto, meses antes de que estallara la desoladora guerra civil española, en una Europa tensa y revuelta, que «preparaba» ya la II Guerra Mundial-, nos encontramos ahora con un recorrido pormenorizado en este Xavier Zubiri. La soledad sonora, analizado esmeradamente, sin que haya, parece, una sola frase gratuita, que no esté bien articulada en el contexto intelectual, ideológico, político y religioso en el que nos hallamos y que no responda a una seria investigación sobre las fuentes directas o los fondos documentales bien contrastados, como dan fe los centenares de notas críticas que ocupan las ciento treinta densas páginas a ello dedicadas. J. Corominas y J. A. Vicens han hecho un muy serio y trabado trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lectura obligada para los seguidores de la filosofía zubiriana, porque encontrarán muchas claves que les ayudará a entenderla mejor; pongamos como ejemplo, la escisión entre la vida religiosa y la intelectual en que se debate durante su primera etapa, alternativa que vive no armónicamente sino de manera muy conflictiva, casi incompatible. Podrán recrearse aquí, con la ventaja de una lectura relajada -no la abstrusa, abstracta y difícil de sus ensayos- en lo esencial de sus obras: Naturaleza, Historia, Dios (1944); Sobre la esencia (1962); Inteligencia sentiente (1980).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lectura muy aconsejable para los que gustan de la historia contemporánea de Europa y de España, del ambiente intelectual español de las primeras décadas del siglo XX, seguida posteriormente por la deriva bifronte en la que va a precipitarse España, entre el exilio exterior y el «tiempo de silencio» interior -silencio sólo en un nivel de apariencia porque también será productivo el trabajo intramuros, entre ellos el de Xavier Zubiri, en esa «soledad sonora».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lectura para simples curiosos, ávidos de conocer el tiempo que nos ha tocado vivir, puesto que, a pesar de la riqueza de referencias y de la multiplicidad de claves que abre (sobre la sociedad, la política, el pensamiento, cuestiones filosóficas y teológicas, problemas en el seno de la Iglesia, y sobre muchos nombres propios que se cruzan con la de nuestro personaje: Eugenio Ímaz, Juan Zaragüeta, Husserl, Unamuno, Ortega y Gasset, José Gaos, Julián Marías, Gregorio Marañón, José Bergamín, Heidegger, Maritain, Laín Entralgo...), su lectura mantiene el interés de la crónica histórica y biográfica, salpicada de anécdotas curiosas, simpáticas y dramáticas, e hilvanada cronológicamente con una trama vital bastante más sugeridora y sugestiva que muchas obras de ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este «inmenso» estudio biográfico se estructura siguiendo las tres etapas que el mismo Zubiri reconoció en su vida: su período de formación (1898-1931), en el que predomina la influencia fenomenológica de la filosofía alemana. La construcción de una filosofía propia (1931-1945) o etapa ontológica, que tiene su culmen en Naturaleza, Historia, Dios. Y la última fase o etapa metafísica (1945-1983), en la que el filósofo español se rectifica a sí mismo preocupado en construir un sistema radical y original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes nos hallamos en latitudes filosóficas distantes de las de Zubiri -tanto como lo está el materialismo del espiritualismo-, reconocemos en el pensador vasco al más grande metafísico español de los últimos tiempos, parangonable con los grandes de su estirpe, con el mismo Heidegger, sin que la comparación resulte atrevida, muy al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata, además, de una metafísica sumamente sutil, además de renovada, que ha sabido situarse en la misma frontera en la que la ciencia y la teología ensayan un puente de contacto. Zubiri fue, como filósofo, gran teólogo moderno, pero no menos fue también un atento seguidor de la investigación matemática, física y biológica más avanzada de su tiempo. Todo esto rezuma aquí y allá -sin recaer nunca en pesadas digestiones- a lo largo de los centenares de páginas de esta biografía, dimensiones que no abruman sino que, como en un bosque, se agradece su frondosidad.&lt;br /&gt; leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3021619040084799190?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3021619040084799190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3021619040084799190' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3021619040084799190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3021619040084799190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-soledad-sonora-una-biografa-inmensa.html' title='La soledad sonora. Una biografía inmensa'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4046439931920401484</id><published>2008-09-30T10:44:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T01:42:42.253-07:00</updated><title type='text'>Biografía de Xavier Zubiri</title><content type='html'>por Alberto del Campo &lt;br /&gt;Introducción &lt;br /&gt;Jordi Corominas y Joan Albert Vicens, dos jóvenes filósofos catalanes, han llevado a cabo un trabajo verdaderamente colosal, sumergiéndose en los archivos de más difícil acceso donde han quedado guardadas las huellas de esa interesantísima vida. &lt;br /&gt;Los autores han tenido el acierto de situar la trayectoria de Zubiri en el contexto familiar, social, científico, político y religioso de su época, construyendo de esta manera una biografía apasionante del eminente pensador vasco. &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Dentro del breve espacio que se suele dedicar a estas notas bibliográficas me veo forzado a elegir unos pocos temas entre la multitud de los asuntos de que nos habla esta insuperable biografía &lt;br /&gt;Sus relaciones con sus dos grandes amigos de la juventud, su sorprendente casamiento con Carmen Castro, -hija del famoso historiador América Castro-, sus vínculos con los grandes creadores de la ciencia física del siglo xx son sólo algunos de los pocos temas que me atreveré a abordar en esta ocasión. &lt;br /&gt;Su situación religiosa &lt;br /&gt;Yo tuve el honor de conocer a Xavier Zubiri a mediados del siglo pasado, cuando hada muy pocos años que se había instalado nuevamente en Madrid y su vida recuperaba su ritmo normal junto a su esposa Carmen. Atrás quedaban definitivamente la gravísima tragedia de la Guerra Civil y los complejos y difíciles problemas de su situación religiosa. Eran temas que habían quedado como superados y silenciados en las conversaciones privadas; sus amigos no tocaban en absoluto aquellas viejas y delicadas historias. Por ello me sorprendió grandemente cuando en la primera larga conversación que mantuve con él en su casa, surgió incomprensiblemente este difícil asunto. Recuerdo perfectamente aquel momento del diálogo. Yo le dije directamente "Porque Vd. es sacerdote ¿verdad?". "Si" me respondió lacónicamente. Entonces yo le añadí de inmediato: "Me han dicho que para poder casarse le trasladaron a Vd. al clero oriental en el que los sacerdotes pueden casarse". &lt;br /&gt;Zubiri sonrió suavemente y me respondió: "Es el último disparate que me quedaba por oír". Y entonces me explicó que en el clero oriental, cuando los muchachos terminan sus estudios eclesiásticos se les dice: "Piensen bien ahora si quieren casarse o no porque una vez ordenados ya no podrán hacerlo. Decir en ese momento existe la posibilidad de ordenar a un hombre casado, pero no a la inversa, no se puede casar a un sacerdote". En aquella época yo había leído en los periódicos madrileños que en Alemania un pastor protestante se había convertido al catolicismo permitiéndole la Iglesia que continuara casado con su mujer. Era exactamente lo que me había explicado Zubiri: la Iglesia permitía la ordenación de un hombre casado, pero nunca el casamiento de un hombre ordenado. &lt;br /&gt;Aquella tarde me explicaba Xavier que en las primeras épocas del cristianismo se les decía a los sacerdotes "Sed hombres de una sola mujer". Esto significaba que el celibato de los sacerdotes no tiene carácter dogmático sino que es simplemente una orden administrativa de la Iglesia. «Si el Papa quisiera casarse -me decía Zubiri-podría hacerlo sin el menor inconveniente, porque el celibato no es una prescripción dogmática. El Papa no se casará, por supuesto, pero podría hacerlo normalmente". &lt;br /&gt;En las fechas en que yo le conocí, sólo se hablaba muy ocasionalmente de estos grandes temas. De todo ello yo sabía muy poco. Por eso me he interesado muy vivamente todo lo que cuentan Jordi Corominas y Joan Albert Vicens en su notable biografía. Estos inteligentes investigadores han penetrado a fondo en la vida de Xavier Zubiri, en los años de su adolescencia, en su crisis religiosa de la cual yo prácticamente no sabía nada, en su matrimonio con Carmen, en los innumerables problemas sociales y religiosos que le trajeron estos amores y de muchos otros temas íntimos que se le presentaron. &lt;br /&gt;Sus viejos amigos &lt;br /&gt;Conocía yo la gran amistad y el sincero aprecio que sentía Javier por José Bergamín y Eugenio Imaz, pero no tenía ni idea de la ta1 estrecha amistad que les unía. A pesar del distanciamiento que produjo entre ellos la guerra español" aquella amistad de la juventud no fe quebró jamás y pudo sobrevivir a pesar de &lt;br /&gt;las enormes dificultades que se interpusieron entre ellos. A José Bergamín yo le había conocido recién llegado a Montevideo en una cena que le organizó mi viejo amigo Manuel Flores Mora, pero desde entonces no había vuelto a verle. Muchos años más tarde volví a encontrarle en casa  de Xavier que solía invitarle a cenar conmigo. A pesar que la guerra española  no quebró nunca esta amistad de juventud, la sombra negra de la política la perturbó hasta el último momento. Pocos meses antes de la muerte de Xavier Zubiri, José Bergamín falleció y lo enterraron en Fuenterrabía justo en la ciudad en que Xavier estaba veraneando. &lt;br /&gt;Al regreso de sus vacaciones Xavier me contó que no quiso asistir al entierro de su viejo amigo y me explicó sus motivos. En los últimos años de su vida Bergamín se había adherido a Herri Batasuna, el brazo político de la organización revolucionaria Eta y quería ser enterrado en un féretro envuelto en la ikurriña, la bandera de los independentistas vascos. Xavier temió que un entierro tan politizado provocase la intervención de la policía y en tal caso nadie sabía lo que pudiera ocurrir. ''A mi edad, me decía, no estoy en condiciones de que me lleven preso", y obviamente tenía razón. &lt;br /&gt;La guerra española produjo asimismo el alejamiento del otro gran amigo de su juventud, Eugenio Imaz, quien se refugió finalmente en México. La distancia sin embargo tampoco pudo romper esta viejísima amistad. Recuerdo aún muy nítidamente que cuando llegó a Madrid la noticia del suicidio de Imaz, a Xavier lo impresionó muy vivamente "Fue un acto demencial, verdaderamente demencial", me repetía muy consternado. &lt;br /&gt;El día que le concedieron a Xavier Zubiri junto a Severo Ochoa el Premio Nacional de Investigación, Victor Imaz se acercó a Xavier para felicitarle. El rey Juan Carlos que observaba la escena -nos cuentan ]ordi Corominas y Joan Albert Vicens-le dice a Víctor a quien conocía como piloto del avión de sus viajes oficiales. "¿Y tu que haces  aquí?". "Es el hijo de mi mejor amigo le explica Xavier Zubiri abrazándose al muchacho y echándose a llorar a lágrima viva, dando salida a una amargura que le había roído durante décadas. Después de tantísimos años no había muerto ni el afecto que siempre sintió por Eugenio ni el profundísimo culto que siempre tuvo por la amistad. &lt;br /&gt;En este breve comentario a esta monumental obra de los dos jóvenes filósofos catalanes quiero dedicar ahora alguna atención a la importantísima vinculación que tuvo Zubiri con los grandes físicos y filósofos de su época. &lt;br /&gt;X. Zubiri y la ciencia física &lt;br /&gt;Quisiera referirme en primer término a la curiosísima forma como X. Zubiri conoció a Einstein, anécdota narrada exactamente por los dos jóvenes catalanes, pero que yo prefiero contarla naturalmente, tal como me la relató el propio Zubiri. Xavier Zubiri se encontraba viviendo en aquellos años en la residencia de la Academia de Ciencias de Prusia, en Berlín, cuando de pronto vio entrar en ella al propio Einstein. "¿Qué le trae por aquí, Profesor?" preguntó  Xavier Zubiri. Y entonces Einstein le explicó: "Dada la situación económica por la que atraviesa actualmente la nación, el gobierno alemán suspendió el pago de los sueldos a todos sus funcionarios y entonces decidí venir aquí, a ver si alguien me invita a comer". "Pues quédese Vd. a comer conmigo" le contestó de inmediato Zubiri y de esta manera nació entre ellos una larga amistad. En aquel momento yo recordé una frase de Ortega y Gasset en la cual decía que el hombre de ciencia es el nuevo paria social del siglo XX. &lt;br /&gt;Jordi Corominas y Joan Albert Vicens cuentan asimismo otra notable anécdota que yo desconocía absolutamente, pero que me complace repetir en esta ocasión. Relatan estos jóvenes autores catalanes que Zubiri asistió junto a su inseparable amigo Eugenio Imaz a una conferencia que Einstein pronunció en Berlín para explicar sus nuevas y revolucionarias teorías físicas. Según se relata en la obra que ahora comentamos en un momento de la conferencia Einstein abandonó una multitud de papeles entre los que se debatía "Y con la torpeza de movimientos que le caracterizaba se acercó a la pizarra, escribió una fórmula matemática y luego se volvió a su auditorio y mirando por encima de sus pequeñas gafas dijo: Excepto el profesor Zubiri, nadie de Vds. sabrá probablemente lo que he escrito" (pág. 238). Esta pequeña historia revela muy elocuentemente la alta opinión que Einstein tenía de la preparación científica del profesor español.  &lt;br /&gt;Zubiri no era sólo un extraordinario sabio, sino que además solía explicar sus  ideas con notable claridad. Recuerdo muy nítidamente que en una cena a la que me invitó a su casa junto a mi esposa, nos decía que la relatividad a la que se refiere Einstein no tiene nada que ver con lo que suele entender el gran público. "Cuando Einstein se refiere a la relatividad está hablando pura y simplemente de la posición de los móviles. Si yo estoy en la tierra veo girar la luna en torno a nuestro planeta, en cambio si estuviera en la luna vería girar a la tierra alrededor de la luna. Eso y sólo eso es la relatividad a la que se refiere Einstein". &lt;br /&gt;Lamentablemente Corominas y Vicens no nos cuentan el desagradable episodio que tuvo lugar entre Einstein y Ortega y Gasset y que éste jamás le perdonó. A mí me lo contó José Bergamín aunque su versión no coincide exactamente con la que nos cuenta Ortega y Gasset en sus Obras Completas (Vol. V). Al parecer, nos dice el propio Ortega ante una opinión científica suya Einstein, puso la expresión de quien escucha una "gigantesca estupidez". Lamentablemente perdí la oportunidad de conocer fielmente lo que ocurrió en aquella ocasión porque Xavier me preguntó en algún momento si sabía lo que le había ocurrido a Ortega con Einstein y yo recordando lo que me había contado Bergamín, le contesté que sí, con lo cual Zubiri renunció a darme su versión de los hechos que seguramente hubiera sido interesantísima. Esta curiosa anécdota, que pone bien a las claras el abismo existente entre la preparación científica de Xavier y de Ortega fue asimismo confirmada por otra pequeña historia personal que tuvo lugar en casa de Zubiri. "Una noche de 1954 -nos cuentan Corominas y Vincens-después de la cena mientras se preparaba la mesa para tomar el café, Don José se levanta y se dirige al despachillo donde están los libros de matemáticas, de física, biología y genética. Va sacando los libros de los estantes y los halla uno a otro repletos de subrayados y anotaciones de Zubiri". Ortega se da cuenta de las horas y horas de estudio que han dejado sus huellas fn esos libros y exclama "Tengo una admiración que linda en el asombro". Este capítulo sobre las relaciones de Xavier con los científicos europeos no puede cerrarse sin mencionar la estrecha amistad que mantuvo con los Premios Nobel franceses F. Joliot y Louis de Broglie. &lt;br /&gt;Según me contaba Xavier -y a esto también se refieren J ordi Corominas y Joan A.Vincens-él solía concurrir al laboratorio de F. Joliot e Irene Curie que era el punto de reunión de lo más granado de la ciencia física francesa. En alguna ocasión Joliot le contó a Xavier que había abandonado sus experimentos sobre la desintegración del átomo, y Xavier le preguntó un tanto asombrado porqué había tomado tal decisión. Juliot le contestó inmediatamente: &lt;br /&gt;"Porque temía que París entero saltara en pedazos". Parece claro pues que ya en la década de los treinta las naciones científicamente más avanzadas de Europa ya estaban transitando el camino que pocos años más tarde llevaría a la construcción de la primera bomba atómica. &lt;br /&gt;Me contaba hace años Zubiri, que los grandes creadores de la física atómica del siglo pasado no poseían suficiente cultura filosófica "salvo me añadía-Louis de Broglie; de Broglie era sin duda, otra cosa". &lt;br /&gt;Ahora en la gran obra de Corominas y Vincens he podido confirmar a qué se refería Zubiri. Dicen estos dos autores que "frecuentemente en sus lecciones de Broglie hacía incursiones filosóficas e insistía que el progreso científico se había visto continuamente frenado por la influencia tiránica de teorías filosóficas como el determinismo, que se acababan considerando como dogmas", (pág. 391). Podríamos hablar de otros grandes amigos de Zubiri como los eminentes físicos Werner Heisenberg, Schrodinger y Sommerfeld, pero no podemos finalizar esta nota sin referirnos a los estudios filológicos de Zubiri en Roma y París. &lt;br /&gt;Filología y Filosofía &lt;br /&gt;Hallándose en Roma, y esto es una anécdota que cuentan tanto los dos autores catalanes como Carmen Castro en el pequeño libro que escribió sobre la vida de su esposo, Zubiri tuvo la ocasión de conocer al &lt;br /&gt;P. Deimel un filólogo alemán especialista en sumerio, una lengua tan antigua como el chino. Xavier le rogó a Deimel que le enseñara aquella lengua dificilísima a lo que el sabio alemán accedió no sin antes someterle a una prueba de memoria complejísima. &lt;br /&gt;Habiéndose trasladado a París, Xavier contínuó sus estudios sobre estas viejísimas lenguas del Próximo Oriente, tales como el iranio, la gramática asirio-babilónica y otros idiomas tan antiguos como difíciles. A Xavier le interesaban especialmente aquellas viejas lenguas que carecían del verbo ser, porque ello tenía una importante relevancia para su filosofía. Cuentan los jóvenes autores catalanes que en su viaje de regreso a España, el aduanero español, -uno de aquellos hombres que veían comunistas por todos 'lados-al revisar las maletas de Zubiri y encontrarse con alfabetos que desconocía totalmente, "jo "Esto debe ser ruso", a lo que Xavier contestó inmediatamente "No señor, eso es arameo, el idioma que hablaba Nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;Para finalizar esta breve nota quisiera referirme ahora a la evolución filosófica que tuvo Xavier a mediados del siglo pasado y a este respecto me parece necesario recordar una fecha importante. Después de haber escuchado unos pocos cursos desde mi llegada a Madrid, un buen dia le dije a Xavier que me agradaría mucho o le hablar sobre los fundamentos últimos de su filosofía a lo cual me respondió: "Sí, tienes razón, pronto tendré que hablar de todo ello. Por esto mi sorpresa y alegría fue muy grande cuando en 1952 anunció su curso de metafísica o, como el decía de filosofía primera. &lt;br /&gt;Pienso que ese año fue especialmente importante para el desarrollo de su pensamiento, porque en ese momento comenzó a explicar públicamente sus nuevos conceptos metafísicos, dando comienzo de esta manera a una nueva y sorprendente etapa de su filosofía. &lt;br /&gt;Recuerdo aún muy claramente que cuando comenzó a hablar de la "inteligencia sentiente" pensé que había escuchado mal, tal fue el asombro que me causó la mera enunciación de este nuevo concepto. &lt;br /&gt;A partir de este momento quedaron atrás y definitivamente relegados, el concepto fundamental del Ser de clara raigambre heideggeriana y otros semejantes. &lt;br /&gt;Continuó respetando a Heidegger como a un gran pensador, pero se consideraba a sí mismo libre de cualquier influencia suya, fundamentalmente en la elaboración de los conceptos básicos de la filosofía. &lt;br /&gt;Lo propio ocurrió con Ortega a quien comenzó a verle como algo muy lejano y de escaso interés al punto que abandonó totalmente su lectura. Para Xavier Zubiri el famoso perspectivismo orteguiano estaba claramente tomado de Husserl y no le concedía la más mínima relevancia en la descripción de la realidad sin molestarse siquiera en refutarle. &lt;br /&gt;Hoy día que tenemos en nuestras manos la casi totalidad de las obras de Zubiri me agradaría muchísimo ver a los jóvenes filósofos españoles profundizando agudamente en sus conceptos fundamentales y haciendo que su figura brille como el metafísico quizás más importante del siglo XX. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4046439931920401484?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4046439931920401484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4046439931920401484' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4046439931920401484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4046439931920401484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/biografa-de-xavier-zubiri_7357.html' title='Biografía de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7137506261926160091</id><published>2008-09-30T10:29:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T01:47:37.199-07:00</updated><title type='text'>Una biografía de Zubiri</title><content type='html'>Por Agapito Maestre&lt;br /&gt;Libertad Digital, &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Porque elevar la vida a concepto es una insensatez se escriben biografías filosóficas, o sea, vidas de filósofos. Porque nadie, excepto los ignorantes, o peor, los estultos, puede pretender elevar la vida a concepto puro, todavía se escriben biografías; por cierto, género literario que, en España, Ortega elevó a genuina filosofía.&lt;br /&gt;He aquí una biografía que combina magistralmente el modo de biografiar de Ortega con el modo clásico de la famosísima Vida de los filósofos del gran Diógenes Laercio. Aquí está la vida del filósofo Zubiri, para bien y para mal. La vida. Aquí está la vida del filósofo, con sus grandezas y sus miserias. &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Aquí está Zubiri. Faltan cosas, seguro; sobran otras, también seguro, pero lo fundamental está.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Xavier Zubiri. La soledad sonora, de Jordi Corominas y Joan Albert Vicens. Estamos ante una biografía amplia, exhaustiva, documentada en todo tipo de fuentes. Es en sí misma una filosofía. Nadie, pues, sea ingenuo de catalogarla como algo más que una biografía, por ejemplo, un proyecto filosófico. No, hombre, no: este libro es ya una filosofía. Biografía novelada, dicen otros ingenuos, como si fuera posible otro tipo de biografía. La vida de un ser humano es novela o no es.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Porque estamos ante un libro importante, hay que dialogar a cara de perro con él, o sea, interpelarlo filosóficamente; porque este es un libro de filosofía, tenemos que se impíos con los filósofos que pretenden universalizarnos, o sea, devorarnos bajos sus garras intelectuales. Me fijaré sólo en una pizca de un aspecto de este libro. El religioso. Zubiri es un filósofo católico, según los biógrafos. De acuerdo, pero ¿cuál es la relación de su catolicismo con el de su época? Lejos de ser clara la respuesta a esta pregunta, es uno de los asuntos más contradictorios y paradójicos que hallo en la obra.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Quizá podamos entender estas contradicciones si recordamos que los autores son dos discípulos del intelectual, y mártir cristiano en Nicaragua, Ignacio Ellacuría, que a su vez fue uno de los primeros colaboradores de Zubiri. A partir de esa matriz podemos comprender la "coherencia" de este libro, al hacer coincidir el cristianismo de Zubiri con un tipo de cristianismo "sectario" a su pesar, o sea, inconscientemente parcial y arbitrario con otras líneas y formas de vivir la experiencia cristiana, con otras forma de ver el fenómeno extraordinariamente rico y complejo del catolicismo en España. La Iglesia, la jerarquía eclesiástica española, debiera prestarle un poco de atención al asunto, pues le va en ello acabar de una vez con "el cristianismo a la carta" que la corroe.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;José Bergamín, retratado por Ramón Gaya.La mayoría de las veces los autores caen en un reduccionismo peligroso, al sólo ver en España tradicionalismo, y una de sus peores versiones sería el nacionalcatolicismo, o cristianismo –permítanme el vocablo– republicano. Coromina y Vicens son, insisto, extraordinariamente coherentes con sus maestros y con esa tradición que sólo ve o cristianismo de corte nacionalcatólico o cristianismo –permítanme otro vocablo– de izquierda y compatible con las doctrinas socialistas y liberales. Cristianismo bueno o malo. Ellos, naturalmente, están con el bueno, o sea, con Ellacuría, Zubiri y, cómo no, al lado del "maestro" de las paradojas, Bergamín.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las contradicciones, sin embargo, en las que cae este planteamiento no son pequeñas, aunque los autores están lejos de percatarse de ellas. Vamos al asunto, pero no sin antes reiterar que estamos ante una obra espléndida, un magnífica investigación sobre la historia cultural y política de la España contemporánea, incluso con páginas rebosantes del mejor ensayismo filosófico de corte hispánico, que ha utilizado una amplia bibliografía junto a fuentes hasta ahora inéditas para muchos investigadores.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Resulta curioso, por no decir paradójico, el acercamiento que hacen los autores a la cuestión religiosa durante la Segunda República, especialmente la discusión del debate constitucional sobre el artículo 26, que es considerado la alternativa más moderada, a pesar de que elimina la educación religiosa obligatoria en las escuelas públicas, prohíbe a las órdenes religiosas regentar escuelas o realizar actividades comerciales y prevé, según el proyecto constitucional, la disolución de la Compañía de Jesús por rendir obediencia expresa al Papa, jefe de un Estado extranjero, el Vaticano. Es como si los autores quisieran pasar por alto que la República tuvo en el ataque a la Iglesia uno de sus primeros objetivos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero no es este asunto el más chocante, sino la forma de presentar las distintas tendencias en el cristianismo durante la Segunda República. Dos serían las dominantes, a juicio de los autores: por un lado hallaríamos a los liderados por el exiliado cardenal Segura, que quieren "plantar cara al régimen republicano y, lejos de toda transacción, defender con el apoyo de las fuerzas más conservadoras los derechos de la Iglesia, consagrados por la historia y recogidos en el Concordato de 1851"; por otro lado, muy distinta es la actitud de aquellos otros sectores&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;que siguen al cardenal de Tarragona, Francesc Vidal i Barraquer, jefe de facto de la Iglesia española tras la expulsión de Segura, y al director de El Debate, don Ángel Herrera Oria, a los que inspira la encíclica de Pío XI Quadragesimo anno, publicada este mismo año (1931). Piensan que la nueva situación incluso ofrece a la Iglesia la posibilidad de romper sus antiguas ataduras con la monarquía, entre ellas el patronato regio sobre los nombramientos episcopales. La unión de los católicos permitirá articular mayorías que garanticen la permanencia de los valores cristianos. Habrá que pactar con el nuevo estado unas normas de convivencia y respeto mutuo que respondan al hecho de que buena parte de la sociedad española continúa siendo católica (pág. 253).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sin embargo, esas dos tendencias cristianas, enfrentadas entre sí por la separación y relaciones entre la Iglesia y el Estado, que aparecen descritas en el capítulo dedicado a la República, se transforma en una única y uniforme corriente religiosa en el capítulo que los autores dedican a la revista Cruz y Raya. ¿Qué ha sucedido entre un capítulo y otro para este cambio radical? Sencillamente, que tienen que meter en el mismo saco "tradicionalista" a las dos tendencias para que brille, por encima de todo, el cristianismo representado por la revista de Bergamín y al cual se adscribe el biografiado, Xavier Zubiri. Se desviste a un santo para vestir a otro. Perdón por el casticismo, pero la operación es así de burda.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Lean esta cita de Corominas y Vicens y verán que ahí está la prueba: "La acción eclesial encuentra a los católicos disgregados en diferentes corrientes ideológicas. Casi todas ellas, sin embargo, representan versiones distintas de un mismo ideario tradicionalista" (pág. 275). A partir de esta afirmación, los autores ya no distinguen, no matizan, entre diferentes formas de cristianismo. Si acaso, todas esas formas son sólo nombres de un mismo planteamiento tradicionalista y antimoderno. No hay diferencias sustantivas entre el carlismo tradicionalista, la Acción Católica y la ACNP, la CEDA, los fascistas que empiezan a organizarse en torno a Ramiro Ledesma Ramos y José Antonio Primo de Rivera, la Acción Española de Ramiro de Maeztu, los carlistas navarros y los monárquicos de José Calvo Sotelo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Todos esos modos de cristianismos son iguales y, por supuesto, equiparables en estulticia a la hora de hacerse cargo del nuevo, el genuino y liberal cristianismo representado por la revista Cruz y Raya, que acoge a Zubiri y a todos los intelectuales cristianos que consideran la llegada de la República la principal oportunidad para que "los católicos puedan esclarecer bien las cosas".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Después de esta operación de desnaturalización, por ejemplo, del proyecto de Herrera Oria, que permanece sumido en el caos del tradicionalismo hispánico, todo les está permitido a los autores. Así, sometiéndose con gusto a la consigna de Cruz y Raya de poner a cada uno en su lugar, Corominas y Vicens están obsesionados por situar a Herrera frente a Zubiri, siempre y por cualquier motivo. Esa actitud les lleva a caer en contradicciones flagrantes, pero no parece importarles lo más mínimo si sirve para dejar claro que el único cristianismo plausible es el de Cruz y Raya. Unos pocos textos de estos autores acusan el tono hegemonista de ese "cristianismo liberal" que, lejos de estar justificado, parece eludir los problemas:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Zubiri, que ha sido tratado con deferencia por El Debate, mantiene una relación cordial con Ángel Herrera, quien va a estar siempre en el centro de todas las grandes empresas católicas. Valora su honestidad y autenticidad. Herrera, por su parte, aprecia a Zubiri como un intelectual capaz de colaborar en la ofensiva cultural que deben realizar los católicos. Pero Herrera y Zubiri van a desarrollar sus actividades culturales siguiendo caminos divergentes.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Detalle del monumento erigido a Herrera Oria en la parroquia de Nra. Sra. de la Bien Aparecida (Santander).Naturalmente, de acuerdo con esa operación "intelectual" que vincula a Zubiri con el proyecto de la revista de Bergamín, sin ningún otro matiz, por ser sólo y exclusivamente republicano, los autores tiene que esconder el republicanismo de Herrera; en realidad, tienen que esconder la doctrina de la Iglesia, que obliga a colaborar estrechamente con los poderes constituidos para crear ciudadanos cristianos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por fortuna, la honradez personal, quizá también intelectual, de los biógrafos, por un lado, junto a la fuerza los hechos, por otro, no pueden borrar los vínculos fraternales y sinceros entre Herrera y Zubiri, dos ciudadanos cristianos, durante la Guerra Civil, acerca de la necesidad de recatolización de España. Pero –siempre hay un "pero" cuando se trata de Herrera– esta necesidad, sentida vivamente por Zubiri en su exilio de Paris durante la contienda, junto a su adhesión a la causa nacional, son presentadas, por decirlo prudentemente, de un modo curioso; pues que no deja de resultar chocante ver a un Zubiri que aparece a lo largo de todo el libro como un pensador riguroso y determinado siempre a ejercer responsablemente su libertad, en absoluta soledad o soledad sonora, titubeante a la hora de "tomar partido" por Franco y la necesaria recatolización de España.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aunque se reconocen las dos grandes rupturas de la vida de Zubiri por el asunto de la guerra, aunque se muestra el dolor que produce en Zubiri romper con sus dos grandes amigos: Eugenio Imaz y José Bergamín, tengo que hacer notar que el pensador solitario, resuelto y de decisiones firmes es a veces presentado, ante un asunto tan trascendental como el de la Guerra Civil, casi como una veleta que gira siguiendo el viento de Bergamín, o, por el contrario, de García Morente y de su propia familia. Paradójico. Al final, por suerte, las dudas de los autores que biografían a Zubiri optan por acercarlo a Herrera en el conflicto, aunque no sin caer en una grave falta, de la que hablaré en otra ocasión.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Después de la guerra, el falangista Pedro Laín Entralgo fue el gran amigo de Zubiri. Médico, catedrático, filósofo, gran historiador de la medicina, en pocas palabras, uno de los grandes humanistas del siglo XX, comenzó su carrera, después de la contienda, como subdirector de Escorial. Nadie nos negará que don Pedro Laín Entralgo, aparte de mucho poder cultural e ideológico, fue uno de los principales animadores de la vida cultural del franquismo en todas sus épocas. También la transición a la democracia es inabordable sin su obra. Un personaje. Quizá en la vida y obra de este hombre hallemos de todo, bueno y malo, pero seguro que su aventura intelectual y política no nos defraudará. Es un pozo de sorpresas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por cierto, y acabo: apenas nada de este trascendental asunto de la obra de Laín tratan los biógrafos de Zubiri, a pesar de que el autor turolense es, después del biografiado, el más citado en la obra. Curioso. Ni una sola vez se conecta o se trata ni de pasada un asunto tan capital para Zubiri y Laín, y del cual hablaron permanentemente a lo largo de sus dilatadas vidas, que podríamos llamar: "Dios a la vista", o mejor, "El catolicismo en España". No lo digo como reproche, pues nunca puede criticarse lo que falta en un libro, sino porque me hubiera gustado leer el tratamiento que del asunto hacen dos autores tan versadosen las obras de Zubiri y Laín como Vicens y Corominas,.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Lo confieso con nostalgia: me hubiera gustado saber qué opinaban estos dos grandes sobre la obra y acción de Ángel Herrera Oria, especialmente cuando tratasen en sus conversaciones sobre el tema de Dios y, por supuesto, del cristianismo en la historia de España.&lt;br /&gt;  leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7137506261926160091?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7137506261926160091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7137506261926160091' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7137506261926160091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7137506261926160091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/una-biografa-de-zubiri.html' title='Una biografía de Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5308460586570117770</id><published>2008-09-30T10:26:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T01:48:53.649-07:00</updated><title type='text'>Zubiri en su circunstancia.</title><content type='html'>Por Jaime de Salas.   ABC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil que se publique este año un libro no especializado tan interesante para quienes seguimos el mundo de la filosofía española. Desde los años treinta hasta comienzos de los ochenta, Xavier Zubiri ha sido un punto de referencia para sucesivas generaciones de universitarios españoles como un maestro indiscutido en su profesión.&lt;br /&gt;La biografía que comentamos en nada desmiente, sino más bien confirma, esta imagen.&lt;br /&gt;Pero su lectura es recomendable a pesar de su extensión. Se lee bien y sin esfuerzo. Se ha reconocido en Zubiri su enorme entrega a su condición de filósofo profesional.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;De inclinación liberal, al mismo tiempo su figura se destaca por un voluntario retraimiento de la vida pública. En una época en que se estudiaba a santoTomás de manera muy extendida, el prestigio de Zubiri se debía a que ofrecía una actualización del pensamiento tradicional en el que, junto con un gran conocimiento de la filosofía medieval y escolástica, se encontraba una visión muy meditada de Husserl y de Heidegger junto con un conocimiento también actualizado de la física, biología y matemáticas del siglo XX. De él sabíamos que había sido clérigo antes de casarse con Carmen Castro, la hija de don Américo y que había abandonado la Universidad en los años cuarenta para posteriormente encontrar el apoyo del Banco Urquijo. En definitiva, un hombre de gran talento con una carrera excepcional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vocación religiosa. Esta excepcionalidad de la figura de Zubiri se refuerza con el relato biográfico de Corominas y Vicens: de contextura débil en el nacimiento, su educación fue el resultado de sobreprotección y a la vez de exigencias que le acompañan hasta el seminario. Más importante aún es la situación en la que vivió su vocación religiosa en sus años de juventud. Sensible a los argumentos de los modernistas tiene grandes dificultades a la hora de tomar los votos a los 22 años, pero optó por perseverar. La situación resultó insatisfactoria para los dos partes. Ni podía desertar de una institución con la que se había comprometido y abandonar una posición que respondía a los deseos de sus padres, y tampoco podía identificarse con ella. Zubiri redujo su actuación como clérigo a lo mínimo y aprovechó su situación para estudiar y viajar. En ese periodo no sólo viaja a Lovaina, sino después, ya catedrático a los 28 años, acude a Friburgo para escuchar a Heidegger. Un incidente importante fue la denuncia por un condiscípulo de Lovaina que le llevó temporalmente a la suspensión. Al final, en el marco de sus relaciones con Carmen Castro, obtiene la secularización completa y la dispensa del voto de castidad a los 37 años. La posición de Zubiri frente a la religión católica se encuentra bien fijada en El problema filosófico de la historia de las religiones, pero independientemente de que esta obra refleja un escenario cultural postconciliar, queda claro que responde también a experiencias e inquietudes de un Zubiri muy joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los méritos de esta biografía es que habiendo hecho uso de los medios de la Fundación Zubiri y partiendo por supuesto de una valoración de su figura no resulta para nada partidista. No se ocultan pequeños fallos ?como los olvidos de la cuenta del librero? y se nos describe un escenario de esfuerzo y de egocentrismo que frecuentemente acompaña a las personas de mayores logros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo, el relato resulta excelente en mostrar la importancia de la amistad en la vida de Zubiri. Los autores han sabido aunar agudeza psicológica y tacto junto a la información relevante. Efectivamente, Pedro Laín, Juan Zaragüeta, Eugenio Imaz, Carmen Castro, Juan Lladó, Asenchi Madinaveitia y finalmente Ignacio Ellacuría jugaron un papel importantísimo en la vida de Zubiri. A ello se añaden las relaciones con José Bergamín, Julían Marías, y sus maestros Benigno Pérez, y Domingo Lázaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencia orteguiana. Algunos de los momentos importantes de su vida intelectual los constituyeron sus encuentros con Bergson, Severo Ochoa, Husserl, Schrodinger y Heidegger. Merece una mención especial el caso de Ortega que no influyó en el pensamiento maduro de Zubiri, pero que constituyó una referencia importante a lo largo de muchos años. Todo este conjunto de personalidades a las que se deben añadir otras, matizan la imagen de un Zubiri solitario. Al final, el propio Zubiri, muy grave ante un médico que le reconoce solo en la sala de urgencias del hospital, dice estas últimas palabras: «en esta vida uno está solo y no es de extrañar que muera solo». Pero el relato de Corominas y Vicens nos presenta una vida que, a pesar de sus dificultades, llegó a su culminación con una obra y una proyección importante, en compañía de otros. Siendo un hombre excepcional encontró el contexto social que necesitó para llevar a cabo su obra.  leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5308460586570117770?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5308460586570117770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5308460586570117770' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5308460586570117770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5308460586570117770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/zubiri-en-su-circunstancia.html' title='Zubiri en su circunstancia.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-2140359511975810104</id><published>2008-09-29T13:49:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T01:01:26.469-07:00</updated><title type='text'>THE XAVIER ZUBIRI REVIEW, 2006</title><content type='html'>DR. BRAD ELLIOT STONE,  &lt;br /&gt;Brad Elliott Stone, Ph.D.&lt;br /&gt;Department of Philosophy&lt;br /&gt;Loyola Marymount University &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel de Unamuno wrote in Del sentimiento trágico de la vida that to understand a philosopher’s positions one must first understand the philosopher, the man of flesh and bone, he whose life is being played out in his philosophy. Corominas and Vicens have achieved this in La soledad sonora, a book which gives us, with great detail yet in a very readable manner, the flesh and bone of Xavier Zubiri&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. While clearly beneficial for a wider audience, this book is ideal for those who are already familiar with Zubiri’s writings but need to learn more about the man who wrote them. I canpersonally say that the light this book shed on the philosopher’s life and historical situation made me more greatly appreciate Zubiri’s writings. This book is not a mere introduction to Zubiri; very few of the 900+ pages address any specific theme in Zubirian philosophy. What the book does offer, however, is a rich account as to why Zubirian themes are what they are, and this approach makes it a wonderful addition to any Zubirian’s library.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; It is an equally helpful resource for anyone interested in 20 th Century Spanish and European history because the authors have taken great care in describing the political and intellectual climate ofboth Spain and Europe in the first half of the 20 th century. In short, this is a bookabout a man and his times, and how a man and his times bring forth such a richphilosophical system as we find in Zubiri. The book is divided into three main parts, each of which could be a book untoitself. The first part of the book, “El dolor de verlo todo transformarse en problema,”covers Zubiri’s life and times, from his birth in 1898 to 1931. It consists of thirteen chapters, each devoted to the major stages of Zubiri’s education. Of particular importance in this part of the book is the intellectual crisis that ensued as Zubiri was torn between his own modernist sympathies and the Church’s anti-modernist stance. This crisis was so acute that it had somatic consequences, plaguing Zubiri’s educationwith illness. He received an excellent Catholic education nonetheless (though he would sneak modern philosophers and pragmatists to read at night) and passed the bac. He then entered seminary, where the crisis worsened to the point that he left for the Universidad Central, where he was able to pursue modern thought as a student ofOrtega y Gasset (he even wrote an 80-page trabajo on pragmatism). Zubiri traveled toLouvain, where he studied. While at Louvain, he earned his Doctorate of Sacred Theology degree from the Gregorium in 1920. He received his license at Louvain, hisdoctorado in philosophy from the Universidad Central, and was ordained a priest, all in1921. However, due to some heterodox beliefs expressed by Zubiri in a letter while hewas at Louvain, he was briefly excommunicated in 1922. In 1923 he began teaching at the Universidad Central, becoming a catedrático in 1926. After an intense personalrelationship with María Zambrano in 1927, and desiring to not actively participate inhis office as a sacerdote, Zubiri went to Germany in 1928 to study with the great German thinkers: Husserl, Heidegger, Sommerfeld, Schrödiger, Zermelo, Einstein, and Planck. It is in Germany that Zubiri met Américo Castro and his daughter Carmen, with whom Zubiri fell in love. This love for Carmen sets the stage for a major momentof Zubiri’s life. The second part of the book, “No hacemos sino comenzar,” covers Zubiri’s lifeand times from 1931 to 1945, and is composed of fifteen chapters. This part of thebook is full of information concerning the Second Republic, the Spanish Civil War, and the Second World War, and is a great resource for those interested in such topics. Italso focuses on Zubiri’s departure from the priesthood and his professorship at the Universidad de Barcelona. Upon returning to Madrid in 1931, rumors were already in circulation about Zubiri and Carmen’s relationship. Zubiri became involved in the journal Cruz y Raya, whose first edition was published in 1933. It was also in 1933 that Zubiri requested to leave the priesthood. In 1934 Zubiri was released of his priestly duties, but not from the vow of celibacy. He would later be released from those vows in 1936, the year in which Zubiri married Carmen. In order to prevent a scandal,the Zubiris moved to Rome. Their stay was short, however, as the Italian government expelled them from the country due to foreign policy changes by Mussolini’s government. They went to Paris in the same year. After the Spanish Civil War came toan end in 1939, the Zubiris returned to Spain. Living in Barcelona, Zubiri joined thefaculty at the Universidad de Barcelona. In 1941 Zubiri renounced his chair there,never to officially teach in a university again. In 1942, the same year Zubiri finishedNaturaleza, Historia, Dios. It would take two years for the book to get through the censors, but it was published, Nihil obstat, at the end of 1944. During that process, the Zubiris returned to Madrid. The third part of the book, “Desfallecí escudriñando la realidad,” consists of ninechapters that cover Zubiri’s life and times from 1945 to his death in 1983. In 1945Zubiri was encouraged by friends to offer the now famous cursos privados, beginningwith “Ciencia y realidad: Introducción al problema de la realidad.” In 1946 the Zubiriswent to the United States to visit Carmen’s father Américo Castro, who had immigrated there in 1944 after having been deported from Spain for rebelling against the Dictadura. Back in Spain, with the encouragement of Juan Lladó and the Banco Urquijo’s financial backing, the Sociedad de Estudios y Publicaciones was created. The society funded not only Zubiri’s private courses but also the work of other independent scholars. In 1950 he rejected a proposal to teach at the Universidad de Chile on behalf of the Spanish government (and the 75,000 peseta salary) because he did not want to bind himselfwith the Franco regime. Zubiri continued to teach his own courses throughout the 1950s. In 1961 Zubiri met Ignacio Ellacuría, a young Jesuit who was writing his doctoral thesis on Zubiri’s work, and their philosophical relationship would continue forthe rest of Zubiri’s life. In 1962 Zubiri published Sobre la esencia which was an immediate success in the bookstore, but the academic reception was ambivalent, primarily due to the book’s density of thought. Zubiri continued teaching his privatecourses throughout the 1960s. In 1967 Ellacuría was sent to El Salvador to serve as aprofessor at the Universidad Centroamericana, the Jesuit university in San Salvador (hewould be assassinated there in 1989), but was allowed to visit Zubiri for several months each year. In 1970 Zubiri met the current director of the Fundación Xavier Zubiri,Diego Gracia. The Semenario Xavier Zubiri, a colloquium series dealing with a varietyof philosophical topics presented by a variety of speakers, was created in 1972. 1975 marked the end of the Dictadura, followed by the coronation of Juan Carlos I (who hadattended one of Zubiri’s lectures on the question of space in 1973). In the last years ofthe decade, Zubiri started to write Inteligencia sentiente, his noological trilogy. The first volume was published in 1980, the second in 1982, and the final volume in 1983. In1980 Zubiri was diagnosed with intestinal cancer, and three years later he died, onSeptember 21, 1983. His final words were “En esta vida … uno está solo, y no es de extrañar que muera solo” (705). This book contains much more than what is presented here; it is very thoroughand well-detailed, even including passages from letters and reconstructed dialogues based on testimonials. The authors have taken great care to introduce the reader to thereal Zubiri, whose grand intellect was the by-product of a soledad sonora. Although sonora means clarity, it also connotes harmony. The book excels at showing the life and historical impulse that led Zubiri to such a clear, harmonious philosophical view.  leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-2140359511975810104?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/2140359511975810104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=2140359511975810104' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2140359511975810104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2140359511975810104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/xavier-zubiri-review-2006.html' title='THE XAVIER ZUBIRI REVIEW, 2006'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-278024541988528258</id><published>2008-09-29T13:30:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T01:14:04.201-07:00</updated><title type='text'>LA SOLEDAD SONORA</title><content type='html'>PUBLICADO POR THEOSARAPO&lt;br /&gt;VIERNES, AGOSTO 18, 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En plena tormenta de verano, agosto fugit, intento conectar la pueril autoexculpación de Gunther Grass sobre su militancia juvenil en las SS con aquel libro firmado por Pedro Laín Entralgo y titulado DESCARGO DE CONCIENCIA. &lt;br /&gt;Viendo que el franquismo era cosa de otro tiempo, el bueno de Don Pedro parece que decidió aliviar su arcón personal echando al fuego camisas azules, correajes y botas militares. El libro es un poco lamentable pero no le salió mal la jugada a Laín que conservó y acrecentó su influencia y su poder con la llegada de la democracia a España.Nunca negó Laín su interés por mantener una cierta vida social, un cierto contacto con los medios de comunicación como vehículos de difusión del conocimiento y de su obra. Nunca negó, es cierto, su faceta vanidosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al lado de Laín Entralgo trabajó durante cuarenta años Xavier Zubiri. Zubiri era otra cosa.&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mucho más inhibido que Laín, insistió con énfasis en que la consecución de una obra científica personal y rigurosa requería la lejanía de lo mundano. Soledad y distancia que ya les iré contando mi obra en los libros. Resistió Zubiri aunque no sé si resiste su obra. Y no es que la obra personal de Laín mantenga una vigencia vigorosa pero de vez en cuando se le cita.&lt;br /&gt;Sobre Zubiri, que en vida se negó a redactar su autobiografía, se ha publicado un rotundo ensayo biográfico titulado LA SOLEDAD SONORA, cogiendo al vuelo el verso de Juan de Yepes. Insisten los autores Corominas y Vicens en la imposibilidad que han tenido para separar la obra del filósofo de su trayectoria vital. &lt;br /&gt;No puede ser de otra manera, so pena de traicionar la vida, la obra o ambas. Anoche nos lo decía el traficante de armas Nicholas Cage en la secuencia final de esa buena película titulada EL SEÑOR DE LA GUERRA: "Para sobrevivir hay que evitar las guerras... sobre todo aquellas que se libran con uno mismo".&lt;br /&gt;Hasta siempre, Gunther.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-278024541988528258?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/278024541988528258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=278024541988528258' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/278024541988528258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/278024541988528258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-soledad-sonora.html' title='LA SOLEDAD SONORA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7511093187942177365</id><published>2008-09-29T13:28:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T01:20:04.273-07:00</updated><title type='text'>La biografía de Xavier Zubiri</title><content type='html'>Javier Arnaiz&lt;br /&gt;La biografía de Xavier Zubiri era una especie de tradición oral que pasaba de los discípulos directos de este filósofo a los nuevos discípulos y seguidores de la filosofía zubiriana. Como toda tradición oral estaba construida de narraciones puntuales, algunas anécdotas y tenía numerosas lagunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ausencia de una biografía que mereciese ese nombre llamaba la atención, aunque dentro del panorama filosófico español hay tantas cosas por hacer que muy pocos habían reparado en esa circunstancia. Lo único que teníamos escrito sobre la vida de Zubiri era un librito, redactado por su viuda, que tenía toda la pinta de ser una edición de lo más privado, y que realmente no era más que una colección de recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jordi Corominas y Joan Albert Vicens han hecho un trabajo ímprobo para llenar esta laguna en la historiografía filosófica española y darnos algunos datos más a los que, desde hace mucho tiempo, somos admiradores de la obra de Xavier Zubiri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La biografía que han escrito es del tipo “monumento”, lo cual se agradece, al ser la primera y al tener que ser los exploradores que van a establecer el marco referencial en la biografía de Zubiri. Esto, ser los primeros, es algo sin duda estimulante, pero además añade dificultades al trabajo, ya que no hay interpretaciones previas y clasificaciones anteriores, de forma que todo el trabajo se desarrolla únicamente con la guía del propio criterio y sobre fuentes directas (lo que debería ser normal en todas las biografías).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya hemos dicho algunas veces la biografía filosófica tiene dos extremos que son difíciles de conjugar: exponer la vida o exponer la filosofía del pensador en cuestión. Los autores han decidido exponer primariamente la vida, lo que es un acierto, especialmente cuando la filosofía de Zubiri ha sido y está siendo ampliamente estudiada. El estilo de escritura es claro, preciso y mantiene el interés a lo largo de sus casi mil páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un episodio de la vida de Zubiri que esta biografía deja aún sin aclarar. No es otro que las causas aducidas para su reducción al estado laical. Se da por sentado, en lo que un error, que todo el mundo las conoce o que se infieren del relato anterior (que se infiere), pero da la sensación de que los autores igualmente han caído en un temor reverencial a la hora de tocar en profundidad una cuestión que fue determinante a la hora del desarrollo no sólo de la vida, sino también del pensamiento de Zubiri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es paradójico cuando los autores no tratan de librar a Zubiri de nada: manifiestan sus dudas en el momento de ser ordenado, su crisis con la Iglesia a causa del modernismo teológico que profesaba (debió de ser de los pocos en España), su indefinición política y su conveniencia a la hora de apoyar a los sublevados en la Guerra Civil, sus buenas relaciones con los poderes económicos o su deriva personal en la vejez a una religiosidad ñoña en contraste con una filosofía que no lo era en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aconsejo, con toda la humildad, leer esta biografía tanto a las personas a las que el pensamiento de Zubiri les interesa, como a todos los que quieran conocer más de cerca la vida intelectual en España en los primeros ochenta años del pasado siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7511093187942177365?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7511093187942177365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7511093187942177365' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7511093187942177365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7511093187942177365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-biografa-de-xavier-zubiri.html' title='La biografía de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4006596061933875591</id><published>2008-09-29T13:21:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T02:13:51.489-07:00</updated><title type='text'>DEBATE EN LA RADIO DE LA UNED: SOLEDAD SONORA I</title><content type='html'>&lt;a href="http://teleuned.uned.es/realaudiocemav/2006_2007/2006_11/20061124_01.wma "&gt;Si qiere escuchar el audio clique aquí y espere un momento a que se cargue.&lt;/a&gt; &lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4006596061933875591?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4006596061933875591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4006596061933875591' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4006596061933875591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4006596061933875591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/debate-en-la-radio-de-la-uned-soledad.html' title='DEBATE EN LA RADIO DE LA UNED: SOLEDAD SONORA I'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5199874361033460936</id><published>2008-09-29T13:19:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T02:17:10.301-07:00</updated><title type='text'>DEBATE EN LA RADIO DE LA UNED: SOLEDAD SONORA II</title><content type='html'>&lt;a href="http://teleuned.uned.es/realaudiocemav/2006_2007/2006_11/20061117_01.wma"&gt;Para escuchar el audio clique aquí y espere un momento a que se cargue.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5199874361033460936?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5199874361033460936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5199874361033460936' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5199874361033460936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5199874361033460936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/debate-en-la-radio-de-la-uned-soledad_29.html' title='DEBATE EN LA RADIO DE LA UNED: SOLEDAD SONORA II'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3140158677409920431</id><published>2008-09-29T13:08:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T02:21:59.826-07:00</updated><title type='text'>JUGANDO A POLICIA SECRETA.</title><content type='html'>ANA AZANZA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me han dicho por ahí que leen mi blog y que hago muy bien en criticar, que siga criticando. Y hay un tema al que creo que no se le ha dado suficiente importancia, son los informes hechos por clérigos pertenecientes al opus dei sobre sus colegas curas y obispos. Informes proporcionados a la jerarquía opusiana para empistarles en cómo deben tratar a cada uno de los curas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es para remarcar que el opus dei tiene una mentalidad de iglesia pura, por lo que han asimilado esa mentalidad de delación "por el reino de los Cielos". Es una gran contradicción pero es real. Leyendo la biografía de Xavier Zubiri, La soledad sonora, resulta que en los años veinte cuando Zubiri era cura y estaba en el seminario, surgió una corriente en la iglesia católica de teólogos llamados modernistas que pretendían abrir la iglesia a la sociedad, a la évolución de los tiempos. El papa Pío X, al que el opus tiene por patrono, fue un perseguidor de esta corriente, y se instituyó el "juramento antimodernista" que se obligaba hacer a los teólogos sospechosos de herejía. Incluso se extendió por la iglesia católica el clima de delación de curas por otros curas, una nueva inquisición en definitiva. &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cuenta en la biografía de Zubiri que fue tenido por modernista y el Vaticano le hizo hacer el juramento. Y le ocurrió que un cura belga al que había conocido en Lovaina le escribió supuestamente para pedirle consejo, pero en realidad resultó que era una trampa para hacer confesar a Zubiri que era "hereje", de manera que ese cura belga cuando tuvo la contestación de Zubiri no tardó en denunciarlo ante la nueva inquisición. Me parece una cuestión interesante que merece la pena ahondar en ella porque este tipo de actitudes "somos la brigada de sanidad en la doctrina y todo nos está permitido" es muy opusiana. No sé, para mi gusto la iglesia está tardando mucho en reaccionar a esta nueva policía secreta que tiene en su seno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3140158677409920431?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3140158677409920431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3140158677409920431' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3140158677409920431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3140158677409920431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/jugando-policia-secreta.html' title='JUGANDO A POLICIA SECRETA.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4862348096617727196</id><published>2008-09-29T13:06:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T01:45:23.147-07:00</updated><title type='text'>Propuestas de Lectura</title><content type='html'>Juan Manuel Cabiedas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumpliendo con el manoseado tópico de que el período estival abre el apetito intelectual adormecido por los quehaceres del tedio diario, me propongo ofrecer una invitación a la lectura a través de algunos títulos concretos que responden a intereses particulares, que tal vez puedan coincidir con los de algún visitante del blog. No se trata de recensiones exhaustivas; simplemente de invitaciones que buscan abrir caminos de reflexión y aprendizaje en este tiempo que descarga, en mayor o menor medida, el ajetreo de las agendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos con una extensa biografía de una de las figuras irrenunciables del panorama intelectual y filosófico español del pasado siglo XX.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Personalmente, durante mis estudios iniciales de filosofía y teología, había tenido la oportunidad de leer y conocer, muy someramente, la aportación del filósofo vasco al acerbo filosófico universal. La lectura de esta biografía me ha ayudado a situar en su contexto vital y humano la reflexión de Zubiri. Como se señala acertadamente en la presentación del libro: “la filosofía de Zubiri está inevitablemente anclada en su época y en aquello que también constituye la compleja trama de la condición humana: los sentimientos, las pasiones y los deseos”. Uno tiende a sentirse un privilegiado al asistir al relato pormenorizado de una existencia dedicada a la comprensión de la realidad, marcada por el afán por la verdad y impulsada por el ánimo de ayudar a otros, en sentido socrático, a descubrir la maravilla de la verdad inscrita en el propio ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El equilibrio de la obra es notable. No es tarea sencilla, más aun tratándose de una vida tan peculiar como la de Zubiri, aunar posición vital, trayectoria intelectual y peripecia humana íntima del personaje. El lector puede, sin embargo, reconstruir una imagen bastante cercana del intelectual inquieto y del hombre atormentado por angustias vitales y espirituales. La reconstrucción paralela del contexto histórico permite observar cómo la vida y obra de Zubiri no es ajena al discurrir de la vida nacional y europea; más aun habiendo asistido a las grandes tragedias del siglo: la guerra civil en España y el totalitarismo asfixiante de una Europa que acabaría, igualmente manchada de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún apunte crítico. Se echan en falta más textos del propio Zubiri pudiendo haber reducido las explicaciones de su pensamiento, aun siendo estas útiles al profano. Por lo demás no deja de hacerse referencia a todas las áreas temáticas abordada por Zubiri. Y ello, ante la dificultad confesada por los autores, de que aun quedan sin explorar gran parte de los manuscritos que atesoran los cursos particulares que Zubiri impartió tras abandonar la universidad. En cuanto a las referencias históricas, y por lo que toca al periodo de la república y la guerra civil españolas, me parecen demasiado parciales. Los autores no han hecho demasiado ecumenismo historiográfico a la hora de fijar un panorama más ecuánime de los acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, leyendo estas páginas el lector tiene una posibilidad inmejorable para asistir a uno de los episodios más brillantes del pensamiento hispánico de todos los tiempos. Junto a Zubiri, otras muchas figuras, ilustran, aun desde posiciones intelectuales y vitales bien diversas, la efervescencia de la filosofía española y europea en los primeros decenios del pasado siglo (Ortega, Morente, Zambrano, Marías, Lain Entralgo, Husserl, Heidegger…). Una bibliografía exhaustiva y un elenco fotográfico completan la obra. Para leerla hay que armarse de paciencia, pero al concluir la tarea iniciada uno se siente invadido por la satisfacción de haber aprendido a vivir y pensar con mayor cercanía a la verdad que Dios ha inscrito en cada ser. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4862348096617727196?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4862348096617727196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4862348096617727196' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4862348096617727196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4862348096617727196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/propuestas-de-lectura.html' title='Propuestas de Lectura'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4721889612444678990</id><published>2008-09-29T13:04:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T23:24:52.429-07:00</updated><title type='text'>La Soledad sonora</title><content type='html'>José Miguel  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un inmenso libro de novecientas diecisiete páginas que he leído este verano después de adquirirlo en los últimos días de junio. Un libro escrito con profusión de datos y excelente estilo por Jordi Corominas y Joan Albert, dos sabios historiadores que conocen el tema a fondo y lo comunican con sumo respeto y admiración hacia el biografiado. Otro sabio, que desde mucho tiempo atrás yo deseaba tener una información completa, y que no había poseído hasta que di con este libro. Creo que merecen el biografiado y los biógrafos mi admiración y agradecimiento. &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han completado en mi saber acerca del Dr. Zubiri muchos datos que han magnificado en mí su figura. Porque el Dr. Xavier Zubiri es un sabio que merece ser conocido y estimado por todos los que nos interesamos por recordar a los grandes pensadores de España, sean nacidos en cualquiera de las regiones de nuestro suelo patrio, ya que todas ellas forman el conjunto de nuestra nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dr. Zubiri es un pensador de primera fila a nivel tan alto como lo son otros sabios que enriquecen el elenco de celebridades españolas en diversos campos de la ciencia y del saber, como los doctores Severo Ochoa, Laín Entralgo, García Morente, Ortega y Gasset, Unamuno, por no mencionar más que alguno a sabiendas de que son otros muchos los que podría citar. Todos ellos de prestigio universal aunque cada uno muy distinto en su personalidad y en sus especialidades científicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dr. Xavier Zubiri convivió con ellos, tuvo con todos los citados y los omitidos una estrecha relación y unos intercambios en sus respectivos campos del saber que siguen siendo gloria y orgullo patrios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura gigantesca del Dr. Zubiri como filósofo sigue teniendo un renombre merecido. Quizás no tan reconocido como merece su calidad. Pero yo ahora lo deseo recordar tan solo en los aspectos que se relacionan con sus escritos profundos, relacionados con la teología y la fe católicas. Porque este distinguido pensador, tras algunos momentos de dificultades en el campo de la fe y de las relaciones con la Iglesia Católica, vivió y profesó sus creencias católicas con toda fidelidad y profundidad. Sus escritos lo atestiguan y tan solo de ellos, y no de todos, pretendo informar para que conste y se enteren muchos estudiosos contemporáneos nuestros, que no deben ignorar la estimable aportación que el Dr. Zubiri ha tributado a la causa de la Religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a citar algunas de sus obras: Naturaleza, Historia, Dios; El problema filosófico de la historia de las religiones; El problema teologal del hombre: Cristianismo; En torno al problema de Dios; Reflexiones teológicas sobre la Eucaristía; El hombre y la verdad; Reflexiones filosóficas sobre algunos problemas de la Teología; etc. etc. Los innumerables cursos que impartió cuando era catedrático de la Universidad de Madrid y después de jubilarse, son todo un florilegio de temas que nos hacen recordar a un sabio del que nos podemos sentir complacidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había nacido el 4 de diciembre de 1898 y falleció el 21 de septiembre de 1983. Su misa funeral fue concelebrada por varios sacerdotes amigos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4721889612444678990?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4721889612444678990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4721889612444678990' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4721889612444678990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4721889612444678990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-soledad-sonora_1950.html' title='La Soledad sonora'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6763734921115421185</id><published>2008-09-29T13:03:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T23:27:25.135-07:00</updated><title type='text'>Biografía de Xavier Zubiri</title><content type='html'>Ramon Carreté. Cercle cultural de Balsareny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ha aparegut per fi el llibre en què els dos joves autors balsarenyencs, Jordi Corominas i Joan Albert Vicens, han estat treballant els darrers anys. El publica Editorial Taurus, a la col·lecció «Memorias y biografías». Té 920 pàgines i val 28,50 euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jordi Corominas és doctor en Filosofia per la Universidad Centroamericana de San Salvador. Ha estat fundador del Seminario Zubiri-Ellacuría a la Universitat de Managua i ha estat professor i director del doctorat en filosofia iberoamericana a la Universitat de San Salvador. Va fer la seva tesi doctoral sobre Zubiri, i ha publicat Ética primera, aportación de Zubiri al debate ético contemporáneo (2000), a més d’altres llibres, traduccions i diversos articles en revistes especialitzades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joan Albert Vicens és doctor en Filosofia per la Universitat de Barcelona, i actualment érs professor d’Història de la Filosofia moderna i de cursos sobre Filosofa espanyola del segle XX a la Universitat Ramon Llull. Ha publicat Meditación y metafísica en Descartes (1990) i és autor de diferents articles sobre filosofia cartesiana, sobre Ortega y Gasset, Zubiri i teoria social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xabier Zubiri, la soledad sonora és un estudi molt profund sobre la vida i l’obra del filòsof basc Xavier Zubiri (1893-1983), un pensador espanyol que ha influït molt sobre la filosofia hispanoamericana. La seva vida és prou interessant: capellà sense excessiva vocació, immergit en dubtes existencials, va topar amb la jerarquia eclesiàstica fins al punt de ser excomunicat temporalment, i es va secularitzar l’any 1936 per casar-se amb la filla de l’historiador Américo Castro. Durant la guerra va ser titllat de comunista i de feixista, depurat de la Universitat; es va haver d’exiliar i va ser expulsat d’Itàlia per les pressions del govern franquista. Ja de retorn a Espanya, apartat de la seva càtedra i amb una vida sentimental complicada, va anar publicant amb comptagotes els seus estudis. Zubiri va viure turmentat pels seus dubtes i les seves contradiccions, treballant incansablement en l’aprofundiment del seu pensament lliure a la recerca de la Veritat, i va construir un sistema filosòfic propi al marge de qualsevol doctrina o pressió política. Als anys 50 i 60, la seva obra va anar sent reconeguda en els ambients filosòfics del país i es va projectar en l’obra dels joves filòsofs de l’Amèrica Llatina i en la teologia de l’alliberament.&lt;br /&gt;El voluminós llibre de Corominas i Vicens està molt ben escrit, explicat amb molta amenitat i amb un bon ritme narratiu. És alhora una biografia minuciosa de Zubiri i un comentari detallat de l’evolució del seu pensament i de la seva obra. Però ens ofereix també una panoràmica molt completa de la història i l’evolució de la vida cultural, religiosa, política i social de l’Espanya i l’Europa del segle XX, les dues guerres mundials, la República, la guerra civil i la postguerra espanyola, en unes pàgines de descripció àgil i precisa, que ens permeten fer-nos una idea molt viva i clara de la història del nostre país a través de les vicissituds del pensament d’un pensador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicitem els autors d’aquest magnífic estudi que ve a omplir un buit en la història de la Filosofia i ho fa combinant el rigor dels continguts amb l’amenitat de l’expressió amb què ens els va fent entenedors. Un gran llibre obra de dos balsa-renyencs que hi consoliden el seu ja ben reconegut prestigi en el món de la Filosofia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6763734921115421185?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6763734921115421185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6763734921115421185' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6763734921115421185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6763734921115421185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/biografa-de-xavier-zubiri_29.html' title='Biografía de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3018058266031092282</id><published>2008-09-29T12:59:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T23:33:08.716-07:00</updated><title type='text'>Política del radical ausente.</title><content type='html'>Alberto &lt;br /&gt;Jordi Corominas y Joan Albert Vicens han escrito una extraordinaria y gigantesca obra sobre la vida y el tiempo histórico de Xavier Zubiri: Xavier Zubiri: la soledad sonora (Madrid, Taurus 2006).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro es desproporcionado, en todos los sentidos: setecientas ocho páginas de narración histórica y biográfica; ciento treinta de notas a pie de página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de seiscientas páginas están dedicadas a la producción intelectual temprana de Zubiri, previa toda ella a la publicación de Sobre la esencia, publicado en 1962, tras más de diez años de preparación y dieciocho años después de la aparición de su, hasta entonces, primer y único libro, Naturaleza, historia y Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Zubiri último, el único que el mismo Zubiri quiso que se recordara como verdadero autor intelectual de su obra, al desestimar y prohibir la publicación de todos sus escritos anteriores a Sobre la esencia, aparece por tanto como personaje residual de la obra que han escrito Corominas y Vicens, al quedar la época de su mayor fertilidad y profundidad académica, los años que van de 1970-1982, acotados a una reseña comparativamente menor, de escasamente cien páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, a pesar de esta curiosa desproporción, no deja por ello de emerger, de principio a fin del libro, la figura colosal del Zubiri filósofo, espléndidamente retratada por Corominas y Vicens. Se da, a mi juicio, una razón para ello, que justifica, o por lo menos explica, esa desproporción y ese contraluz, entre el Zubiri narrado y el último Zubiri, el filósofo que ha llegado a nosotros. Lo que sigue es un intento por explicar las posibles razones del contraluz, del desencuentro entre la historia y el personaje; razones y empeño que, en mi lectura, encontramos en Zubiri mismo, en su esfuerzo por poner en marcha, y mantener en movimiento, la construcción monumental de su pensamiento y obra filosóficos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad sonora&lt;br /&gt;La vida entera de Zubiri fue movimiento hacia la ausencia y el vacío. Corominas y Vicens, citando al propio Zubiri, recogen esta secreta aspiración vital en el subtítulo mismo de su libro: la soledad sonora. Escribe Zubiri en 1942, a propósito de un ensayo sobre ‘Nuestra situación intelectual’, que nos encontramos – nosotros y la filosofía contemporánea – en un momento de ‘soledad absoluta. A solas con su pasar, sin más apoyo que lo que fue, el hombre actual huye de su propio vacío… Pero si, por un esfuerzo supremo, logra el hombre replegarse sobre sí mismo, siente pasar por su abismático fondo, como umbrae silentes, las interrogantes últimas de la existencia… Enclavados en esta nueva soledad sonora, nos hallamos situados allende todo cuanto hay’ (citado por Corominas y Vicens, pág. 499).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad sonora del hombre es la soledad sonora de Zubiri, y su vida toda es movimiento titánico hacia ella, hacia su posesión e intelección, re-absorción él en ella y ella en él, la circunstancia y el yo de Zubiri (parafraseando a Ortega) como anhelo de evanescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran problema de Zubiri es el problema de su soledad como momento existencial e histórico. Zubiri permanece aislado del mundo que lo rodea: lo huye, lo esquiva, se esconde, lo evita. Jamás se pronuncia públicamente sobre acontecimientos sociales o políticos; renuncia a su cátedra universitaria y se refugia en el estudio y la investigación en solitario; se resiste a mantener relaciones epistolares: escribe con lentitud y tardíamente, casi con penosidad; no publica, o lo hace con exagerada parsimonia, y llegado un momento llega incluso a desautorizar toda su obra anterior a 1962.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento de Zubiri es por tanto un movimiento de contención, casi implosivo, de eclosión interna. No es que no se relacione con el mundo, sino que hace habitar el mundo en él: estima la amistad como ninguna otra cosa, y sin embargo le cuesta un triunfo mantener correspondencia con sus amigos más cercanos e íntimos; se entrega sin condiciones a los muchachos que vienen a interesarse por su obra (Gaos, Ellacuría, Gracia, et. al.), y sin embargo evita y se resguarda de la docencia; escribe copiosamente, con frenesí eléctrico, y sin embargo se resiste a publicar sus escritos: los revisa, corrige y re-edita innumerables veces, hasta el punto de exasperar a sus editores. Participa del mundo, sí, pero en y desde la omisión: generando y alimentando una presencia conscientemente, casi deliberadamente ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historia&lt;br /&gt;Aparecen, sin embargo, la soledad y contención de Zubiri en curiosa perspectiva política cuando son insertadas en la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale empezar diciendo que la filosofía de Zubiri ha tenido, y tuvo, siempre una acogida ambigua. Durante el periodo de posguerra sus escritos fueron juzgados no tanto por su contenido como por su – apariencia o no – de adhesión al escolasticismo más tradicionalmente tomista. (Recordemos que Zubiri se ordenó sacerdote en 1921, y aunque solicitó y obtuvo en 1934 el rescripto romano que sancionaba su proceso de secularización, Zubiri mantuvo siempre su pensamiento en tensión y religación íntima con la teología.) Sin embargo, nada más lejano a la filosofía de Zubiri que la intelección ‘en clausura’ que caracteriza al escolasticismo. La metafísica de Zubiri es radicalmente posmoderna – y, quizás más sorprendente y extraordinario, radicalmente también cientificista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, en los años de la transición – y quizá por ello con mayor acuso de tristeza – a Zubiri se le echa en cara su falta de compromiso político: su famoso aislamiento y su silencio. Esto es penoso, por varios motivos. En primer lugar, reincide en una crítica formalista, de apariencias: se hace una lectura no de los textos sino de los apadrinamientos. En segundo lugar, tal interpretación es igualmente ciega no sólo a su filosofía estricta, sino a su propia biografía y aventura filosófica: el papel que Zubiri llevó a cabo desde el consejo de dirección de la Sociedad de Estudios y Publicaciones (del Banco Urquijo) fue encomiable, tanto en su apoyo a la investigación joven como desde la tribuna de su propio seminario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene todo ello a sumarse a la cuestión – que a mi más me interesa – de la definición del momento político de la empresa filosófica de Zubiri. Digo empresa filosófica – y no ‘obra’ – porque es el momento de inserción de la vida de Zubiri en su propio filosofar lo que aquí me interesa. Y es en éste respecto en el que el extraordinario esfuerzo documental del libro de Corominas y Vicens nos resulta tan útil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos cuentan Corominas y Vicens acerca de un pequeño homenaje que con el nombre de ‘El estado de la cuestión’ le organizan Pedro Laín Entralgo y Julián Marías a Ortega y Gasset en 1953. Solicitan para ello su colaboración a Zubiri, quien excusa su participación. Ante la negativa, Marías se enfada, no lo entiende. Ortega, clarividente siempre en estos casos, ofrece un razonamiento alternativo, un esfuerzo de comprensión. Cito extensamente del libro de Corominas y Vicens: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;'Entererado en Lisboa de las fallidas gestiones de Marías ante Zubiri, Ortega vuelve a escribir a Julián recriminándole que, preocupado por lo accesorio – que Zubiri participe en los actos de homenaje -, haya dejado de lado lo que verdaderamente le importa: escudriñar las verdaderas razones filosóficas de la vida retirada que lleva Zubiri en la España actual… Tratándose de Zubiri, a quien conoce bien y de quien ignora cualquier animosidad contra su persona, su retracción debe basarse en alguna razón propiamente filosófica. Le escribe a Marías: “Me extraña que no procurase usted […] colegir el porqué de esa forma de vida. Ese “porqué” es de gran interés, no por mera curiosidad, sino porque en él seguramente aparece una manera de sentir la situación actual que puede ser para nosotros esclarecedora.' (Corominas y Vicens, pág. 576, itálicas añadidas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiende Ortega que el momento de inserción de Zubiri en la realidad política y social de España no es caprichoso. Hay realidades políticas que exigen puro silencio o, como diría el propio Ortega en ocasión futura, se da un ‘deber de taciturnidad’, donde lo propio del intelectual es silenciarse y demostrar que sabe no existir (op. cit., pág. 583).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe aquí preguntarse, finalmente, si en el radical silencio zubiriano, en ese movimiento exponencial de retracción, de interioridad y re-absorción, pudiera cobijarse, tal vez, una fuerza, o por lo menos un potencial, de política; si hay una política del vacío y de la profundidad ausente, donde el gesto último es exagerar el absurdo desapareciendo, implotando, para que afuera solo quede puro esperpento. Donde la política se da como radicalidad in-versa: versada y vertida hacia dentro, con cuyo gesto nos desnuda y descubre el circo de la política exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Slavoj Zižek que frente a la velocidad del mundo, frente a la urgencia y la actividad de una posmodernidad acelerada, ‘el primer paso verdaderamente crítico (“agresivo”, violento) es abandonarse a la pasividad, rehusarse a participar; éste es el necesario primer paso que esclarecerá el terreno de una verdadera actividad, de un acto que cambiará efectivamente las coordenadas de la constelación’ (La suspensión política de la ética, Buenos Aires y México, Fondo de Cultura Económica, 2004, pág. 9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá Zubiri, con todos los defectos propios de una intimidad aislacionista (que los hubo), abonara sin embargo las primeras semillas para una política del silencio, o del radical ausente: una política sin bordes, sin terminaciones, sin limitaciones. Política que nos despierta al absurdo de nuestra realidad haciéndose notar desde su vacío y su ausencia.&lt;br /&gt;Posted by Alberto at 4:08 PM 0 comments     &lt;br /&gt;Tags politics, Spain, Spanish philosophy, vertical political, Xavier Zubiri &lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3018058266031092282?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3018058266031092282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3018058266031092282' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3018058266031092282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3018058266031092282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/poltica-del-radical-ausente.html' title='Política del radical ausente.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5923221466879956190</id><published>2008-09-29T12:52:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T23:37:25.209-07:00</updated><title type='text'>Biografía de Xavier Zubiri</title><content type='html'>Andreu Marques. Abadía de Montserrat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Atesa la importància de l’obra filosòfica de Xavier Zubiri és comprensible que els autors del llibre que presento es planyin en el pròleg que aquest pensador sigui «ignorado en Europa y prácticamente desconocido en Latinoamérica y España».&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Creiem, però, que caldria matisar un xic aquest plany, ja que a Espanya i a Amèrica Llatina Zubiri ha tingut i té importants deixebles i continuadors i el seu pensament  ha fecundat nombrosos recerques en antropologia, ètica, filosofia social i política, teoria del coneixement, filosofia de la religió i filosofia primera. Això no és estrany ja que Zubiri va tractar amb radicalitat metafísica els grans temes filosòfics: la intel·ligència, la realitat, Déu, l’home i la història, i això ho va fer en connexió amb alguns dels més grans corrents filosòfics contemporanis, amb la ciència moderna (sobretot la física) i amb la teologia i la història de les religions. Si alguns han titllat la filosofia zubiriana d’ucrònica o aracaitzant  ha estat probablement perquè hi han trobat a faltar un diàleg amb la filosofia analítica i amb l’hermenèutica postheideggeriana, dos corrents filosòfics que acostumen a ser fortament antimetafísics. &lt;br /&gt; Jordi Corominas i Joan Albert Vicens, dos joves filòsofs catalans ja coneguts per altres treballs filosòfics de qualitat, han escrit un llibre 887 pàgines (sense comptar l’interessant àlbum de fotos del final) que es presenta modestament com la vida d’un filòsof, sense la pretensió de ser una biografia intel·lectual. De fet, però, es tracta d’una autèntica introducció al pensament de Zubiri, una introducció que situa la gènesi del seu pensament en la trama de la seva biografia. Cert que la narració estrictament biogràfica (i, en particular, el drama eclesial de la joventut de Zubiri) ocupa força més volum que les exposicions purament filosòfiques i que aquesta narració biogràfica (per la seva exhaustivitat i per haver utilitzat unes fonts documentals fins ara inèdites) és l’aportació més visible del llibre que presento. Però ens és oferta també una exposició detallada de les influències intel·lectuals rebudes per Zubiri, des de la tradició aristotèlico-tomista modernitzada que li presentà Juan Zaragüeta al Seminari de Madrid i el realisme crític de l’escola de Lovaina fins a la fenomenologia de Husserl i als plantejament ontològics de Heidegger tot passant pel vitalisme d’Ortega, una exposició degudament completada per la presentació de les reaccions del filòsof basc a aquestes i d’altres influències intel·lectuals (per exemple les provinents del camp exegètic i teològic). Tot això il·lumina de manera decisiva les posicions que Zubiri anirà prenent en el seu llarg itinerari espiritual i intel·lectual. De l’immens material aportat pels autors ens sembla que es desprèn que les grans referències a partir de les quals Zubiri va concebre el seu camí filosòfic foren, en primer lloc, Husserl i Heidegger, en segon lloc, Aristòtil i, finalment, la ciència moderna, però aquest camí, Zubiri el va recórrer ben sol i de manera personalíssima. Altres aportacions filosòfiques i científiques que estimularen pensament de Zubiri són també resumides amb claredat. Per la claredat com ens són presentades, en destacaria tres: l’antropologia d’Arnold Gehlen, la física relativista d’Albert Einstein i l’indeterminisme de Werner Heisenberg i Erwin Schrödinger. Cal afegir que Jordi Corominas i Joan Albert Vicens  dediquen a la presentació de cada una de les obres més cèlebres de Zubiri quasi un capítol sencer: a Naturaleza, Historia, Dios (any 1944) el capítol 28; a Sobre la esencia (any 1962) el capítol 33; a Inteligencia sentiente (any 1980) el capítol 36.&lt;br /&gt; Òbviament per fer-nos càrrec de la personalitat i el pensament de Zubiri cal conèixer també l’ambient social i cultural on es va desplegar la seva vida. D’aquí, doncs, les detallades exposicions de la situació política i eclesial durant l’època final de la monarquia, durant la república, durant la guerra civil i també durant el règim de Franco. És d’un gran interès la presentació de la revista Cruz y Raya i de la part que Zubiri hi prengué (a aquest important tema és dedicat el capìtol 15) i també la presentació de les posicions dels intel·lectuals de l’època (sobretot aquells amb qui Zubiri estigué més en contacte) no tan sols davant les gran qüestions filosòfiques sinó també davant la situació política. Entre aquests intel·lectuals destaquen, a parer nostre, a més d’Ortega y Gasset, Manuel García Morente, José Gaos, Maria Zambrano, Julián Marías i també Eugenio Ímaz i José Bergamín. Cal mencionar també Carmen Castro, que acomplí la tasca, no sempre fàcil, d’esposa de Xavier Zubiri. &lt;br /&gt; Malgrat l’evident simpatia que els autors senten pel seu biografiat no han escrit pas una hagiografia ni una apologia incondicional del seu pensament, sinó que de manera discreta proporcionen al lector els elements suficients perquè es formi una opinió personal del tarannà personal de Zubiri i també –almenys de manera provisional, tot esperant el contacte directe amb els seus escrits– de la seva filosofia. Al llarg de tota l’obra, però, es dibuixa incontestable l’honestedat intel·lectual de Zubiri, aquella honestedat que féu que cerqués la veritat amb esforç (i sovint amb sofriment) sense concedir importància als aplaudiments de la galeria o a possibles avantatges personals. &lt;br /&gt; És bonic acabar amb unes paraules de Zubiri que els autors citen al començament del seu llibre: «Cuando el hombre y la razón creyeron serlo todo se perdieron a si mismos; quedaron en cierto modo anonadados. De esta suerte, el hombre del siglo XX se encuentra más solo aún; esta vez sin mundo, sin Dios y sin sí mismo. Es la soledad absoluta». A partir d’aquesta situació de solitud Zubiri va comença el seu itinerari de recerca. I segur que pot ajudar molts homes i dones del segle XXI que es troben en una situació semblant.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5923221466879956190?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5923221466879956190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5923221466879956190' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5923221466879956190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5923221466879956190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/biografa-de-xavier-zubiri_1899.html' title='Biografía de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-8145000580078862714</id><published>2008-09-29T12:44:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T23:38:57.574-07:00</updated><title type='text'>Corominas y Vicens recrean la 'soledad sonora' de Xavier Zubiri</title><content type='html'>JUSTO BARRANCO - 30/03/2006&lt;br /&gt;BARCELONA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En esta vida uno está solo, y no es de extrañar que muera solo". Fueron sus últimas palabras. Poco después, en septiembre de 1983, fallecía Xavier Zubiri, uno de los grandes filósofos españoles del siglo XX, en su momento discípulo de Ortega y Gasset, pero también de Heidegger. En sus últimos años, se le había acusado de escolástico y de catolicón, y se le había reprochado no haber alzado su voz contra la dictadura franquista. Dos décadas después, sus obras se traducen en países como Francia, Italia o Estados Unidos, donde se ha creado una fundación. &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los profesores de Filosofía Jordi Corominas y Joan Albert Vicens, Zubiri ha sido uno de los pensadores más importantes del siglo XX, un clásico, y su vida ejemplifica la postura de un intelectual ante las crisis del siglo XX: de España, de Europa y de la modernidad. Por eso han querido reconstruir su biografía con un estilo narrativo en Xavier Zubiri. La soledad sonora (Taurus).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filosofía entre crisis&lt;br /&gt;"Los planteamientos de Zubiri quedaban descontextualizados sin las circunstancias de su vida", dicen. Una vida "impactante, dramática", que les ha sorprendido. El episodio que le marca más, su gran error, recuerdan, es su sacerdocio. "Se hace capellán con una crisis muy profunda de fe y la rectificación llega cuando ya tiene cuarenta años". Incluso será excomulgado. Ya secularizado, "tendrá mucho miedo a abrir nuevos conflictos con la Iglesia, una clave hermenéutica muy importante de su trabajo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coincidirá en Alemania con toda la elite intelectual de Europa: Levinas, Gadamer, Marcuse, Arendt y muchos científicos. De hecho, tiene gran preparación física y biológica. Einstein dijo en clase: "De lo que hoy hablaremos el único que me entenderá es el señor Zubiri". "Hace filosofía en un momento en el que la naturaleza está desballestada por la física teórica, que no hay un yo estable, ni razón o Dios a los que agarrarse. Asume esta crisis y piensa que se ha de hacer filosofía en la soledad absoluta y sin cerrarse a las verdades científicas, sino en paralelo a ellas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el franquismo, Zubiri quiso instalarse en Suecia y Suiza pero tuvo que regresar a España. "Ni fue franquista ni un exiliado interior. Su posición fue la de un intelectual que en su vida retirada lleva a cabo una acción cultural", dicen los autores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos destacan la voluntad de radicalidad de Zubiri como filósofo para acercarse a las verdades primeras con las que el hombre ha de contar y trasladarlas a un idioma inteligible. Recuperar "esquirlas de verdad" frente a undesmoronamiento de la modernidad que parece llevar a una renuncia a todo tipo de saber y la entrega al escepticismo. "Dice que nuestros sentidos ya son intelectivos - es la inteligencia sentiente- y nos llevan a preguntarnos por qué las cosas son así en el fondo. Muestra que la realidad es una suerte de apertura total y que es productiva". "En un mundo posmoderno, nos permite hacer filosofía", concluyen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-8145000580078862714?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/8145000580078862714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=8145000580078862714' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/8145000580078862714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/8145000580078862714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/corominas-y-vicens-recrean-la-soledad.html' title='Corominas y Vicens recrean la &apos;soledad sonora&apos; de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-2662015151996072925</id><published>2008-09-29T12:41:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T23:42:39.203-07:00</updated><title type='text'>«Ortega avisó a Zubiri que no lo entenderían»</title><content type='html'>Víctor Fernández - Barcelona.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad de consultar por primera vez la totalidad del archivo personal de Xavier Zubiri, aparte de entrevistar a algunos testigos como Pedro Laín o Joaquín Ruiz Giménez, hacen de la obra de Jordi Corominas y Joan Albert Vicens un trabajo clave para entender al gran filósofo español. &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;   –¿Por qué se ha tardado tanto en realizar la biografía de Zubiri?&lt;br /&gt;   –Hasta hace poco no existía un acceso al archivo porque es en 2000 cuando se decidió poner orden a sus documentos. Existía un trabajo de recuperación genético, pero no había un estudio conociendo su correspondencia o hablando con testigos.&lt;br /&gt;   –¿Por qué creen que existe un profundo desconocimiento de su vida y obra?&lt;br /&gt;   –Fue decisivo su retiro y que optara por cursos privados y una lucha por buscar una filosofía propia. Hay que sumar un trabajo técnico en un país sin tradición. El propio Ortega decía que no le iban a entender.&lt;br /&gt;   –¿El principal problema fue el contexto en el que se movió?&lt;br /&gt;   – Sí, porque tras la guerra se quedó solo.&lt;br /&gt;   – ¿Su gran error fue hacerse sacerdote?&lt;br /&gt;   – Sí. Estaba muy interesado en la teología. La raíz del problema estaba en la divergencia con el catolicismo de las primeras décadas del siglo XX. Zubiri pensaba que siendo sacerdote podría llevar una vida intelectual. El problema fue fundamentalmente por razones doctrinales, hasta el punto de ser excomulgado, tema que no se conocía hasta ahora y que no contó nunca.&lt;br /&gt;   –¿Se podría ver en la teología de la liberación la gran influencia de Zubiri?&lt;br /&gt;   –Ignacio Ellacuría tuvo una relación paterno-filial con Xavier Zubiri. Respetó a Ellacuría, pero él continuó siguiendo su propio sistema. Todo eso es porque Zubiri mantiene una filosofía abierta que cada uno puede desarrollar. Él hacía propuestas que abrían caminos, lo que posibilitó que tuviera una sintonía intelectual con gente de líneas opuestas, como Ellacuría.&lt;br /&gt;   –¿Por dónde continuarán investigando?&lt;br /&gt;   –Queremos publicar su correspondencia y sería interesante una biografía intelectual y el estudio genético de su filosofía.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-2662015151996072925?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/2662015151996072925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=2662015151996072925' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2662015151996072925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2662015151996072925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/ortega-avis-zubiri-que-no-lo-entenderan.html' title='«Ortega avisó a Zubiri que no lo entenderían»'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3978294007193035912</id><published>2008-09-29T12:40:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T23:44:14.762-07:00</updated><title type='text'>Retrato de un intelectual católico</title><content type='html'>Germán CANO. La razón digital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proyecto filosófico de Xavier Zubiri (1898-1983) no puede separarse de la creciente necesidad de dar respuesta filosófica a la crisis de sentido del mundo contemporáneo. Desde estas premisas su obra se revela como un crisol en el que se fusionan la fenomenología, la escolástica y una singular reelaboración de las teorías matemáticas, físicas y biológicas más influyentes de la primera mitad del siglo XX. Una reflexión de hondo calado católico preocupada en última instancia por entender lo más elemental y a la vez más indefinible: la realidad de las cosas.&lt;br /&gt;   En «La soledad sonora», bello título para esta biografía amena, bien escrita y muy respetuosa con el protagonista, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; los autores dejan con buen criterio las cuestiones estrictamente filosóficas en un segundo plano para centrarse en el devenir personal. No por ello las excluyen. La primera parte aborda los decisivos años de aprendizaje de un Zubiri escindido entre su vocación intelectual y una compleja fe religiosa que le llevará a ordenarse sacerdote. Tras conocer a Ortega, influencia fundamental, el filósofo vasco prosigue su formación en Alemania. Desde 1928 a 1930 asiste en Friburgo a las clases y seminarios de Husserl y de Heidegger, con quien mantiene una peculiar relación marcada por la admiración del español y la frialdad inicial del venerado profesor. El interés de Zubiri por las ciencias le lleva también a asistir en Berlín a finales de 1930 a las lecciones de física teórica impartidas por Einstein, Planck y Schrödinger. Poco después, en 1931, se reincorpora a su cátedra de Historia de la Filosofía de la Universidad Central de Madrid.&lt;br /&gt;   La biografía describe cómo la guerra civil española sorprende a Zubiri en Roma, donde se encontraba tramitando un traumático proceso de secularización. Desde este momento la vida de Zubiri parece la de un filósofo empeñado infructuosamente en atrincherarse en la torre de marfil ansiada que le permita trabajar lejos del mundanal ruido.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;Voluntad pública y soledad&lt;br /&gt;   En tiempos tan convulsos, esta aspiración olímpica a llevar una vida contemplativa queda frustrada una y otra vez. Aunque Ortega y Zubiri estaban de acuerdo en la necesidad de una regeneración cultural de España, la voluntad de intervenir en el espacio público del maestro no coincidía con la solitaria inclinación al trabajo de investigación del discípulo. Tras su regreso, Ortega no quería renunciar a seguir siendo el maestro de la nueva juventud española, mientras que Zubiri, escarmentado por sus anteriores luchas contra la autoridad, prefería dirigir sus esfuerzos en direcciones menos comprometidas. Curiosamente, el retraimiento aristocratizante del pensador no fue obstáculo para convertirle en un personaje público dentro del páramo cultural español. Maliciosamente Umbral escribió que las clases altas madrileñas necesitaban de un modisto, un torero y un filósofo, y que, muerto Balenciaga y retirado El Cordobés, «la gente quiere que Zubiri haga de modisto, de torero y de filósofo». Con el tiempo resulta muy interesante valorar la posición de Zubiri ante la Guerra Civil española y ante amigos que, como García Morente, Ortega, José Gaos, José Bergamín o Eugenio Ímaz, se habían comprometido de diversos modos con el alzamiento o la República. Receloso respecto a «la Cruzada» franquista y decepcionado con un orden institucional republicano cada vez más anticlerical, Zubiri aún albergaba el deseo de una restauración cristiana y tolerante de una España escindida y desangrada. Su acendrado catolicismo, como comentan los biógrafos, era incompatible con las acciones del gobierno republicano, pero también enemigo del rancio tradicionalismo español y del fascismo que ya había conocido en Alemania.&lt;br /&gt;   Su posterior estrategia de exilio interior le obligó a hacer oídos sordos a los cantos de sirena que le seducían para convertirse en el intelectual orgánico del régimen. Posiblemente esta renuncia explícita al magisterio –asfixiado por la falta de libertad, deja su cátedra en 1942– y su reticencia a salir a la palestra pública provocaron que su figura cayera en el olvido. Para la nueva generación de filósofos españoles, entusiasmada con las categorías de la filosofía analítica, del marxismo y del estructuralismo, Zubiri era poco menos que una momia ajena a la nueva realidad social. Algo de verdad había en este dictamen, pero con este silencio la continuidad natural de la filosofía española salió perdiendo. Por un lado, no se aprovecharon los vastísimos conocimientos de un competente maestro y preclaro conocedor de la tradición filosófica. Por otro, como puede apreciarse en obras como «Sobre la esencia», se ignoró su fecundo diálogo crítico con las ideas de Heidegger. Sin duda, el tiempo decidirá sobre una obra mucho más compleja de lo que hasta ahora han juzgado sus acólitos o apresurados denostadores.&lt;br /&gt; leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3978294007193035912?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3978294007193035912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3978294007193035912' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3978294007193035912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3978294007193035912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/retrato-de-un-intelectual-catlico.html' title='Retrato de un intelectual católico'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-969285168843029587</id><published>2008-09-29T12:34:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T23:46:50.424-07:00</updated><title type='text'>Supera en múltiples pasajes el interés de cualquier obra de Kent Follet o de Henning Mankell.</title><content type='html'>Javier Fernández Aguado, socio director de MindValue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, Joaquina Fernández, directora de una de las Escuelas de Negocios española más innovadora y creativa, me regaló un libro de Jordi Corominas y Joan Albert Vicens. Lleva por título Xavier Zubiri. La soledad sonora. Difícilmente hubiera podido elegir un obsequio mejor. He disfrutado cada una de las novecientas páginas de este denso volumen.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;El libro no es una mera biografía de ese filósofo español, es un recorrido por su pensamiento y, al hilo del mismo, por la convulsa vida política, cultural y económica de España, Alemania e Italia, en el siglo XX. Zubiri se torna, si puede así decirse, la excusa oportuna para regodearse en una extraordinaria descripción de hechos y reacciones vitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el libro se recogen desde los agravios que le propinó Francisco Umbral (personaje famoso por despreciar lo que ignoraba) hasta el éxito entre muchos de los más importantes intelectuales españoles, italianos y alemanes del siglo XX. La figura de Zubiri, en medio de sus innumerables contradicciones vitales, sirve de pretexto ideal para una narración que supera en múltiples pasajes el interés de cualquier obra de Kent Follet o de Henning Mankell. La política franquista, la evolución del comunismo, la teología de la liberación... y mil temas más pasan por estas páginas en las que también se profundiza sobre la inteligencia sentiente, antecedente de la inteligencia emocional de la que tanto se ha hablado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las librerías se llenan de libros insustanciales y pasajeros, obras como La soledad sonora adquieren particular relevancia. No se convertirá en un best seller, pero en sus aportaciones beberán muchos en los próximos años. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-969285168843029587?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/969285168843029587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=969285168843029587' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/969285168843029587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/969285168843029587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/supera-en-mltiples-pasajes-el-inters-de.html' title='Supera en múltiples pasajes el interés de cualquier obra de Kent Follet o de Henning Mankell.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3729729607653456617</id><published>2008-09-29T12:33:00.001-07:00</published><updated>2008-09-30T23:48:54.535-07:00</updated><title type='text'>XAVIER ZUBIRI, La Soledad sonora.</title><content type='html'>Germán  Marquínez Argote. Diario de Alcalá.&lt;br /&gt;Con el anterior  título acaba de aparecer, en la Editorial Taurus,  una excelente biografía sobre uno de  nuestros grandes pensadores del siglo XX, Xavier Zubiri, escrita por dos jóvenes filósofos catalanes, Jordi Corominas y Joan Albert Vicens.  Conocí por primera vez a los autores de la misma aquí, en Alcalá de Henares, cuando andaban recogiendo información sobre el expediente académico de su  biografiado en los archivos de la  Administración General del Estado.  Posteriormente  fuí testigo del trabajo de documentación  que fueron realizando  en otros archivos y de la infinidad de entrevistas que hicieron a personas que conocieron al  filósofo, muerto en 1983.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt; Finalmente, con todos los datos en la mano, hicieron lo más importante: escribir el libro, comprobar escrupulosamente la veracidad de las informaciones en él reunidas,  depurar la técnica descriptiva de los hechos y cuidar el estilo hasta en sus más pequeños detalles sin afanes de tiempo.  Todo ello ha dado como resultado un grueso volumen de más de 900 páginas que se leen con la fruición de las mejores novelas. Es una biografía que “agarra”, pero en la que se describen fielmente los hechos, poniendo entre paréntesis,  como lo aconseja el método fenomenológico, la interpretación de los mismos: “Que interpreten ellos, los lectores”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Qué difícil y complicada es la vida humana”, escribía X. Zubiri en 1937.   Dramático fue, en efecto,  el discurrir histórico  del siglo en el  que le tocó vivir a Zubiri, magistralmente recreado por los autores como marco biográfico. Dramática también la propia vida  personal de Zubiri, con sus  equivocaciones y dolorosas  rectificaciones, y siempre  en tensión hacia la verdad  profunda de las cosas, hasta el punto de que pudo escribir como Platón al final de su larga vida: “Desfallecí buscando la verdad”. A muchos lectores que tenían una idea beatífica y gloriosa de Zubiri, del “último” Zubiri,  les va a sorprender el descubrimiento de cómo llegó a la etapa final de su vida, sosegada y plena, a través de la vía dolorosa de sangrantes luchas internas y de  dificultades externas sin cuento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xavier Zubiri, la soledad sonora, es una biografía escrita para ser leía con provecho por cualquier persona culta,  no necesariamente especializada en filosofía. En sus páginas hallará el lector común  una magnífica reconstrucción de los avatares políticos y culturales del siglo XX, además de una excelente  introducción al gran pensamiento europeo contemporáneo (Bergson, Husserl, Heidegger, Ortega, etc.)  y al del propio Zubiri. Los especialistas, por su parte, encontrarán en ella cantidad de materiales, muchos de ellos  inéditos, para realizar sus interpretaciones y sacar sus propias conclusiones sobre la filosofía española  en el contexto de la filosofía europea, en lo que es y vale de cara al futuro.  Finaliza la biografía con amplios y útiles índices de materias y autores y con un copioso repertorio de viejas fotografías, relacionadas con el biografiado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello felicitamos a los autores por su trabajo,  a la Editorial Taurus por el esmero que ha puesto en la edición, al tiempo que deseamos al  libro muchos lectores.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3729729607653456617?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3729729607653456617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3729729607653456617' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3729729607653456617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3729729607653456617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/xavier-zubiri.html' title='XAVIER ZUBIRI, La Soledad sonora.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6295048891573030030</id><published>2008-09-29T12:28:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:03:48.697-07:00</updated><title type='text'>Xavier Zubiri. La soledad sonora</title><content type='html'>Jacobo Muñoz,  El Cultural &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbra a distinguirse entre quienes viven la vida y quienes se limitan a pensarla, como sería el caso de los filósofos “puros”. Y, sin embargo, pensar la vida, o elevarla a concepto, puede ser una forma particularmente intensa de vivirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí la tarea de que Goethe asignó en Poesía y Verdad a toda biografía digna de ese nombre: “presentar al biografiado en su época y mostrar hasta qué punto ésta se le opone o le favorece, cómo a partir de ahí el biografiado se ha formado una visión del mundo y del hombre y cómo, cuando es artista, poeta o escritor la ha reflejado en su obra”. Que cuando es de naturaleza filosófica asume la forma de un mapa conceptual del Mundo, que siendo fruto y expresión de una época, es capaz, en algunos casos señeros, de trascenderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Importa, ante todo, subrayar que la monumental biografía de Xavier Zubiri que motiva estas líneas sigue fielmente el diseño goethiano.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt; Lo que hace de ella no sólo una impresionante aportación al conocimiento público de los datos centrales de la trayectoria vital de un filósofo tan poco dado, mientras vivió, a ocupar primeros planos como Zubiri, sino todo un repaso, sobrio y excelentemente orientado, de la historia cultural europea del siglo XX. “Hombre de realidades”, a quien siempre inquietó la pérdida de “sentido de la realidad” por parte de una razón reducida en el transcurso de la modernidad a la condición de mera organizadora de la experiencia, Zubiri fue uno de los últimos pensadores sistemáticos. Algunos cifran lo mejor de su obra en las hondas páginas que dedicó a la condición humana, hecha –para él– de inteligencia, de sentimiento, de pasiones. Es posible. Pero lo que realmente le diferencia es un sostenido intento de fundamentar un realismo metafísico, superior tanto del viejo realismo “ingenuo” como del subjetivismo moderno de razón cartesiana. Y ese intento debe ser entendido, como bien razonan los autores de esta biografía, en y desde las coordenadas de aquella historial cultural. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de Ortega, Zubiri nunca fue un hombre público. Pero desde su cátedra madrileña, primero, y a través de los místicos cursos que interpretó bajo los auspicios de una fundación privada, ejerció una enorme irradiación cultural. Ahí están los datos: desde la revista “Escorial” a la evolución intelectual de los llamados “falangistas liberales”, desde su constante esfuerzo por colaborar, sin merma de su independencia, a la puesta al día de lo mejor del pensamiento católico espa-&lt;br /&gt;ñol... En la estela de la recuperación de su figura, no faltan quienes dan en adjetivar su empeño filosófico como “premoderno”, como fruto de una singular “operación retorno” que habría ido alejándole pro-&lt;br /&gt;gresivamente de las tensiones, objetivos y convenciones de la filosofía del siglo XX. Pero ni siquiera ellos le negarían lo que “de suyo” le pertenece: su condición de gran clásico de la filosofía española.&lt;br /&gt;Jacobo MUÑOZ leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6295048891573030030?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6295048891573030030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6295048891573030030' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6295048891573030030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6295048891573030030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/xavier-zubiri-la-soledad-sonora.html' title='Xavier Zubiri. La soledad sonora'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5285007301583658336</id><published>2008-09-29T12:24:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:09:00.569-07:00</updated><title type='text'>La biografía de un filósofo</title><content type='html'>Guillermo Urbizo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La filosofía española conoció en el siglo XX una época vigorosa en su pensamiento. Ortega y Gasset no estaba solo. Ni Unamuno. Sin olvidarnos de Eugenio D´Ors. Junto a ellos avanzaban, con personalidad propia, las obras de nombres tan señeros como Manuel García Morente, José Gaos o Xavier Zubiri. Después vendrían María Zambrano y Julián Marías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora centrémonos en la figura de Zubiri, del que acaba de salir a la luz una biografía memorable: Xavier Zubiri. &lt;span class="fullpost"&gt;La soledad sonora, de Jordi Corominas y Joan Albert Vicens (Taurus). Y precisamente la expresión "soledad sonora" me trae a la mente unas palabras de Ortega al comienzo de su libro ¿Qué es filosofía?, donde dice que "todo esfuerzo intelectual que lo sea en rigor nos aleja solitarios de la costa común". La filosofía de Zubiri quiere dar fe de la realidad como continuo descubrimiento, como coherente unidad de vida y obra. Todo ello desde una visión que perfila la trascendente identidad y consistencia de todas las cosas. Lo que él llamaba la "realidad esenciada".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta extensa pero muy amena biografía de Zubiri se puede leer de varias maneras. Como la reivindicación de un filósofo clave en la historia de nuestra filosofía (un hombre que estudió junto a Ortega, Husserl y Heidegger), como el repaso a medio siglo de vida cultural española e incluso europea, y como el reconocimiento entrañable de aquellos que andan apasionados por el conocimiento de la verdad y que todavía creen en la excelencia del pensamiento como garantía de libertad.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5285007301583658336?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5285007301583658336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5285007301583658336' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5285007301583658336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5285007301583658336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-biografa-de-un-filsofo.html' title='La biografía de un filósofo'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-8558256892663131765</id><published>2008-09-29T12:23:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:10:13.134-07:00</updated><title type='text'>EL SANTO TAMBIÉN PECA</title><content type='html'>Isabel Ferreiro. El Imparcial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a estar informados de que la realidad es imprecisa, seguimos empeñados en limitarla al blanco y al negro. Y esto del blanco y el negro es peligroso, porque al no darse en la realidad, requiere falsedad y tabú; y vienen, entonces, fanatismos y beaterías.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beato, como veía Ortega, se puede ser de todo: de la democracia, de la paz, de la cultura, de la ciencia, de los toros o del herbolario... Los síntomas son los mismos: mucho aspaviento, no hacerse verdadera cuestión de ello y mucha censura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe también ser beato de alguien; pero el otro día quedamos en que buena gana de perder el tiempo era idealizarnos, y que para idealizar mejor sería tomarla con Marlon o con Marilyn que con cualquier otro mortal que, por andar todavía en tierra, pueda dar con alguien que le quiera como es. Esto sintiéndolo por Marlon, por Marilyn y por las biografías; que tienden al negro de vender un supuesto escándalo o al blanco de figurar beatamente un santo. Beatamente porque sin beatería se cuenta tan ricamente con que el santo también peca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacer buenas biografías, como hizo Umbral de Larra, Lorca, Valle Inclán, Gómez de la Serna y Cela, se necesita capacidad de transmigración, que es lo que impide caer en la beatería, pues nada hay que temer cuando se ama: se acepta y goza de la riqueza de luces y sombras que componen a todo hombre. Umbral merece una buena biografía. Entre tanto, ha tenido suerte Xavier Zubiri. Jordi Corominas y Joan Albert Vicens han dado testimonio fiel de su vida y su época, reuniendo curiosos y valiosos datos, que ofrecen al lector dejándolo libre para ver y valorar. Resultando el discreto Zubiri un hombre interesantísimo, sin haber hecho de él un santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel Ferreiro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ISABEL FERREIRO es doctora en Derecho y profesora investigadora de la Fundación José Ortega y Gasset. &lt;br /&gt; leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-8558256892663131765?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/8558256892663131765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=8558256892663131765' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/8558256892663131765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/8558256892663131765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/el-santo-tambin-peca.html' title='EL SANTO TAMBIÉN PECA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4848847938267680467</id><published>2008-09-29T12:21:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:11:43.119-07:00</updated><title type='text'>Una biografía desvela los "claroscuros" de Zubiri</title><content type='html'>El Periódico - edición impresa&lt;br /&gt;Cultura   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;EFE&lt;br /&gt;BARCELONA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los doctores en Filosofía Jordi Corominas y Joan Albert Vicens desvelan los "claroscuros" del pensador Xavier Zubiri en la biografía La soledad sonora, editada por Taurus, en la que por primera vez se retrata "la vida trágica" de uno de los principales filósofos españoles.&lt;br /&gt;En un libro "riguroso, incómodo y que molestará a muchos zubirianos", según explican los propios autores, se recorren los más de 80 años de vida de Zubiri (1898-1983), principal representante en España de la corriente fenomenológica y creador de conceptos como la inteligencia sentiente, que pese a encontrase para Corominas "a la altura de Heidegger", es un desconocido para la población española.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nos interesaba ver cómo es la vida de un intelectual español abierto, cosmopolita, en un mundo sacudido por dos guerras y que oscilaba entre dictaduras tremebundas --señala Vicens--, pero también explicar la historia de un cristiano dispuesto a pensar". Una intención que se traduce en "una apuesta arriesgada por la narración y el diálogo", como señala Corominas.&lt;br /&gt;Los autores han podido acceder a los archivos y documentos personales del pensador, lo que les ha permitido romper muchos estereotipos: "Ni fue un filósofo escolástico o un seguidor de la escuela de Ortega y Gasset, ni hizo una filosofía cristiana, ni se desinteresó de la influencia cultural", subrayan los autores, que destacan que Zubiri escribió su gran trabajo, una trilogía sobre metafísica, "a los 80 años, amenazado por un cáncer y en plena crisis intelectual". leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4848847938267680467?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4848847938267680467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4848847938267680467' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4848847938267680467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4848847938267680467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/una-biografa-desvela-los-claroscuros-de.html' title='Una biografía desvela los &quot;claroscuros&quot; de Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6976153486912592790</id><published>2008-09-29T12:19:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:13:09.048-07:00</updated><title type='text'>Soledad sonora</title><content type='html'>Agencia EFE&lt;br /&gt;Els doctors en Filosofia Jordi Corominas i Joan Albert Vicens revelen els "clars i foscos" del pensador Xavier Zubiri en la biografia "La soledat sonora", editada per Taurus, on per primera vegada es retrata la "vida tràgica i dramàtica" d'un dels principals filòsofs espanyols.&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;  &lt;br /&gt;En un llibre "rigorós, incòmode i que molestarà a molts zubirians", segons que han explicat els autors en una entrevista a EFE, es recorren els més de vuitanta anys de vida de Zubiri (1898-1983), principal representant a Espanya de la corrent fenomenològica i creador de conceptes com la intel·ligència sentint, però que malgrat trobés per a Corominas "a l'altura d'Heidegger", és un desconegut per a la població espanyola.&lt;br /&gt;Segons Vicens, "ens interessava veure com és la vida d'un intel·lectual espanyol obert, cosmopolita, en un món sacsejat per dues guerres i que oscil·lava entre dictadures tremebundes, però també explicar la història d'un cristià disposat a pensar", una intenció que es tradueix en "una aposta arriscada per la narració i el diàleg", com assenyala Corominas, i que fuig de l'assaig intel·lectual.&lt;br /&gt;Els autors han pogut accedir als arxius i documents personals del pensador, lo que els ha permès trencar molts estereotips: "ni va ser un filòsof escolàstic o un seguidor de l'escola d'Ortega y Gasset, ni va fer una filosofia cristiana, ni es va desinteressar de la influència cultural", segons que ha explicat Jordi Corominas.&lt;br /&gt;Sense interlocutors, en un context de postguerra que va dificultar tenir una recepció adequada de la seva obra, i a contracorrent d'allò imperant en les universitats espanyoles, Zubiri es va centrar, segons Corominas, "en la recerca de la veritat, en el desenvolupament d'una filosofia amb la qual mai va forçar una obediència ideològica o una ortodòxia zubiriana, sinó que va obrir camins de reflexió que podien interpretar-se de forma molt diferent".&lt;br /&gt;Després de la pujada de Franco al poder, Zubiri es va retirar de la vida pública i va limitar la seva activitat a l'organització de cursos privats als que anaven persones de tota mena d'ideologia política, i entre els alumnes dels quals hi havia alguns dels pares de la transició democràtica, que, segons Corominas "van trobar en Zubiri, que era un pensador sense cognoms ideològics, elements per evolucionar cap a posicions menys autoritàries".&lt;br /&gt;La seva formació científica, que va ampliar en l'Alemanya inflacionista del període d'entreguerres, va determinar una visió materialista del món i un llenguatge tècnic que Ortega y Gasset va definir com "aquell llenguatge tan abstrús i difícil" i que Jordi Corominas entén com la seva aposta per "una filosofia especialitzada, però no per això inexpugnable, que Zubiri sempre va defensar contra vent i marea".&lt;br /&gt;La soledat té un paper clau en la trajectòria de Zubiri, i és present en les últimes paraules conegudes del pensador abans de morir: "Es viu sol i es mor sol", que els autors han pogut descobrir gràcies a les seves trobades amb testimonis.&lt;br /&gt;"Es va adonar que l'home actual viu sense referents ni agafadors, i per això Zubiri feia filosofia a la intempèrie en una situació tràgicament contemporània. Per vèncer la soledat de l'home contemporani, ell creia que calia perdre la por per llavors trobar-se amb els altres i l'univers assabento, però el destí va voler que ell morís completament sol", explica Corominas.&lt;br /&gt;La religió és un altre dels eixos de la vida del pensador, ja que Zubiri va arribar a ordenar-se sacerdot en el que els autors qualifiquen com "el gran error de la seva vida", ja que l'entrada a l'Església aniria acompanyada de xocs doctrinals i el convertiria en l'"únic sacerdot excomunicat per modernista", segons Vicens.&lt;br /&gt;Actualment hi ha divuit obres de Xavier Zubiri publicades a Espanya, encara que, com assenyala Vicens, el pensador va escriure el seu gran treball, una trilogia sobre metafísica, "als 80 anys, amenaçat per un càncer i en plena crisi intel·lectual". &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6976153486912592790?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6976153486912592790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6976153486912592790' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6976153486912592790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6976153486912592790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/soledad-sonora.html' title='Soledad sonora'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5735720406107992783</id><published>2008-09-29T12:11:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:15:35.121-07:00</updated><title type='text'>Una biografia vol recuperar la figura oblidada de Xavier Zubiri</title><content type='html'>Sergi Gallego. Diari Avui&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xavier Zubiri ha estat -i és- un dels pensadors més importants de la filosofia hispànica. Deixeble d'Ortega y Gasset i de Heidegger, va influir en l'obra d'autors posteriors com José Luis Aranguren o José María Valverde. Tanmateix, és una de les figures del pensament europeu més oblidades. I és per aquest motiu, "per corregir aquest oblit", que els professors Jordi Corominas i Joan Albert Vicens han escrit Xavier Zubiri. La soledad sonora, una biografia editada per Taurus.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El nostre objectiu", declara Corominas, "és donar a conèixer Zubiri a un públic més ampli que l'estrictament filosòfic. Volem que sigui conegut per un sector mitjanament culte, per això hem fet servir un estil narratiu en el llibre".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Desencant eclesiàstic&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zubiri, teòleg i sacerdot en la seva joventut, "va entrar al món eclesiàstic perquè creia que la teologia l'acostaria al coneixement", afirma Joan Albert Vicens, "però se'n va desencantar de seguida perquè ell era un home modern, tot al contrari que l'Església espanyola de principis del XX". Corominas hi afegeix: "Era un home que acceptava discutir, contraargumentar, però que no acceptava discursos sense base racional; no acceptava els arguments d'autoritat. L'Església catalana, per contra, era una altra cosa, era liberal, i va ser l'única que li va fer costat, que el va ajudar, sobretot personalitats com Xiberta o Vidal i Barraquer. Aquest ajut inestimable va portar Zubiri a escriure un text en llatí en què deia coses com: «De Catalunya a la llum. ¿Què hauria estat de mi sense vosaltres?»"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que més va caracteritzar Zubiri va ser la soledat, una soledat filosòfica, metafísica. "Ell va viure -diu Corominas- en un segle sense referents, en què ja no era concebible bastir una filosofia que partís de Déu. Una soledat, però, que no és contrària a la seva set d'amistat. Perquè creu que només en amistat és possible la dialèctica".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zubiri, que va ser excomunicat i finalment secularitzat pel Vaticà, va exercir de professor de filosofia a la Universitat de Barcelona, on va deixar una empremta inesborrable en alguns dels seus alumnes, entre els quals Panikkar, Palau i Fabre o M. Aurèlia Capmany.  &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5735720406107992783?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5735720406107992783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5735720406107992783' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5735720406107992783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5735720406107992783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/una-biografia-vol-recuperar-la-figura.html' title='Una biografia vol recuperar la figura oblidada de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-2149045417942692725</id><published>2008-09-29T12:09:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T00:34:03.736-07:00</updated><title type='text'>La Soledad sonora</title><content type='html'>Carlos Ortiz de Landázuri. Universidad de Navarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se vive como se piensa y se piensa como se vive. Jordi Corominas y Joan Albert Vicens han caracterizado la trayectoria intelectual de Xavier Zubiri como una soledad sonora con un valor testimonial muy significativo, a pesar de la progresiva incomprensión con que fueron recibidas las propuestas intelectuales de su última época. Se lleva a cabo a este respecto un retrato novelado y altamente verosímil de los pasajes más significativos de su vida y de las circunstancias históricas que los rodearon, aportando una gran profusión de testimonios y anécdotas, destacando tres aspectos: &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Se analiza la crisis de valores sociales y eclesiales ocurrida a lo largo del siglo XX en el caso español, dentro del tránsito hacia la así llamada postmodernidad. Se destaca a este respecto la irrupción del modernismo teológico, del republicanismo político, la ilusoria recuperación posterior de un nacional-catolicismo trasnochado en la postguerra española, las grandes similitudes entre las esperanzas de renovación eclesial promovidas por el Concilio Vaticano II y las originadas por la Constitución del 78 y el consiguiente proceso de transición democrática;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Se pone de manifiesto su desconcertante carácter, intelectualmente audaz y deliberativamente indeciso, que le hace asumir con una cierta precipitación determinados proyectos vitales cuya licitud posteriormente cuestiona, desde su ordenación sacerdotal, hasta su matrimonio, la publicación de Sobre la esencia o la mala autoimagen que habitualmente tiene de su oficio de escritor;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Se reconstruye el progresivo distanciamiento de Zubiri respecto de la neoescolástica tradicional y del nacional-catolicismo posterior, dando lugar a numerosos malentendidos, como si efectivamente se tratara de un 'modernista'. Sin embargo ahora también se contrapone su estrategia de renovación cultural doctrinalmente combativa respecto de los planteamientos agnósticos y preferentemente políticos de Ortega y Gasset. Zubiri habría tenido desde un principio clara conciencia de singularidad de su propio proyecto filosófico, haciéndole muy reacio a cualquier participación en un proyecto cultural compartido con connotaciones políticas, por temor a ser malinterpretado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero junto a estos rasgos permanentes de su talante filosófico ahora también se reconstruye su lenta evolución intelectual a lo largo de tres períodos, resaltando a su vez la originalidad de una cuarta y última etapa de su pensamiento, a pesar de su brevedad, al modo como anteriormente Corominas ya había defendido en Ética Primera (Desclée de Brower, Bilbao, 2000):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- ‘El dolor de verlo todo transformarse en problema’, abarca desde 1898 a 1931. Analiza el período de formación desde la juventud en San Sebastián hasta el paso por el seminario con Juan Zaragüeta, por la Universidad Central con Ortega y Gasset, por la Universidad de Lovaina y Roma, la ordenación sacerdotal en San Sebastián, las oposiciones a la cátedra de Metafísica en 1926, la precipitada y dubitativa ordenación sacerdotal en San Sebastián, la atormentada e inesperada crisis o ruptura vocacional, las oposiciones a la cátedra de Metafísica en 1926 apadrinado por Ortega, las ulteriores estancias en Friburgo; Munich; o Berlín, donde conoce a Husserl, Heidegger, Schrodinger o Einstein, entre otros muchos, y la toma de contacto con el vitalismo de Bergson y la antropología cultural de Max Scheller y Gehlen. A partir de aquí nacería el proyecto de elaborar una posible síntesis entre el pensamiento metafísico, la ciencia moderna y una filosofía de la religión no excluyente, con sus riesgos y dificultades, sin poder ya compartir el rechazo de este tipo de proyectos por parte de Heidegger. El punto de partida de este periodo raciovitalista o vitalista a secas, sería la localización de la noción de mundo de la vida o mundanidad como presupuesto básico de toda actividad intelectual y sensible, así como de su peculiar realismo metafísico, naturalista, religado y a la vez abierto a una relación de gratuidad respecto de la divinidad;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- ‘No hacemos sino comenzar’, abarca de 1931 a 1945. Describe la toma de cátedra en la Universidad Central, coincidiendo con la llegada de la segunda República, la participación en el cristianismo combativo y apolítico de la revista Cruz y Raya, el encuentro con Carmen Castro en la Universidad de verano de Santander, el tortuoso proceso de secularización o reducción al estado laical en Roma, la entrevista con Pío XI, el matrimonio con Carmen Castro en Roma, la guerra civil vista desde Roma y París, la desinteresada amistad ofrecida por el falangista Laín Entralgo a su vuelta a Madrid, el desilusionante encuentro con Eijo y Garay, el posterior paso por la Universidad de Barcelona, la constitución del grupo Escorial con Pedro Laín Entralgo y Dionisio Ridruejo, la renuncia de la cátedra en 1942, la publicación y ambivalente recepción de Naturaleza, Historia y Dios en 1945. Se elaboraría así una peculiar antropología metafísica o pragmático-trascendental que llevaría a cabo un análisis de la peculiar situación de mundanidad, propia de la existencia humana compartida, tratando de superar las lagunas más llamativas de las propuestas de Heidegger a este respecto. Se admitiría así una apertura a una verdad intencional en condiciones de alteridad respecto de los demás seres, a nosotros mismos y al mundo como totalidad; o a la peculiar relación de religación existente entre la criatura y el Creador; o, finalmente, a la inserción del hombre en el ámbito particular de la realidad física, de la sociedad o de la historia;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- ‘Desfallecí escudriñando la realidad’, abarca de 1945 a 1976. Describe la organización de los cursos privados y los inicios de la Sociedad de Estudios y Publicaciones auspiciada por Juan Lladó y el Banco Urquijo, el regreso de Ortega en 1945, la polémica de España como o sin problema que enfrentó a Laín Entralgo y Calvo Serer, la aparición de las primeras tensiones entre Zubiri y Ortega, la muerte de Ortega en 1955, la constitución de la Escuela de Madrid en 1959 junto con Pedro Laín y Julián Marias, la decisiva ayuda de Ignacio Ellacuría en la publicación de Sobre la esencia en 1962 y de Cinco lecciones de filosofía en 1963. Ambas obras se conciben como una parte desgajada de sus cursos de antropología, que habría permitido llevar a cabo un análisis transcendental de las condiciones de posibilidad de la noción de realidad, aunque simultáneamente también habrían exigido una revisión de determinadas nociones metafísicas. En Sobre la esencia se habría rechazado la noción clásica de sustancia y de alma para sustituirla por diversos niveles de sustantividad y sustancialidad, con la pretensión de establecer una articulación más flexible, gradual y diversificada entre los seres físicos, el ser humano y la sociedad o la historia. En contrapartida sólo se admitirá la posibilidad de una inmortalidad personal en virtud exclusivamente de la gratuidad divina, sin podérsele atribuir al hombre de un modo natural o ‘de suyo’. En Cinco lecciones de filosofía se habría llevado a cabo una reconstrucción de la continuidad existente entre Aristóteles, Kant, Comte, Husserl y Heidegger en la justificación de este tipo de análisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- La etapa final entre 1971 y 1983. Comienza con la constitución del Seminario Zubiri en 1971 (con la participación de Diego Gracia, Alfonso López Quintás, Antonio Pintor Ramos o Jesús Conill, entre otros), la ambivalente recepción del pensamiento de Zubiri en España y en el extranjero. Describe también los cursos sobre la Inteligencia humana y la Estructura de la inteligencia de 1976, la publicación de las tres partes de Inteligencia sentiente entre 1980 y 1983 (concebida como respuesta a las numerosas críticas de sus propios colaboradores por no haber atendido suficientemente al problema crítico), la aceptación sorprendente y excepcional del doctorado ‘honoris causa’ por la Universidad de Deusto en 1980, y la preparación de sus últimos manuscritos, como El hombre y Dios o La génesis humana, poco antes de morir en la Clínica de la Concepción el 23 de septiembre de ese mismo año. En estas obras se habría llevado a cabo un análisis crítico-trancendental de las condiciones de posibilidad de los procesos de simple aprehensión de Inteligencia sentiente, tratando de cubrir la laguna que sus colaboradores más próximos reiteradamente se le habían señalado en Seminario Zubiri, con una particularidad: ahora se retrotrae el análisis transcendental kantiano acerca de las condiciones de posibilidad del conocimiento más allá del análisis igualmente transcendental acerca de las condiciones de sentido de la propia existencia, tal y como había propuesto Heidegger, localizando a este respecto un requisito previo aún más básico, a saber: el hecho de la simple aprensión de la realidad mundanal, concebida como una condición transcendental e incondicionada de la instalación empírica, lógica y racional del hombre ante los entes, ante sí mismo y ante los demás sujetos, sin que la filosofía primera pueda eludir ya este punto de partida que se le impone necesariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para concluir tres reflexiones críticas. a) Sin duda el carácter intelectualmente audaz y deliberativamente dubitativo de Zubiri no es algo excepcional en épocas históricamente turbulentas, como de hecho también sucedió con otros protagonistas del tránsito hacia la postmodernidad o la propia modernidad, especialmente en el caso de Adorno y Horkheimer, o de Erasmo de Roterdam, por citar sólo tres ejemplos. Sin embargo ahora Corominas y Vicens quieren proyectar sobre estos rasgos de su carácter la soledad sonora propia de un disidente compulsivo que, tanto en la postguerra, como en el postconcilio o en la posterior transición democrática, y con la única excepción del anterior mencionado doctorado ‘honoris causa’ por la Universidad de Deusto, habría tratado de ampliar al máximo los márgenes de libertad que en cada momento habría dejado la autoridad eclesial o civil, cuando más bien parece que era reacio a cualquier sonoridad sobreañadida que hubiera podido distorsionar el sentido de su trabajo intelectual estrictamente filosófico, especialmente en temas lindantes con la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Respecto de la evolución intelectual de Zubiri se presenta Sobre la esencia, como si se tratara de una parte desgajada de la antropología, que a su vez le hubiera obligado a iniciar una revisión de algunas nociones metafísicas. O se presenta Inteligencia sentiente como el lugar donde Zubiri habría culminado el ‘giro pragmático’ en el modo de abordar el problema crítico kantiano, considerando que antes nunca lo había afrontado directamente. Sin embargo ahora se silencian las numerosas discrepancias que, según el propio Corominas, los participantes en el Seminario Zubiri acabaron manteniendo a la hora de interpretar su pensamiento, ya sea por contraponerlo a Max Scheler, como propone Diego Gracia, a Husserl, como propone Pintor Ramos, a Nietzsche, como propone Jesús Conill o a la filosofía de la praxis marxista, como propone A Gonzalez. En cualquier caso ahora no se advierte que una radicalización del problema crítico a este nivel sería paralela a la que para entonces ya se había producido en la filosofía del Ge-stel, o de lo ya dado o dispuesto del último Heidegger, cuando las pretensiones exigidas por la crítica de sentido propuesta en Ser y Tiempo se volvieron en sí mismas paradójicas e inviables. Sin embargo la posible incidencia en la evolución de Heidegger en Zubiri tampoco se analiza, aunque habría puntos de contacto evidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, la separación que Zubiri establece entre la realidad mundanal y la noción de ser de los entes en el primer Heidegger, mantendría un fuerte paralelismo con la diferencia irrebasable que el último Heidegger introduce entre los entes y el ser de los entes, sin que tampoco Zubiri pudiera ya justificar la inicial relación de fundamentación recíproca postulada entre filosofía y ciencia, como ha señalado Pintor Ramos. De igual modo la reducción en Zubiri de la simple aprensión de la realidad a un simple hecho de la experiencia también guardaría un fuerte paralelismo con la crítica heideggeriana de la metafísica de la presencia fáctica y con la última filosofía del Ge-stel, de lo ya dado o dispuesto del último Heidegger, sin poder otorgar un auténtico alcance óntico-ontológico o supra-físico a cualquier forma de realismo científico, como también ha sido señalado por Jesús Conill. Finalmente, la reducción de la noción de religación a un simple rasgo antropológico del ser humano también mantendría un fuerte paralelismo con el punto de partida radicalmente inmanentista y subjetivista desde el que el último Heidegger habría reconstruido los procesos de ‘iluminación’ y ‘ocultación’ del fundamento, contrapuesto a su vez a las vías racionales para demostrar la existencia de Dios, como ya le criticó González Álvarez en su tesis doctoral de 1945.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Finalmente, querría referirme a una tercera crítica: la simpatía mostrada por Zubiri en tres casos muy distintos, como son el nacionalismo vasco, la falange y los jesuitas. En el primer caso parece que Zubiri nunca tuvo afinidades de este tipo, aunque ahora se pueda dar la impresión contraria. Respecto a los otros dos casos las simpatías surgieron más por razones de amistad e interés recíproco, que de convicción, con las inevitables reservas recíprocas propias de estas situaciones. En este contexto se atribuye a los falangistas y a Ignacio Ellacuría un carácter marcadamente progresista en contraposición al tradicionalismo integrista de otros grupos y corrientes, como presuntamente ahora sucedería con el Opus Dei, remitiéndose especialmente a los casos de Raimundo Panikkar, Jose María Albareda y Calvo Serer. Sin embargo, además de tratarse de tres casos difícilmente comparables, el propio Zubiri reconoce que el espíritu del Opus Dei es completamente evangélico respecto de su mensaje de santificación del trabajo ordinario, y que las posibles discrepancias que mantuvo con algunos de sus miembros se debieron más a cuestiones de actuación profesional y a la emisión de juicios de intenciones, en todo caso siempre opinables, que a cuestiones propiamente doctrinales o estrictamente morales. En cualquier caso parece que Zubiri era totalmente reacio a dejar que una sonoridad superpuesta pudiera distorsionar el sentido de su paradójica vocación intelectual, aunque al parecer al final hizo excepciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-2149045417942692725?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/2149045417942692725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=2149045417942692725' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2149045417942692725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2149045417942692725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-soledad-sonora_1194.html' title='La Soledad sonora'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5090779800966567</id><published>2008-09-29T12:08:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T23:08:33.513-07:00</updated><title type='text'>Biografía de Xavier Zubiri</title><content type='html'>.José A. Martínez Martínez &lt;br /&gt;Xavier Zubiri Apalategui falleció, a los 84 años de edad, el día 21 de septiembre de 1983. Ha habido que esperar veinte y tres años para poder disponer de una biografía sobre el filósofo español cuya muerte fue interpretada por no pocos como la desaparición del “último gran metafísico”.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;     Son autores de la misma Jordi Corominas Escudé y Joan Albert Vicens Folgueira. J. Corominas es doctor en Filosofía por la Universidad Centroamericana de San Salvador, fue cofundador del Seminario Zubiri-Ellacuría en la Universidad Centroamericana de Managua, y ha sido profesor y director del Doctorado en Filosofía Iberoamericana en la Universidad Centroamericana de San Salvador; es autor de Ética primera, aportación de Zubiri al debate ético contemporáneo (2000), de diversos libros y traducciones, y de numerosos artículos en revistas de filosofía. J. A. Vicens es doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, y en la actualidad imparte clases de Historia de la filosofía moderna y cursos sobre Filosofía española del siglo xx en la Universitat Ramon Llull; ha publicado Meditación y metafísica en Descartes (1990) y diversas colaboraciones y artículos sobre filosofía cartesiana, Ortega, Zubiri y teoría social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La vida de Zubiri transcurre a lo largo del siglo xx. La filosofía de Zubiri trasciende la centuria en que se gestó. Ni su vida ni su filosofía pueden desligarse de las aspiraciones o los logros y de las renuncias o los fracasos de su contexto espacio-temporal español y europeo. Inimaginable resulta que hubiera podido ser de otra manera: la labor filosófica de Zubiri, obra auténtica de auténtico filósofo, está anclada en una trayectoria vital posibilitada tanto por su tiempo como por su espacio. Por eso los autores, lejos de limitarse a una exposición explicativa de los orígenes y las fuentes, de las novedades y los desarrollos, de las etapas y los problemas,… del pensamiento zubiriano ―lo que es propio de una biografía intelectual―, se han centrado en la narración de la vida del filósofo, así como en la descripción de su entorno. De este modo Corominas y Vicens han conseguido algo más que una primera biografía de Xavier Zubiri, al haber insertado la vida y la obra del filósofo donostiarra en la historia cultural española y europea del siglo xx. Esto hace de su monumental investigación una lograda aportación al conocimiento público de una serie de datos que configuran la vida del filósofo Zubiri, a la par que un repaso excelente de la historia de su época. El amplio recorrido por esta trayectoria vital e intelectual se refiere, atiene y circunscribe a Xavier Zubiri y su circunstancia.&lt;br /&gt; Circunstancia de una figura excepcional, nimbada por un dramatismo que atraviesa todas sus dimensiones personales, desde la religiosa a la filosófica, pasando por la afectiva, la social, la política,… Sirva de ilustración un par de párrafos. El primero, resumen del contenido de una carta en que Zubiri se lamenta por que su interlocutor no comprenda la tragedia personal que le embarga, dice así: «Zubiri niega a Zaragüeta toda deslealtad en lo que se refiere a su ordenación sacerdotal. Si accedió a ella, afirma, es porque se dejó arrastrar por su confesor. Por el contrario, se queja de que ante sus dudas y deseos de abandonar la carrera sacerdotal, nadie le haya dicho que eso era lo procedente. De ningún modo quiere retar a la Iglesia, como parece suponer Zaragüeta. Nadie le ha predispuesto contra ella. No quiere liderar ninguna ideología, ni juzga a los católicos inferiores mentales, ni se considera a sí mismo superior. Su problema es más hondo que cualquier dilema intelectual y lo dice con contundencia inusitada: lo que sucede es que ha perdido la fe […]. Xavier esboza el negro futuro que le espera si sale de la Iglesia y clama contra la desgracia que causará a sus padres. Reitera que su grave decisión no depende de razones filosóficas, sino de la falta de fe.»(p. 147) En el segundo, transcripción de la respuesta dada a un estudioso de su obra que le pregunta si, pasados casi ocho años de la aparición de Sobre la esencia, piensa publicar algún otro libro, se recogen estas palabras de Zubiri: «Ninguno. No pienso publicar ni una letra más. Y, además, lo que ya tengo escrito, ten por seguro que se quemará cuidadosamente antes de morir. ¿Ves este arcón? ―Zubiri señala un arcón grande, trasatlántico, que tiene en la entrada de la casa―. Pues en él hay miles de folios.» Palabras que se completan con la indicación de su estado de ánimo: «Xavier, ojeroso y con gesto cansado, se levanta sin decir palabra y luego arroja sobre la mesa con un gesto de disgusto escritos anónimos y recortes de periódico que menosprecian su trabajo. Los años le han vuelto más frágil. A la ansiedad que de por sí le provoca la sola idea de poner por escrito sus ideas, se suman ahora su insomnio creciente y un entorno filosófico más arisco.»(p. 654)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los autores de esta biografía han elegido como hilo conductor en la redacción de estas casi novecientas páginas la aspiración más íntima y profunda, más deseada y cuidada, de su protagonista, quien inequívoca y convencidamente tan sólo quiso ser un “profeso en filosofía”. A ello dedicó en exclusiva toda su vida. Un propósito reiterado y un indisimulado proyecto vital que, en correspondencia con el espíritu y la obra de Zubiri, los autores no han perdido de vista, poniéndolo de manifiesto frecuentemente. Por eso, a partir de correspondencia, documentos personales, testimonios, memorias, estudios y entrevistas, Corominas y Vicens han escrito un libro que esboza lo que la vida de Xavier Zubiri fue en el fondo: una búsqueda incesante de su propio camino filosófico en una época en la que el hombre, falto de sus antiguos asideros (la naturaleza, Dios, la razón...), caminaba más solo y con más miedo que nunca de su propia soledad. De aquí lo certero del subtítulo elegido: La soledad sonora. La expresión ―de cuyo uso en la literatura y la reflexión españolas hay un apunte en la nota 39 del capítulo 27 (p. 783)― está tomada del propio Zubiri, con la que evoca la soledad del horizonte contemporáneo de la filosofía. Aparece por primera vez en la conferencia “Hegel y el problema metafísico”, pronunciada el 10 de diciembre de 1931 con motivo del centenario del nacimiento de Hegel, publicada en el primer número de Cruz y Raya (1933) e incluida en Naturaleza, Historia, Dios (1944). Al comentar el final de la misma, en que Zubiri se refiere a la soledad como raíz de la filosofía, escriben los biógrafos: «Acaba sus palabras diciendo que la filosofía nace de la melancolía, de una experiencia de soledad que, a diferencia de la soledad hegeliana, nada tiene que ver con un sujeto encerrado en sí mismo […]. Sin que nadie lo perciba, Zubiri habla, también, de sí mismo, de su propia soledad, de su peculiar existencia filosófica […]. Zubiri piensa ahora en la soledad como en una ascética renuncia, nada patética ni enfermiza, sino fructífera y creativa. Una soledad que va a retoñar en una espléndida vida intelectual.»(p. 261) Reaparece en la última lección impartida por Zubiri en la Universidad de Barcelona, que titula “Nuestra situación intelectual”, de mayo de 1942, reproducida al principio de Naturaleza, Historia, Dios. Así comentan Corominas y Vicens el contenido del párrafo con que termina este trabajo, donde se habla de una soledad sonora en la que es posible un resonar de las interrogantes últimas de la existencia humana: «Una vez más, al referirse a la situación del pensamiento contemporáneo, Zubiri habla de sí mismo y se sitúa en una perspectiva radicalmente posmoderna, donde ya no cuentan los anteriores puntos de apoyo. En su propia existencia se unen la filosofía y la soledad, porque ésta se encuentra en el origen de la actividad filosófica. La soledad no es una experiencia psicológica entre otras, sino la condición ontológica del hombre. Zubiri invita a sus alumnos a una difícil meditación metafísica: les incita a vencer el impulso a huir de sí mismos para que en su soledad absoluta de hombres del siglo xx, supervivientes de una guerra civil, resuenen más gravemente que nunca las cuestiones últimas de la existencia. Su propia vida intelectual constituye una experiencia de soledad radical en la que, arrastrado por la realidad misma donde se siente inmerso, se dispone una y otra vez a decirla honestamente, liberándose continuamente de supuestos y ortodoxias. Pero la “soledad sonora” no es sólo una actitud que hay que procurarse para poder pensar, sino el núcleo del problema de la filosofía contemporánea. Su formulación ocupará toda la vida de Zubiri y hallará su expresión más lograda poco antes de su muerte.»(pp. 499-500) En efecto, es en el penúltimo capítulo del libro, el dedicado al primer volumen de la “trilogía” de Inteligencia sentiente, donde podemos leer: «Si en la mayor de las soledades resuenan todas las cosas, quizás es posible una mínima comunicación originaria entre los seres humanos. Acaso el desmoronamiento de la modernidad no signifique necesariamente una renuncia a todo tipo de saber y la entrega al escepticismo. El escepticismo y el nihilismo posmodernos son comprensibles. La modernidad ha confiado la orientación de la vida humana a instancias como la razón o la lógica, que luego han sido objeto de críticas fundadas. Oponerse a este escepticismo por algún acto de voluntad, impulso vital o mandato moral sería una fuga hacia delante; pero, si perdemos el miedo a la intemperie, estaremos en situación de sopesar filosóficamente el escepticismo para, ateniéndonos escrupulosamente a los hechos, darle la razón allí donde la tenga y quitársela donde no se sostenga. Todo lo demás sería hacer de la filosofía, y también del escepticismo posmoderno, una cuestión de fe, de moda o de preferencia personal. Zubiri ha llegado a su última formulación de la “soledad sonora” que hace 40 años anunciaba como el problema de la filosofía contemporánea.»(p. 692)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los treinta y siete capítulos que componen el libro están dispuestos en las siguientes tres partes: La 1ª, “El dolor de verlo todo transformarse en problema”(1898-1931), se extiende desde el nacimiento de X. Zubiri en un San Sebastián que atraviesa su edad de oro hasta los preparativos del regreso a España tras su estancia en Berlín; la 2ª, “No hacemos sino comenzar”(1931-1945), transcurre entre el viaje de su ciudad natal a la capital de la República española y las reacciones a que dio lugar la publicación de Naturaleza, Historia, Dios; y la 3ª, “Desfallecí escudriñando la realidad”(1945-1983), comienza con los preparativos y el inicio de los cursos privados impartidos por Zubiri y termina con su fallecimiento y su inhumación en el cementerio civil de Madrid. División tripartita de la obra que viene a corresponderse con las etapas en que el mismo Zubiri dividió su trayectoria intelectual. A las tres partes del libro le preceden unas páginas que contienen la explicación de las abreviaturas empleadas en el mismo, la expresión de agradecimiento a las personas y entidades cuyo apoyo lo ha hecho posible y el prólogo. Le siguen ciento treinta páginas de notas, unos amplios y útiles índices de la obra zubiriana, las principales nociones filosóficas y los nombres citados, así como un repertorio de fotografías del biografiado o relacionadas con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los autores manifiestan en el prólogo que han tratado de esbozar, en una reconstrucción necesariamente provisional, lo que pudo ser la vida de Zubiri. Es imposible encerrar en unas páginas, por muchas que sean, la realidad de una vida. Por eso esta biografía es un bosquejo que busca la verdad imponderable de una vida humana. Y recuerdan que Zubiri decía que la vida personal de cada cual se va a la tumba con él, no pertenece a la historia. Acaso convenga citar textualmente lo dicho por Zubiri.&lt;br /&gt; En la tercera lección del curso “Tres dimensiones del ser humano: individual, social, histórica” (1974) ―ha sido publicado en 2006 con idéntico título (cfr. PAIDEÍA, 76 [mayo-agosto 2006], pp. 318-320)―, al ocuparse del sujeto de la tradición como constitutiva de la historia, afirma Zubiri: «Alejandro fue único en la historia de Grecia, como único fue Miguel Ángel en la historia del arte. El Alejandro de la historia es “el que” era hijo de Filipo, conquistó Asia, se enamoró de Roxana y se casó con ella, etc. El Miguel Ángel de la historia del arte es “el que” pintó la Capilla Sixtina, esculpió el David, construyó la cúpula de San Pedro, etc. Y esto es una verdad inconmovible: ambos son “el que”. Ahora bien, esto que aparentemente designa una persona es lo que confiere a ella su carácter, su modo, impersonal: “el que” nunca nos dice “quién fue él”. No confundamos tampoco aquí el qué con el quién. El “quién fue él” se refiere a la persona de Alejandro y de Miguel Ángel, y a sus vidas personales. Pero se fueron a la tumba con ellos; no pertenecen a la historia. La unicidad de un hombre no es sinónimo de carácter personal.» En el texto de esa tercera lección que, tras someterlo a una importante revisión, publicó Zubiri en el primer número de Realitas, puede leerse que «la tradición es un momento de la vida propia de cada hombre, un momento de lo que constituye su biografía. Vivir es poseerse a sí mismo como absoluto en el todo de la realidad. Ahora bien, la vida humana tiene un carácter propio, porque es la vida de una sustantividad animal: es decurrente. La animalidad es el fundamento de la “decurrencia”. Lo humano de esta decurrencia está en que es justo la forma de poseerse el hombre como absoluto. Y esta decurrencia, en cuanto modo de poseerse como absoluto, es la esencia de la biografía. Como he solido decir hasta la saciedad desde hace muchísimos años, cada hombre es siempre el mismo no siendo nunca lo mismo. La manera de ser siempre el mismo no siendo nunca lo mismo es la esencia de la biografía.» Y en el párrafo siguiente seguimos leyendo: «Claro está, la decurrencia es biografía sólo en cuanto es un carácter de algo que es ya vida personal, de la posesión de sí mismo en el todo de lo real. La decurrencia biográfica no constituye formalmente la vida personal, sino que es la vida, ya personal, la que constituye su decurrencia en “biográfica”. La vida personal es el supuesto intrínseco y formal de toda posible biografía. De suerte que si tomamos en y por sí misma la unidad decurrente de los actos de una vida personal, no tenemos vida biográfica, sino tan sólo lo que desde hace muchísimos años he venido llamando el “argumento de la vida”. […] Lo que usualmente suele llamarse biografía es sólo el argumento de la vida personal, el argumento del modo de poseerse a sí mismo como absoluto. Sólo a la vida personal en cuanto personal es a lo que debe llamarse biografía.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Xavier Zubiri. La soledad sonora es una narración biográfica escrita con rigor y amenidad, que se leerá sin mayor esfuerzo, con fruición y provecho por cualquier persona culta, no necesariamente especializada en filosofía. El lector culto hallará en sus páginas una magnífica reconstrucción de los avatares políticos y culturales del siglo pasado, además de una introducción al pensamiento europeo, al español y al del propio Zubiri. Los especialistas, por su parte, encontrarán en ella muchos datos y materiales, bastantes de ellos inéditos, para realizar sus interpretaciones y sacar sus propias conclusiones sobre la filosofía de Zubiri y la española del siglo xx. Sólo queda felicitar a Jordi Corominas y Joan Albert Vicens por la realización de este trabajo y a la Editorial Taurus por el esmero que ha puesto en la edición del mismo, a la vez que desear muchos lectores al libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5090779800966567?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5090779800966567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5090779800966567' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5090779800966567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5090779800966567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/blog-post.html' title='Biografía de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-377778226663971557</id><published>2008-09-29T12:06:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T00:36:20.835-07:00</updated><title type='text'>Publican la primera biografía del filósofo Xavier Zubiri</title><content type='html'>BARCELONA, 1 (EUROPA PRESS)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La editorial Taurus acaba de publicar la primera biografía del filósofo vasco Xavier Zubiri, un extenso volumen en el que Jordi Corominas y Joan Albert Vicens se acercan a la vida y el entorno cultural que rodeó al pensador.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Xavier Zubiri. La soledad sonora" pretende rescatar la figura de este pensador que mantuvo contactos con filósofos como José Ortega Gasset y Martin Heidegger y científicos de la talla de Albert Einstein a través de entrevistas, estudios, correspondencia y documentación inédita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zubiri (1898-1983) tuvo una formación teológica, matemática y filosófica de primer orden, se ordenó sacerdote y, posteriormente, inició un laborioso proceso de secularización. Tras vivir en Roma, París y Alemania, se casó con la hija de Américo Castro y, durante la dictadura franquista, prefirió mantenerse centrado en su producción filosófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una entrevista concedida a Europa Press, Corominas y Vicens se preguntaron por qué es tan "desconocido" un filósofo como Zubiri, que "quizás sea el más importante de la historia del pensamiento español", y a qué "es debido su mala recepción".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicens explicó que han tenido la suerte de disponer "por primera vez" de la documentación guardada en la Fundación Zubiri para poder romper algunos "tópicos" sobre "las razones de su secularización o cómo vivió el sacerdocio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joan Albert Vicens dijo que han intentado que el libro "no fuera para filósofos" y han intentado mostrar el ambiente cultural que le rodeó, la posición de su familia tradicionalista que, en un principio no entendió su marcha de la Iglesia pero que luego lo fue "aceptando", o su relación con el régimen franquista con el que él no quiso saber nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los documentos que han encontrado, descubrieron que Zubiri fue "excomulgado durante un tiempo" tras un enfrentamiento con la Iglesia de Vitoria por supuestas "ideas heréticas". Zubiri, posteriormente, se retractó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jordi Corominas aseguró que la filosofía fenomenológica de Zubiri "siguió las huellas de Ortega, Heidegger y Husserl", y con el primero le unió una gran amistad, cosa que hizo que publicara un artículo a su favor cuando "estaba siendo sometido a una persecución atroz".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicens señaló que Zubiri es "un filósofo técnico y con un lenguaje denso", cuya obra consta de los libros que escribió y las transcripciones de sus conferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El filósofo vasco se casó con Carmen Castro, hija del republicano Américo Castro, y durante el régimen franquista mantuvo contactos tanto con "falangistas como personajes de extrema izquierda", ya que él era un "liberal que intentaba despolitizar sus relaciones", según Corominas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la dictadura, Zubiri dirigió los cursos amparados por el Banco Urquijo y por el que pasaron o fueron becados Ramon Trias Fargas, Camilo José Cela, Ramón Tamames, Jorge Guillén o Pedro Schwartz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jordi Corominas es doctor en Filosofía por la Universidad Centroamericana de San Salvador, cofundador del Seminario Zubiri-Ellacurría y autor del ensayo "Ética primera, aportación de Zubiri al debate ético contemporáneo", mientras que Joan Albert Vicens es doctor en Filosofía por la Universitat de Barcelona y ha publicado "Meditación y metafísica de Descartes".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-377778226663971557?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/377778226663971557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' 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src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7063782234222005300</id><published>2008-09-29T12:04:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T00:37:21.637-07:00</updated><title type='text'>ZUBIRI Y SUS MISTERIOS</title><content type='html'>Juan José García Norro&lt;br /&gt;Localización: Revista de libros, ISSN 1137-2249, Nº. 130, 2007 , pags. 9-10&lt;br /&gt;Es reseña de:&lt;br /&gt;Xavier Zubiri: la soledad sonora&lt;br /&gt;Jordi Corominas, Joan Albert Vicens&lt;br /&gt;Taurus Ediciones, 2006. &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;Seguir leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7063782234222005300?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7063782234222005300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7063782234222005300' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7063782234222005300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7063782234222005300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/zubiri-y-sus-misterios.html' title='ZUBIRI Y SUS MISTERIOS'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6089686937938125751</id><published>2008-09-29T12:01:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T00:37:42.519-07:00</updated><title type='text'>BIOGRAFÍA DE XAVIER ZUBIRI</title><content type='html'>JOSÉ LUIS CABALLERO BONO&lt;br /&gt;Jordi Corominas y Joan Albert Vicens son los dos atlantes que han querido sostener juntos el esfuerzo que había de acabar en esta monumental biografía de Xavier Zubiri. El motivo de la «soledad sonora» está tomado del último curso universitario que impartió Zubiri y reaparece con glosas muy pertinentes a lo largo de estas páginas. Los autores han optado por dividir el estudio de la vida del filósofo en tres partes que prácticamente coinciden con las etapas que él mismo reconocía en su itinerario intelectual, pero que al lector más bien se le presentan como pautadas por acontecimientos vitales. De hecho, los títulos son muy indicativos de actitudes del biografiado: «”El dolor de verlo todo transformarse en problema”, 1898-1931», «”No hacemos sino comenzar”, 1931-1945» y «”Desfallecí escudriñando la realidad”, 1945-1983». &lt;br /&gt; La filosofía de Zubiri no está en absoluto ausente en estos capítulos. Aunque los autores advierten de que no han pretendido hacer una biografía intelectual, justo es reconocer que el trabajo cumple en parte las expectativas que puede despertar un género al que quiera llamarse así.&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El haber colocado la búsqueda de un «más allá del ser» en paralelismo con Heidegger, siguiendo indicaciones de Antonio González, es sumamente útil a la hora de ubicar el pensamiento de Zubiri en la filosofía del s. XX. Y tal vez fuera el fundamento para buscar nuevos paralelismos, al margen de estériles apologías y conclusiones prematuras, entre la filosofía de Zubiri y la de un autor tan poco tomista como Tomás de Aquino. Desde luego que, por nuestra parte, no podemos aceptar la afirmación de que la filosofía más propia de Zubiri haya tomado como intención programática el aislamiento de todo horizonte creacionista, si por tal se entiende la expresión de 1933 «una filosofía que no sea más que pura filosofía».&lt;br /&gt; El público filosófico también agradecerá pesquisas como la que lleva a los autores a comprobar que en el curso «Filosofía primera», de 1952, Zubiri deja de reservar el concepto de sustantividad para los seres vivos y comienza a extenderlo a todas las realidades materiales. En general, el propósito de dar al lector una impresión de lo que fueron los cursos orales extrauniversitarios, sobre ser audaz, es loable. Si bien se echa de menos algún dato. Cuando en la p. 796, por ejemplo, se da la relación de biólogos tenidos en cuenta por Zubiri sorprende la ausencia de Richard Goldschmidt; tanto más cuanto que sobre su influencia sobre el filósofo ya existe algún estudio que falta, en cambio, en el caso de otros biólogos mencionados.&lt;br /&gt; Pero la biografía de Zubiri pretende ser sobre todo eso, un relato de su vida. Y un relato lo más documentado posible. En tal sentido, el montante de información que maneja es muy superior al aportado por la biografía escrita en su día por Carmen Castro. Nunca antes habíamos tenido una imagen tan completa de la vida de Xavier Zubiri. Nunca se habían conocido públicamente tantos pormenores acerca de su infancia, de sus estudios y ordenación sacerdotal, de su preparación académica en Madrid y Europa, de su proceso de secularización y dispensa del celibato eclesiástico, de sus dulces días en Roma perturbados a consecuencia de la Guerra Civil, de su propia posición ante el conflicto, de las intrigas que se tejieron en torno a su destino docente concluida la contienda, de su sensibilidad hacia el sexo femenino, etc. En todo esto, lo que el lector sabe dará la medida de lo que puede aprender acercándose a este libro. En nuestro caso particular nos complace  haber visto definitivamente desautorizados dos tópicos que siempre nos parecieron notablemente insatisfactorios. El primero, que oímos más de una vez a la propia viuda del filósofo, es que Zubiri se había ordenado sacerdote siguiendo reverencialmente el deseo imperioso de su madre. El segundo aseveraba que el filósofo había abandonado su puesto en la Universidad de Barcelona por negarse a hacer un determinado saludo protocolario de significación política. Corominas y Vicens nos hacen ver, en uno y otro caso, que las cosas son más complejas.&lt;br /&gt; Alguna palabra merece el equilibrado cuadro del sacerdocio de Zubiri. La abundante información en este terreno se debe sobre todo a un inteligente manejo del archivo de la Fundación Xavier Zubiri de Madrid, al parecer puesto enteramente a disposición de los autores. Estos dan por cierto que Zubiri se ordenó sacerdote sin ser coaccionado, y han pretendido un relato «blanco» en punto a la posible culpabilidad contraída en dicha decisión si se tienen en cuenta las circunstancias y las dificultades que se detectan posteriormente. Pero afortunadamente no ocultan datos fundamentales. De este modo, el lector, que probablemente no sabía de la misa la media sobre el Zubiri eclesiástico, puede sacar sus propias conclusiones. En algún momento, empero, parece transgredirse este equilibrio. Por ejemplo, cuando se habla de la excomunión de Zubiri como cosa hecha (p. 267), lo cual no responde a la verdad de lo sucedido como bien habían explicado los autores en páginas precedentes. En aras de puro saber biográfico hubiera sido interesante saber en qué iglesia de Madrid celebraba misa Zubiri en los primeros años veinte. No por el dato en sí, sino porque éste puede explicar otros hechos. Tampoco saben los autores que la ayuda del cardenal Vidal i Barraquer al Zubiri que buscaba poner en paz su conciencia se remonta al primer proceso eclesiástico, el de secularización. La carta de Zubiri a la Sda. Congregación del Concilio de 13-X-1933 no fue redactada en Roma ni en tal fecha, sino en Madrid, al mes siguiente y con el visto bueno del cardenal Vidal, a la sazón participante en una reunión de metropolitanos. Maroto aceptó la petición de Zubiri de adelantarle la fecha para agilizar los trámites. Este dato no es conocido por la Fundación Zubiri. Y tampoco estará de sobra aclarar de una vez que Felipe Maroto era español, de Carbonero el Mayor, provincia de Segovia.&lt;br /&gt; Sobre la estancia de Zubiri en Barcelona, como profesor, cumple observar que el capítulo dedicado a ello es probablemente el que un autor que no fuera catalán no podría haber confeccionado mejor. Para ello han sido particularmente relevantes las entrevistas, una de las fuentes que los autores del libro han sabido manejar certeramente.&lt;br /&gt; Pero digamos un poco más del resto del libro mirando, por ejemplo, los largos años de formación de Zubiri. Al lector le gustaría saber con un punto más de precisión algo sobre los estudios seminarísticos de Zubiri. Por ejemplo, para deshacer la aparente contradicción sobre la disciplina de los seminaristas internos que se acusa en las pp. 63-64. Respecto a la carta en la que Zubiri pide una beca a la Junta para la Ampliación de Estudios el 5 de abril de 1921, podemos decir con tranquilidad que el profesor de psicología en Berlín al que deseaba escuchar era Stumpf, nombre perfectamente legible en la carta contra afirmado en la p. 723. Por su parte, la dificultad de recrear algo de los estudios de Xavier en la Facultad de Ciencias de Madrid hace que el recurso al diálogo simulado, frecuente a lo largo de todo el libro, resulte aquí un poco forzado. Así, en la conversación con Rey Pastor. Es esta recreación de diálogos en el libro la que, por un lado, dota de agilidad a la lectura, y por otro plantea a veces la duda sobre dónde se halla el límite entre la realidad histórica y la realidad novelada. Lo mismo cabe decir de las alusiones a sentimientos personales. Cuando mucho más adelante se dice, a guisa de ejemplo, que Zubiri «se queda descorazonado» (p. 635) ante la expulsión de Aranguren, Tierno Galván y García Calvo de sus cátedras, ¿es verosímil en alguien que vivía al margen de la universidad española?&lt;br /&gt; Otro día hablaremos sobre la estancia de Zubiri en Alemania, inclusive los méritos y carencias que advertimos en los capítulos dedicados por Corominas y Vicens a este tema. Por hoy nos conformamos con corregir urgentemente dos datos que no conciernen directamente a Zubiri, pero sí a filósofos citados a propósito de dicha estancia.&lt;br /&gt; En primer lugar, Edith Stein no se hizo carmelita descalza en 1935 –como se lee en la p. 197–, sino en 1933, con la toma de hábito y primeros votos en 1934 (los definitivos en 1938). No nos cabe ninguna duda de que Zubiri saludó a Edith Stein. Lo que siempre decía al evocar aquel instante es que «era muy menudita», tal como nos lo contó Carmen Castro en una de las conversaciones que tuvimos con ella. Pero lo que ya no resulta tan claro es cuándo se produjo este encuentro. Si se sigue la Biografía escrita por Carmen se piensa en el 14 de julio de 1929, que es la fecha al parecer abonada por los autores del libro (homenaje a Husserl por su jubilación). Sin embargo, en el epistolario de Edith Stein no hay ni rastro de que haya estado en Friburgo en tal fecha. Antes bien, en una carta del 11 de julio anuncia que comenzará sus vacaciones –era docente de literatura– el día 15 viajando directamente a Wurzburgo. En cambio, sabemos con completa seguridad que Stein había estado el 8 de abril en Friburgo. Es decir, el día del 70 cumpleños de Edmund Husserl (no 80 cumpleaños, como se yerra en la p. 208). Casi no quedan dudas de que el efímero encuentro con Zubiri tuvo lugar ese día.&lt;br /&gt; En segundo lugar, Juan David García Bacca nunca obtuvo un doctorado oficial en teología, y menos en Lovaina, contra lo dicho en la p. 213. Es cierto que estuvo unos meses en dicha Universidad, pero en 1930 y por intereses filosóficos. Desde primeros de mayo a primeros de agosto de 1929 transcurrió su tercera y última estancia en Múnich. Así, pues, aunque también fue alumno de Sommerfeld, es cierto que Zubiri no llegó a coincidir en Múnich con el que entonces era el claretiano P. David García.&lt;br /&gt; Más adelante en la vida de Zubiri se alude, durante la estancia en París, a la conversión de García Morente en 1937. Éste había sido relevado de su cargo de decano de la Facultad de Filosofía de Madrid el 29 de agosto –no de septiembre– de 1936. Los autores sugieren que la decisión de Morente de retirarse a la abadía benedictina de Ligugé puede haber estado influenciada por Zubiri, por entonces en vías de hacerse oblato benedictino. Es un apunte interesante y novedoso, apoyado epistolarmente. No es inconcuso, pero tampoco incompatible con el hecho de que Morente no cite a Zubiri cuando habla de esta decisión en «El hecho extraordinario» y sí a un sacerdote conocido que podía ponerle en contacto con dicha abadía.&lt;br /&gt; En torno a la vida de los Zubiri en el Madrid de la posguerra siempre cabe ampliar las pinceladas «costumbristas» espolvoreando algunas anécdotas alejadas de la gran política, pero tan reales como la vida misma. Poco se nos da que Carmen Castro se hallara indispuesta en la habitación del Hotel Roma el día en que a Zubiri le anuncian que Laín Entralgo quiere conocerlo; pero contribuiría a sazonar el relato con las incidencias de lo cotidiano. Y ya que se habla de la afición de Zubiri por las novelas de Agatha Christie es oportuno dejar caer el nombre de Pilar Mañeru, conocida de Carmen y Xavier, con quien él intercambiaba este tipo de literatura de cordel; esta señora atendía una tienda de regalos frecuentada por el matrimonio Zubiri. Que la bofetada de Gilda fue comentada en amistosa tertulia por los Zubiri, los Uría, los Cifuentes... eso está documentado. Todo esto es modesto y casero, pero más importante aquí que saber si la escuela católica estaba más privilegiada o menos durante la gestión de Ruiz-Giménez. Mas ya que a los autores les ha interesado buscar algún tipo de posicionamiento político, durante la época de la República y durante el franquismo, de un personaje tan poco proclive a la política como Zubiri, podían haberse resaltado dos detalles sobre su visión de la nación. El primero es que no es cierto que  mencione una única vez a España. Sólo en Naturaleza, Historia, Dios la palabra España aparece como mínimo dos veces (en las pp. 240 y 245 según paginación de la quinta edición). El segundo es que cuando Zubiri habla del español se refiere siempre a la lengua que es hoy oficial en todas las comunidades autónomas que conforman el Estado español. ¿No cabe ver aquí una implícita visión política de lo nacional en un vasco que nunca dejó de celebrar que llegaba a «el país» cuando divisaba las onduladas colinas de Guipúzcoa?&lt;br /&gt; Nuestras observaciones son amistosas y sólo quieren reflejar un puñado de recuerdos que ha evocado la lectura undonosa de esta hermosa biografía. Ella es también la primera en la que conocemos de verdad al Zubiri del epistolario y de muchas fotografías hasta hoy ocultas. Las condiciones de una reseña aconsejan no extendernos en su comentario. Reconocer, en fin, el mérito a la dilatada labor de investigación que han realizado Jordi Corominas y Joan Albert Vicens no anda reñido con recordar dos ayudas de las que se han lucrado: la de la Fundación Xavier Zubiri y la de su director, Diego Gracia, que ha puesto a su servicio su inédita Biografía intelectual de Xavier Zubiri. Nuestra convicción es que el pensamiento filosófico difícilmente puede escindirse del filósofo que lo piensa, aunque sólo fuera en lo aparentemente marginal. ¿Es una casualidad que Zubiri ponga el ejemplo de un hombre que se tira de un quinto piso cuando habla del suicidio? ¿O no refleja más bien la posibilidad real de hacerlo desde su propio domicilio?  La biografía de Corominas-Vicens puede contribuir a promover el conocimiento de la filosofía de Xavier Zubiri; aunque, tal vez, el secreto último del engranaje entre la filosofía y la vida ni siquiera le era presente al propio biografiado. Ante el noble propósito de comprender ese engranaje, el bastón de la fe de erratas, imprescindible a efectos de edición, puede llegar inopinadamente a servir sólo para dar palos de ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6089686937938125751?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6089686937938125751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6089686937938125751' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6089686937938125751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6089686937938125751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/biografa-de-xavier-zubiri.html' title='BIOGRAFÍA DE XAVIER ZUBIRI'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7903625418331620964</id><published>2008-09-29T12:00:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:39:43.972-07:00</updated><title type='text'>LA SOLEDAD SONORA</title><content type='html'>Óscar Barroso Fernández&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la mano de la editorial Taurus, Jordi Corominas y Joan Albert Vicens nos presentan una impresionante biografía del filósofo Xavier Zubiri. Impresionante, por su volumen: 708 páginas de redacción biográfica, 120 páginas de notas donde se aclaran aspectos sustanciales de la filosofía de Zubiri y se aporta la documentación que apoya la narración, 43 páginas de bibliografías e índices, y un álbum de fotos de 27 páginas. Impresionante, por la cantidad de documentación que maneja y que a los ojos del lector adquiere el aspecto de lo indefinible: obras publicadas, trabajos manuscritos, cintas magnetofónicas, cartas personales, entrevistas, archivos oficiales, etc. Impresionante, por el equilibrio entre estilo y rigurosidad: se trata de un texto que, como las mejores obras novelescas, engancha al lector desde las primeras páginas, pero que, al mismo tiempo, hace un tratamiento impecable de unas fuentes siempre constatadas. Impresionante, porque, tomándose al pie de la letra la afirmación del Ortega de las Meditaciones del Quijote  “yo soy yo y mis circunstancia”, los autores sobrepasan con creces los límites de las biografías al uso en un estudio de la circunstancia de Zubiri, el siglo XX, que podría constituir un verdadero trabajo de investigación histórica de forma independiente a la misma biografía.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt; Pienso que la obra será de gran interés para cualquier persona de cultura media, sin necesidad de que tenga conocimientos especializados de filosofía. Éstos apreciarán el sugestivo recorrido por el mundo social, político y cultural del siglo XX en los contextos español y europeo; y la información clara y concisa que se da de casi todas las obras (publicadas o manuscritas) de Zubiri. Lo cual no significa que los biógrafos no tengan en cuenta a los profesionales de la filosofía en general y a los especialistas en Zubiri en particular. Para estos últimos, como ha ocurrido en mi caso, resultará sorprendente descubrir la personalidad trágica del verdadero Zubiri, totalmente alejada de la imagen templada que solemos hacernos de él al pensar en el filósofo inaudito que a la edad de 84 años estaba concluyendo su mejor, incluso revolucionaria, obra: Inteligencia sentiente. A los que hemos considerado que la filosofía de Zubiri fue una continua lucha contra el nihilismo desde un marco referencial extremadamente firme, nos deja boquiabiertos el descubrimiento de que la verdadera batalla era interior al propio filósofo. Por otro lado, aunque los autores no tenían la intención de proponer una biografía intelectual y la información filosófica es, a este respecto, mínima, lo cierto es que, en lo que se dice de la filosofía de Zubiri, se toman posiciones interpretativas claras y se estudia la obra del filósofo de forma evolutiva, viendo cómo desde sus primeros trabajos es posible encontrar en forma germinal algunas tesis fundamentales de su pensar maduro.&lt;br /&gt; La biografía aparece dividida en tres partes que coinciden temporalmente con las tres etapas que el propio Zubiri propusiera en su breve autobiografía intelectual. Lo que de entrada nos informa de la intrincación entre esta vida y su filosofía.  La primera parte lleva por título “El dolor de verlo todo transformarse en problema” y recorre los primeros treinta y tres años de la vida de Zubiri: la educación con los marianistas, el paso por el seminario de Madrid, los estudios en la Universidad Central y Lovaina, el doctorado, el sacerdocio, la cátedra, las estancias en Alemania, etc. La circunstancia está en este período marcada por tres elementos cruciales excepcionalmente descritos. 1) La crisis religiosa: expresada, externamente, en las convulsiones teológicas de principios del siglo XX y el feroz ataque de la Iglesia tomista y dominante al modernismo; e, internamente, en la continua crisis de fe del propio Zubiri. 2) La hegemonía cultural de Ortega, que funda en 1914 la Liga de Educación Política Española promoviendo en nuestro país cosas tan extrañas a nuestro patria como europeismo, racionalidad abierta, ciencia y república. 3) La superabundancia de la filosofía y la ciencia alemanas con figuras como Husserl, Heidegger, Sommerfeld, Planck, Einstein, Schrödinger o Köhler, a quienes Zubiri tuvo la ocasión de conocer y que determinarían su hacer filosófico.&lt;br /&gt; La segunda parte, “No hacemos sino comenzar”, atraviesa el período entre 1931 y 1945. Se analizan, entre otras muchas cosas, la fuerte impronta que Heidegger deja en Zubiri, su proceso de secularización, su matrimonio con Carmen Castro, las estancias en Roma y París durante la Guerra Civil, su ambigua posición ante ésta (que acabará escorando hacia una defensa más o menos privada de los alzados) o su traslado, al finalizar la guerra, a la Universidad de Barcelona.  La circunstancia está ahora definida por otros tres factores fundamentales: 1) La república: con el clima de nueva libertad, que afecta especialmente al ámbito universitario, y que a juicio de Zubiri constituirá una posibilidad real de elevar el nivel filosófico de España.  2) La Guerra Civil: que Corominas y Vicens analizan siguiendo al pie de la letra lo que dijera Marías en defensa del Laín de Descargo de conciencia: “La santificación alternativa de cada uno de los dos bandos que lucharon en la Guerra Civil es una colosal falsedad, que hace imposible el clarividente examen de conciencia que sería necesario, el dolor de corazón por tan inmenso error histórico”. Por supuesto, esto no es óbice para que los biógrafos realicen un análisis crítico y duro de los casi cuarenta años de franquismo; aunque en algunos pasajes parecen dar cierta justificación de lo injustificable: el golpe de Estado a una República democráticamente constituida. 3) Los primeros años de posguerra: con el favor en aumento de Franco a los poderes tradicionalista (léase Opus Dei) en detrimento del falangismo, y con las nefastas consecuencias que esto tendrá sobre la universidad, que obligarán a Zubiri a renunciar de forma absoluta a cualquier tarea de promoción cultural e incluso a su cátedra. &lt;br /&gt; La última parte, titulada “Desfallecí escudriñando la realidad”, nos muestra al Zubiri que tras la experiencia de dos guerras mundiales y una civil, decide retirarse completamente de la vida pública a la búsqueda de un ēthos puramente filosófico en el que se instalará hasta su muerte. En esta situación se entiende que los autores se centren en la vida de Zubiri, quedando la circunstancia social en un plano absolutamente secundario y oscuro. En relación con ello, llama la atención cómo se hacen cargo de una progresiva degradación de la vida social y cultural española, y del inversamente proporcional progreso de la filosofía de Zubiri. A partir de 1945, la vida del filósofo vasco estará determinada, consecutivamente, por sus cursos privados en el marco de la Sociedad de Estudios y Publicaciones, y por el Seminario Zubiri constituido en el interior de esta misma Sociedad. Es de destacar también el descubrimiento del importante papel que desempeñó la amistad en la progresiva maduración filosófica de Zubiri: sin el empecinamiento de sus grandes amigos, personas como Pedro Laín, Juan Lladó Ignacio Ellacuría o Diego Gracia entre otros, posiblemente Zubiri no hubiera desarrollado los aspectos más importantes de su filosofía.  &lt;br /&gt;Los autores no han ocultado momentos, como diría Nietzsche, demasiado humanos de Zubiri: como cierto oportunismo durante y después de la Guerra Civil, la frívola incapacidad que el filósofo parecía tener a la hora de captar en su sentido real la tragedia social y política de España y Europa, o su marcada fogosidad (en este punto quizás los biógrafos han pecado de cierta insensibilidad, por ejemplo al hacer referencia, a modo de chiste, a las “canitas al aire” que Zubiri echaba en sus estancias veraniegas en San Sebastián; o de imprudencia, por ejemplo al sacar a la luz cuestiones íntimas en las que están implicadas personas vivas). Por supuesto, “la humanidad” de Zubiri no resulta incompatible con la constatación de cómo su vida se va constituyendo de manera progresiva como un verdadero bios theoretikós, expresado por él mismo, casi al final de su vida, en el discurso de recepción del Premio Santiago Ramón y Cajal a la Investigación Científica: “Investigar es dedicarse a la realidad verdadera. De-dicar significa mostrar algo (deik) con una fuerza especial (de). Y tratándose de la dedicación intelectual, esta fuerza consiste en configurar o conformar nuestra mente según la mostración de la realidad, y ofrecer lo que así se nos muestra a la consideración de los demás. Dedicación es hacer que la realidad verdadera configure nuestras mentes. Vivir intelectivamente según esta configuración es aquello en que consiste lo que se llama profesión. El investigador profesa la realidad verdadera”. A Zubiri le tocó navegar en una época maldita, que paralelamente a su instinto genocida, llegó a transformar la existencia humana en algo constitutivamente “centrífugo” y “precipitado”. En esta situación, la vida teorética adquiere su máxima expresión en el empeño insobornable de por “replegarse sobre sí mismo”, donde lo verdaderamente importante de la existencia parece seguir resonando. Por ello, su vida intelectual fue constituyendose progresivamente en una “soledad sonora”. Dicha soledad acaba apoderándose del mismo trabajo de los biógrafos: a medida que transcurre la obra, vemos cómo la concentración en la filosofía de Zubiri va aumentando en la misma medida en que disminuye el interés por su mundo circundante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7903625418331620964?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7903625418331620964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7903625418331620964' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7903625418331620964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7903625418331620964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-soledad-sonora_5773.html' title='LA SOLEDAD SONORA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-9085955111597259775</id><published>2008-09-29T11:59:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:41:24.319-07:00</updated><title type='text'>XAVIER ZUBIRI. LA SOLEDAD SONORA</title><content type='html'>José Miguel Martínez Castelló  &lt;br /&gt;Deleuze denunció en varios momentos de su vida el atrevimiento y la desfachatez de la ignorancia. Pues bien, si la cultura, a través de la educación, representa una forma de salida de un estado de cinismo e insolencia, el libro, Xavier Zubiri. La soledad sonora, de Jordi Corominas y Joan Albert Vicens es todo un argumento, una razón de peso, para no caer en aquello que señalaba el pensador francés.&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;                               &lt;br /&gt; Podemos seguir diferentes estrategias a la hora de reseñar un libro. Tanto es así que, de forma irresponsable, podemos ensalzar un libro que no dice nada, que no mueve ni un ápice el espíritu crítico; o bien, podemos, entre otras opciones, ser extremadamente incisivos y poco condescendientes con el autor, ya sea por su pertenencia a una escuela u otra, por la inadecuada construcción de los argumentos o lo que se nos dice, simple y llanamente, está en lontananza con aquello que la escritura sugiere. Sin embargo, hay libros que hacen imposible los disimulos, la hipocresía o las muecas. La obra que nos embarga representa todo menos frivolidad e insuficiencia, ya que puede representar un antes y un después en la recepción de Zubiri en España; pero, ¡cuidado!, no sólo esto, sino que lo trascendental es que podemos asistir a un replanteamiento de la filosofía española, esto es, de su pertinencia y proyección en el decurso del siglo XXI en condiciones normales, claro. Pero ¿por qué en condiciones normales? Por la simple razón de que la filosofía española en el siglo XX ha sido tratada de forma similar a como Ortega y Gasset fue dispensado en el Parlamento de la II República: &lt;&lt;se le escucha, se le aplaude y se pasa a otra cosa&gt;&gt; (p. 248). En nuestro país, y ahora también en Europa, ante un discurso filosófico se suele aplaudir y escuchar, pero con impaciencia, ¡por si las moscas!. &lt;br /&gt;Nuestros políticos abarrotan sus discursos de nociones filosóficas de toda índole, al mismo tiempo que decretan proyectos en los que la presencia de esa antigua señora se minimiza al máximo, casi hasta su inexistencia. Pero ahí estriba el error, desentenderse de este saber primero, de esta enigmática y paradójica disciplina. En cambio, la filosofía española sí que ha existido, ha palpitado con fuerza y desparpajo, incluso en medio de una situación de pauperización y penuria extrema heredada del siglo XIX, dos guerras mundiales, una guerra civil como jamás se había dado hasta ese momento y, por si fuera poco, cuarenta años de una dictadura, más o menos blanda, pero dictadura al fin y al cabo. Ahí está el mérito del pensamiento español, de los filósofos españoles que, a pesar de los pesares, han creado, no ya una escuela o tradición, sino un espacio, que hoy disfrutamos, en el que poder pensar en libertad. Muchos son los responsables de esta situación, exiliados y no exiliados: Unamuno, Ortega y Gasset, Morente, García Bacca, Xirau, Marías, Laín Entralgo, Gaos, D’Ors, Ellacuría o Zambrano -a todas estas personalidades deberíamos unir las diversas generaciones poéticas que hemos tenido el privilegio de poder contar con ellas, con su creación y profundidad, en concreto la del 98 y la del 27. &lt;br /&gt; Pero un nombre se une a todos ellos; un hombre olvidado y llevado, para vergüenza nuestra, al más pura ostracismo intelectual: Xavier Zubiri. En él encontramos mostrado, representado ante nosotros, la conciencia de un siglo entero. Tras sus escritos brotan dos acontecimientos de vital importancia como fueron el ocaso de Europa y el hundimiento de la modernidad. Tuvo que hacer frente a la situación siempre difícil y turbadora de encontrarse &lt;&lt;sin mundo, sin Dios, sin Yo y sin una razón en la que confiar, en una Europa llena de tumbas de guerra&gt;&gt; (p. 19). Ante esta galimatías circunstancial, que traspasaba a su patria chica, no se amedrentó, sino que como un héroe quijotesco se enfrentó al mal de siglo al que se vio abocado, adentrándose en las vidas de los que iban a marcar las trayectorias filosóficas contemporáneas. Conoció, discutió y habló con Husserl y Heidegger, de tú a tú, para posteriormente entender que la salvación de la filosofía, en su lucha contra el nihilismo impuesto y reinante, era volver a plantearse, desde el inicio, los presupuestos filosóficos, pasando por los griegos y el idealismo alemán, el positivismo, el pragmatismo y, lo más importante, el nuevo espacio que se alumbraba con la fenomenología tras la publicación en 1927 de Ser y tiempo, sin perder de vista lo que su maestro Ortega decía y escribía desde una España abocada irremediablemente al suicidio fraternal.&lt;br /&gt; Corominas y Vicens van trazando los diferentes tiempos que van configurando al filósofo, y en ese ir construyendo su biografía se cae en la cuenta de la falta de respeto por una de las mayores mentes del siglo pasado. En España se le ha conocido y presentado como un escolástico más, un seguidor de Aristóteles, con tintes de seminarista retrógrado, en fin, un fósil más del pasado filosófico. Pero a medida que la lectura transcurre, todos los atrevimientos e improcedencias que hemos heredado se desvanecen, una a una. En primer lugar, el volumen de lecturas, trabajo y, lo más importante, de intereses que mostró Zubiri. Desde muy joven tuvo muy claro que la filosofía no podía hacer oídos sordos al porvenir de las ciencias. Ante la caducidad del modelo newtoniano en el que el tiempo y el espacio se consideraban absolutos, que la filosofía moderna asume y bendice, germina la revolución física –relativista y cuántica- facilitando un nuevo orden para la configuración del mundo. Por ello Zubiri es consciente que la filosofía no debe quedar anclada en el pasado, y sin supeditarse ni servir a la ciencia, sí debe atender a los contenidos que se llevan a cabo. Sorprende los diálogos y encuentros que mantuvo con las personalidades más admiradas y deseadas del siglo, desde Einstein –que le alude personalmente en una conferencia- pasando por Schorödinger, matemáticos, biólogos y filólogos. Sin embargo, la contemplación entre ciencia y filosofía le turba, puesto que la capacidad de la razón moderna para iluminar y guiar los pasos del hombre no han podido parar el desastre de la guerra total, sino que más bien ha colaborado en el desarrollo imparable de aquélla. Su filosofía, pues, no podrá entenderse sin este presupuesto, ya sean sus primeros escritos, Naturaleza, historia o Dios, Sobre la esencia o la trilogía de Inteligencia sentiente. ¿No queda muy lejos este Zubiri a la expectativa y a la vanguardia de todo aquello que acaecía en Europa con la imagen de escolástico y chapado a la antigua con el que normalmente nos ha sido presentado?  &lt;br /&gt; Otro punto de interés que los autores rescatan es la relación que tuvo con la Iglesia. Fue un gran creyente, pasó por el seminario y se hizo sacerdote, pero el libro rescata una tensión muy poco conocida de su relación con la jerarquía eclesiástica. Esto aporta otra volatilización más al imaginario y el inconsciente español que otorga una relación angelical y de obediencia casi absoluta entre la Iglesia y sus miembros. Zubiri es el reflejo de lo contrario, y por ello sufrió mucho, ante la jerarquía española y la curia romana, incluso con entrevistas papales para dirimir su secularización y poder casarse, posteriormente, con Carmen castro, la hija de Américo Castro, ignorado y silenciado por el franquismo. Es más, una de las causas por las que se negó a volver al ámbito universitario de posguerra fue por la falta de libertad con la que enseñar filosofía. La Fe tenía que estar abierta a las diferentes vicisitudes que se presentaban en el mundo contemporáneo, tesis defendida por los modernistas, en contra de las posturas más conservadoras y reaccionarias que veían en todo avance un síntoma de prevaricación y ruina. Tanto es así que el espíritu abierto y dinámico de Zubiri, cercano al cardenal Tarancón en la transición, influyó para que falangistas como Aranguren o Laín viraran hacia posiciones demócratas y liberales.&lt;br /&gt; Una cuestión a destacar es la relación que mantiene con Ortega, su maestro, y que va a significar la situación que, en parte, tiene hoy la filosofía española. Se ha especulado mucho al por qué uno y otro no se citan, cosa que puede resultar incomprensible pero que el libro aclara, y en ello se muestran dos actitudes diferentes ante la filosofía. En principio, Ortega y Zubiri están en contacto permanente hasta la muerte del primero; comparten e intercambian ideas, proyectos, trabajos, pero sabiendo muy bien que cada cual proyecta la vida filosófica de forma diferente, pero admirándose mutuamente. Ortega desea que su filosofía sirva como empresa y transformación cultural de la vida española, acercándose los problemas a la gente a través de artículos de periódicos e inmiscuyéndose en la vida política. Por el contrario, Zubiri es el modelo de intelectual que tiene como arma principal la investigación a través de la soledad; no se confunda el retiro con el autismo, la indiferencia o la pasividad, porque en la huída de nuestro derredor, se nos presentan lo otro y los otros en grado de problematicidad, y ésta es la característica constitutiva del quehacer filosófico.&lt;br /&gt; Es curioso que lo último que publicó Zubiri fue un artículo sobre Ortega. En él desarrollaba las ideas que ya plasmó anteriormente sobre su maestro, destacando la creación de un espacio filosófico en el que poder pensar en libertad, asentando las condiciones necesarias para ello, e indagar respecto a cuestiones en las que hasta ese momento ni se imaginaba. Esta es la herencia que Ortega, Zubiri y muchos otros, a pesar de los pesares, nos han legado. De nosotros depende continuar una tradición que no es unitaria, sino que más bien está fusionada con campos e intereses diversos, en comunicación directa con lo que se trabaja al otro lado del continente y en Europa. El libro reseñado es un buen acicate para hacer de la filosofía una instancia que nos posibilite la comprensión de los tiempos a partir de la historia que fue y no caer, pues, en disputas estériles que alimentan la ínsula del atrevimiento y el prejuicio ignorante señalado por Deleuze.      &lt;br /&gt;                                                   &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-9085955111597259775?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/9085955111597259775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=9085955111597259775' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/9085955111597259775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/9085955111597259775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/xavier-zubiri-la-soledad-sonora_29.html' title='XAVIER ZUBIRI. LA SOLEDAD SONORA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-8156822147618657180</id><published>2008-09-29T11:50:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T02:28:49.556-07:00</updated><title type='text'>LA SOLEDAD SONORA</title><content type='html'>ANTONIO PINTOR RAMOS&lt;br /&gt;Los que tengan una idea algo precisa de lo que significa Zubiri no dejarán de asombrarse ante la monumentalidad de esta obra. Un autor dedicado en exclusiva al cultivo de la filosofía, sin vida pública, retraído por voluntad propia, no parece el tema más adecuado para una extensa biografía, cuyo hilo conductor es, ya desde el mismo verso del Cántico espiritual  que sirve de subtítulo, la soledad. Sin embargo, el que se adentre en el libro se sentirá arrastrado por un relato minucioso y llamativo, rigurosamente fundamentado sobre material en gran parte desconocido, en cuyo desarrollo se va dibujando una existencia solitaria convulsionada frecuentemente por largos períodos atormentados.&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt; Una de las revelaciones del libro es la documentación de la profunda crisis religiosa que marca la juventud de Zubiri y que, en una huida hacia adelante, se ve definitivamente agravada con una ordenación sacerdotal sin vocación. “La crisis de 1922 supone el fracaso definitivo de su precario proyecto de vida sacerdotal” (p. 155): esta estremecedora frase, referida a una persona de sólo 23 años, marca una peripecia dramática, reconstruida aquí por vez primera, en la que Zubiri está al borde del abismo; a expensas de juicios mejor fundados, no parece tanto una crisis de fe cuanto una crisis intelectual en la que Zubiri no encuentra la ayuda adecuada ni tampoco es capaz de atinar con alguna salida. Sólo la resolución satisfactoria de su proceso canónico de secularización, algo insólito en la época, paradójicamente le devuelve la paz, lo acerca a la iglesia y desde entonces la religión y la teología serán preocupaciones y ocupaciones constantes de su vida: “Por fin está en paz con Dios, con su familia y consigo mismo” (p. 366). Pero esto sucede ya en 1936 precisamente cuando la guerra en España e inmediatamente la segunda guerra mundial van a marcar hitos hasta entonces desconocidos en la historia de la demencia humana. Él ya no se integrará en la nueva España, renunciará pronto a su cátedra y tendrá que ir inventando la forma de existencia de un filósofo solitario y aislado que sólo hace apariciones públicas en el marco de unos exigentes cursos privados; en ellos ganó un círculo reducido y fiel de amigos, pero también se cargó con una gran exigencia intelectual que no siempre sirvió de manera directa para la gestación de su obra.&lt;br /&gt; Como es lógico, la presente biografía es la del “filósofo” Zubiri y, por tanto, a ese argumento central de su existencia se supeditan sus amplios intereses intelectuales. Por ello, son las tres tópicas etapas del desarrollo de su filosofía las que ofrecen la división fundamental de la obra en tres partes, unidas por el brío de un relato muy rico, pero con matices en el manejo de los distintos tiempos. Como es previsible en un filósofo tan “tardío” como Zubiri, la preocupación filosófica se va agrandando progresivamente y termina dominando de manera total la existencia del protagonista. En este punto los autores hacen una importantísima labor de clarificación ordenando las complejas vertientes de un pensamiento muy amplio, identificando en todos los casos los materiales de cursos e intervenciones de todo tipo y explicando la difícil gestación de sus escasas publicaciones. Por fin, sólo su vocación intelectual le absorbe y “las estaciones, los años, transcurren ahora sin grandes sobresaltos” (p. 633), pero obsérvese que estamos ya ante una persona de 65 años y los períodos angustiosos van a continuar debido a la dificultad de maduración de una filosofía, que no se aviene a los proyectos iniciales y, al mismo tiempo, la dificultad, incluso el fracaso, en el intento de hacerse entender. Nadie debe esperar que esta valiosísima biografía vaya a proporcionar una especie de vía fácil para acceder al núcleo del pensamiento de Zubiri; en este punto, no hay atajos y el esfuerzo personal en el estudio de sus grandes obras es del todo insubstituible.&lt;br /&gt; El conjunto de este gran relato ofrece al final una sobrecogedora coherencia. La longeva existencia de Zubiri se extingue casi en el mismo momento en que coronada su obra más voluminosa y la que contiene las claves últimas para la valoración y el aprovechamiento del resto del inmenso legado intelectual de su vida. Es posible que alguien sienta la tentación de pensar que, a la vista de los resultados, la opción de Zubiri por la soledad resultó ser la más fecunda de las posibles en las difíciles circunstancias que le tocó vivir; pero hay que evitar la tentación que siempre ronda a las biografías de convertir la vida del protagonista en una vida ejemplar; como es lógico y deseable, los autores no son indiferentes ante el tema de su estudio, pero tampoco esto les impide la mínima distancia crítica para mantenerse al margen de valoraciones precipitadas o sectarias. En este caso, habrá que tener en cuenta que, si se puede hablar de éxito final, eso no le evitó a su protagonista largos períodos de desolación ni multitud de incertidumbres respecto al verdadero valor de un  pensamiento tan trabajosamente gestado; la opción de Zubiri no tiene precedente conocido en España y me parece que es completamente impensable que se pueda repetir otro caso similar; si en este caso la soledad resultó fecunda (“sonora”) hasta dejar en segundo plano las tribulaciones diarias que le supuso a su autor, lo normal es que una opción similar desemboque en un resentimiento tan amargo como estéril.&lt;br /&gt; Probablemente la gran contribución de esta obra es ofrecer un detallado y brioso perfil de una figura extraordinaria desde un enfoque accesible a un público no especializado, tarea nada fácil porque la de Zubiri es una personalidad compleja y difícil. Pero la obra significa también reintegrar para el acerbo cultural del siglo XX a una de sus piezas más creativas, que, para ser fecunda, tomó la opción de un retraimiento frente a la cruel historia de su tiempo y también a las modas efímeras que el mercantilismo cultural iba instaurando, las cuales siempre lo ignoraron y lo despreciaron. Al final, quizá no es tan paradójico como parecía al principio que una rica obra, gestada en una soledad –ya no importa si elegida o impuesta-, exige por ello mismo un muy paciente trabajo de contextualización para poder devolverla a una normalidad en la que ya los episodios puramente individuales se tornan irrelevantes frente a la permanencia de lo fundamental de la obra. Pero el pensamiento de Zubiri sigue siendo muy mal conocido y apenas se está sacando algún provecho de las enormes potencialidades que encierra en muchos campos, no siendo desde luego el último de ellos el religioso. El lector de esta biografía quizá pueda vislumbrar que la obra de Zubiri exige un esfuerzo, pero paga sobradamente el trabajo que en ella se invierta.&lt;br /&gt; No es posible ni probablemente adecuado que entremos ahora en el enunciado de algunos de los temas más destacados de la obra, pero sí se debe señalar que significa un salto cualitativo en su género y hay multitud de temas que se plantean de una manera distinta a la que hasta ahora era habitual; algunos de esos temas quedan sólo esbozados a la espera de futuros desarrollos y en algunos puntos la posición defendida puede y debe ser discutida, pero no es ésta ahora la cuestión. Hay que agradecer que los autores hayan dedicado un gran esfuerzo a establecer con exactitud cada suceso, han revuelto polvorientos archivos y se han entrevistado con multitud de personas para que lo que hasta hoy era poco más que un rosario de anécdotas pueda adquirir la suficiente densidad para entrar a formar parte de una trama biográfica, nada rectilínea ciertamente, pero al final con sentido.&lt;br /&gt; Los interesados en la historia de la cultura española y en España, los preocupados por el desarrollo del catolicismo y el pensamiento religioso y, por supuesto, todos los que tengan algún interés filosófico deberán acercarse a esta obra. No será difícil; el libro está magníficamente escrito, no se arredra ante la dramatización del relato cuando parece oportuno y atrapa al lector desde el primer momento hasta esa especie de gran apoteosis final en la que Zubiri a una edad insólita ve salir de la imprenta su última gran obra. Para los más exigentes o los que tengan otro tipo de necesidades, la obra está minuciosamente documentada y las abundantes notas van informando, no sólo de las fuente en cada caso concreto e incluso de su fiabilidad, sino también de multitud de posibles complementos y prolongaciones. Hay un valiosísimo cuadro cronológico de la obra de Zubiri, que recoge lo que actualmente se conoce de sus cursos en su etapa universitaria y que ordena perfectamente el legado de su archivo, deshaciendo algún equívoco que se había deslizado por ciertas prácticas editoriales; también hay un nutrido índice de nociones filosóficas que puede ayudar mucho al principiante y no falta el imprescindible índice de autores. Incluso formalmente se trata de un libro mucho más cuidado de lo que suele ser la media habitual; al final, se reproducen 38 fotografías que significan un importante testimonio iconográfico y que, si no hubiesen encontrado acomodo en un libro como éste, probablemente terminarían perdiéndose en gran parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-8156822147618657180?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/8156822147618657180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=8156822147618657180' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/8156822147618657180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/8156822147618657180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/la-soledad-sonora_29.html' title='LA SOLEDAD SONORA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6734349966666188389</id><published>2008-09-29T10:55:00.001-07:00</published><updated>2008-10-01T00:49:25.890-07:00</updated><title type='text'>Vida del último metafísico</title><content type='html'>LUIS FERNANDO MORENO CLAROS. Babelia&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;La figura y la obra del filósofo Xavier Zubiri (San Sebastián, 1898-Madrid, 1983) carecen hoy de relevancia fuera de los ambientes académicos, nada que ver con la que conservan las de Ortega o Unamuno, los "filósofos españoles" por antonomasia. Pero el pensamiento de Zubiri -sistematizado durante el franquismo, al margen de la cultura oficial- sobresale por su originalidad y profundidad. Desde su adolescencia, a Zubiri le conmovió que "las cosas se transformaran en problema" y consagró su vida a reflexionar sobre las irresolubles cuestiones de la metafísica: ¿qué es la volátil esencialidad de las cosas? ¿Hay algo "más allá del ser"? ¿Existe Dios? ¿Qué son la materia, el espacio y el tiempo? ¿Es la soledad una "condición ontológica" del ser humano?&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alumno de Juan Zaragüeta y Ortega, de Husserl y Heidegger, fascinado por la fenomenología pero también por las teorías de los físicos Schrödinger, Einstein y Planck, a quienes trató, Zubiri desarrollaría un pensamiento más radical que el de sus maestros, una transfenomenología lograda mediante el acribillamiento a preguntas de la realidad, reacia a descubrirse. Aunque metafísico, ninguna rama del saber le fue ajena; le interesaban tanto las antiguas lenguas orientales y la teología como la física cuántica, la genética y las matemáticas puras. Con todo ello consolidó su formación y luego sus escritos, de lenta y tardía elaboración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;64 años, se publica en Madrid Sobre la esencia, su obra señera, fundamento de su trilogía posterior Inteligencia sentiente (19801983). Aquel libro extraño fue un éxito de ventas; lo compró mucha gente, pero casi nadie lo leyó. El filósofo gozaba entonces de selecta popularidad: después de que en 1944 renunciase a su cátedra en la madrileña Universidad Central, desmoralizado por la falta de libertad docente, Zubiri se ganará la vida impartiendo cursos privados de filosofía bajo el patronato del Banco Urquijo, ya hasta el final de sus días. Un círculo escogido de interesados procedentes de los altos estratos de la sociedad y de diversos ámbitos profesionales lo escucha con embeleso, pagando generosamente por ello. Asistir a dichos cursos es signo de distinción y cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos se enteran de todo; Zubiri habla deprisa, aunque su "jerga" seduce a sus oyentes. Ortega, fino estilista, había aconsejado al joven Zubiri que leyera a los clásicos y no tantas obras científicas, para conseguir un lenguaje filosófico más amable. Bertrand Russell, ante un párrafo zubiriano, comentó: "Diarrea de palabras y estreñimiento de ideas"; pero el sagaz José Luis Aranguren defendió a quien fuera su maestro con este feliz argumento: "Los crucigramas, si están bien hechos, son claros pero difíciles de resolver".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién fue ese filósofo de lenguaje enigmático, cómo se resolvió el crucigrama vital de ese hombre que escribía libros tan arduos? A estas preguntas responden los autores de esta excelente biografía, combinando la amenidad expositiva con el rigor investigador. Las casi mil páginas se leen con fruición. Zubiri pudo ser un filósofo plúmbeo, pero su vida fue intensa, pues cuando no sufría él de crisis internas, era el mundo circundante el que entraba en crisis. Aventurada fue la odisea de la vocación religiosa del joven Zubiri, quien de niño quiso ser "sacerdote y sabio", y luego, la tortura del recién ordenado sacerdote, arrepentido del "mayor error" de su vida; kafkiano, el largo proceso de secularización, la lucha contra las autoridades eclesiásticas españolas; y magníficos, los capítulos dedicados a los estudios en Lovaina y en la Alemania de los filósofos y los científicos, así como aquellos que recrean la vida universitaria española: en 1926, Zubiri gana la cátedra de historia de la filosofía en Madrid, en aquella universidad libre que albergaba a Besteiro, Morente y Ortega; participa en las tertulias de la Revista de Occidente y apasiona a su despabilada alumna María Zambrano ("finalmente él no se decidió", anotó ésta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sorprende a Zubiri en Roma, casado en 1935 con su primer gran amor, Carmen Castro, hija de don Américo, el historiador heterodoxo. La funesta contienda, los crímenes de unos y otros, los Zubiri en París, la amistad rota entre el filósofo y sus entrañables Eugenio Imaz y Bergamín; las nuevas amistades como la del mesurado Laín Entralgo. El regreso a una España amarga y a una universidad plagada de sotanas, imbuida del espíritu de cruzada que asquea a Zubiri. Y la renuncia a participar como docente en el desaguisado. Quizá sean éstos los mejores capítulos de este libro de absoluta referencia, que tal vez pierde interés hacia el final, donde prevalece la forma dialogada y más parece una hagiografía del eminente anciano tristón adorado por sus discípulos. Queda un asunto en el aire: ese misterioso amor extramatrimonial de Zubiri al que se alude y del que no se explica nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ser una "biografía intelectual", los autores introducen al lector en el pensamiento zubiriano; quien desconozca las aportaciones del último metafísico español obtiene una idea de ellas y acaso quiera saber más. Así que quizás esta Soledad sonora nos incite con su eco a leer las asequibles Cinco lecciones de filosofía, y hasta a desempolvar Sobre la esencia, ese digno mamotreto que hoy reposa en el limbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6734349966666188389?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6734349966666188389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6734349966666188389' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6734349966666188389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6734349966666188389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/vida-del-ltimo-metafsico.html' title='Vida del último metafísico'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5849901015810271498</id><published>2008-09-29T10:48:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T01:01:38.671-07:00</updated><title type='text'>Los claroscuros del filósofo sentiente.</title><content type='html'>ABC. David Morán. &lt;br /&gt;Trágica, retirada y condenada aun olvido agravado por un rosario de tópicos. Así fue la vida y, por&lt;br /&gt;extensión, la obra de Xavier Zubiri (1898-1983), principal representante en España de la corriente fenomenológico, creador de conceptos como la inteligencia sentiente y protagonista de «La soledad sonora», biografía con la que los doctores en Filosofía Jordi Corominas y Joan Albert Vicens esperan poder restituir la importancia de estelumno de Ortega y Gasset. «¿Cómo es posible que un autor cuyo pensamiento está a la altura del de un Heidegger sea prácticamente desconocido?», se pregunta Corominas quien, como muchos otros, entró en contacto con el pensamiento zubiriano a través de los jesuitas.&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;No en vano, una de las ramificaciones más populares de su obra es la que llevó a Ignacio Ellacuría a elaborar la teología de la liberación.&lt;br /&gt;Aún así, más allá de un análisis crítico de las aportaciones de Zubiri a campos concretos como «ética, bioética, antropología, historia de la filosofía, sociología,filosofía cultural, praxología,&lt;br /&gt;y filosofía de la liberación», según enumera Vicens, «La soledad sonora» pretende reflejar «la peripecia vital de un intelectual español que desarrolló su actividad en periodos muy diferentes&lt;br /&gt;y determinantes de la historia de España ». «No se puede desligar de ningún modo su vida de su obra —aclara Vicens—. No pensábamos escribir un libro así, pero tampoco esperábamos&lt;br /&gt;que la vida de Zubiri fuera tan sorprendente. &lt;br /&gt;Es una peripecia vital fascinante repleta de detalles curiosos que rebaten todos los tópicos que existen sobre su figura». Eremita y cristiano. Dentro de este abanico de ideas preconcebidas,&lt;br /&gt;siempre han tenido especial predicación las que hacen referencia a su condición de filósofo eremita y cristiano.&lt;br /&gt;«Siempre se ha dicho que Ortega era el Sócrates español, el que trataba de hacer reaccionar al pueblo, y que Zubiri se marginaba escribiendo libros sólo para filósofos», recuerda Corominas,&lt;br /&gt;quien desmiente tal afirmación asegurando que «la labor zubiriana fue igualmente fecunda, ya que mucha gente pudo orientarse en una situación difícil».&lt;br /&gt;Más evidente aún es esa faceta de «cristiano dispuesto a pensar» que llevó a Zubiri a un sacerdocio salpicado de dudas y dilemas internos. «Se hace sacerdote convencido de que podrá dedicarse&lt;br /&gt;a la vida intelectual, pero llevando esto a la práctica se pone en contacto con la historia de la iglesia y el modernismo, y se lo toma tan en serio que lo pone en conflicto y no se siente capaz de vivir intelectualmente en el seno de la iglesia», desvela Vicens. Instalado de nuevo en la vida puramente&lt;br /&gt;intelectual tras un laborioso proceso de secularización, Zubiri opta por la vida retirada y por dedicar su existencia por entero a la filosofía. «La obra de Zubiri se puede leer como un cúmulo de opciones personales», relativizan los autores, quienes consideran un error achacar su falta de recepción a&lt;br /&gt;su lenguaje hermético y heredado de la ciencia. «Todos los filósofos tienen su dificultad. Que algo sea complicado no significa que no sea valioso», asegura Corominas poniendo como ejemplo&lt;br /&gt;la Teoría Cuántica de Plank.&lt;br /&gt;De hecho, los motivos por los que Zubiri «no ocupa ningún lugar relevante en las facultades de filosofía» es evidente para Corominas y Vicens. «En España, la razón de ser de la filosofía era&lt;br /&gt;justificar credos ideológicos, pero Zubiri no hace filosofía para servir. Lo suyo no es un Complemento, sino un intento honesto de aclarar la condición humana.Aúnasí, el no haber sido&lt;br /&gt;estandarte ideológico de nadie permite que ahora pueda ser asumido por todo el mundo», razonan.&lt;br /&gt;Con la esperanza de ayudar a ubicarle definitivamente en la historia de la filosofía y con un nuevo libro de conversaciones sobre Zubiri en la recámara, Corominas y Vicens no dudan ni&lt;br /&gt;un segundo a la hora de sintetizar en pocas palabras la importancia del pensamiento&lt;br /&gt;zubiriano. «Nos enseña cómopensar en la tesitura en la que estamos— señalan— y busca respuesta a la pregunta de cómo puede hacer filosofía un hombre en una época en la que ya no hay ideologías a las que agarrarse.&lt;br /&gt;El sujeto de la modernidad ha perdido sus privilegios, y Zubiri trata de averiguar cómo el hombre contemporáneo puede encontrar su camino a parrtir de esa soledad radical. En la modernidad&lt;br /&gt;se confiaba en el sujeto, pero ahora ya no». &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5849901015810271498?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5849901015810271498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5849901015810271498' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5849901015810271498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5849901015810271498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/los-claroscuros-del-filsofo-sentiente.html' title='Los claroscuros del filósofo sentiente.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-1406181400509987104</id><published>2008-09-29T10:46:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T01:11:54.866-07:00</updated><title type='text'>Historia de un filósofo español</title><content type='html'>José Francisco Serrano. Análisis digital.&lt;br /&gt;Más que una biografía, más que un proyecto de investigación filosófica, más que una deuda con la vida y con el pensamiento de Xavier Zubiri, más que una radiografía de la historia cultural y política de la España contemporánea, esta obra de los profesores Jordi Corominas y Joan Albert Vicens es una invitación, una cita, una sugerencia, un descargo de conciencia con el biografiado, la persona y la personalidad de Xavier Zubiri, y con quienes forman y formaron la constelación de su existencia y de su sistema de ideas y creencias. Impresiona en la vida del que fuera profesor, conferenciante, intelectual, discípulo de los maestros en el erial del pensamiento hispánico reciente, la soledad. Y no solo impresiona, aterra.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Escribió, y así se lee en el pórtico de esta biografía: «Cuando el hombre y la razón creyeron serlo todo, se perdieron a sí mismos; quedaron en cierto modo anonadados. De esta suerte, el hombre del siglo XX se encuentra más sólo aún; esta vez sin mundo, sin Dios y sin sí mismo. Es la soledad absoluta». Descartes ya nos había invitado a la soledad separando el pensar del sentir. Pensar en soledad no es, ni lo es en la existencia de nuestro biografiado, pensar fuera de la vida, de la vida individual y de la vida colectiva. No se debe, aunque se pueda, pensar la vida individual de forma aislada sin presencia de la historia colectiva, de la historia de la familia, de las más diversas comunidades, de la Iglesia.&lt;br /&gt;Xavier Zubiri nunca abdicó de la responsabilidad del filósofo de pensar la realidad, de auscultar los latidos de la esencia y de la existencia humana y divina. Quizá su permanente orientación europea fuera para él un viaje hacia las vanguardias; un billete de ida, y no tanto de vuelta, en un&lt;br /&gt;país, España, cuya naturaleza social estaba, y aún no sabemos si está, excesivamente polarizada entre los extremos de todas las polémicas. Quizá su sistemática pretensión de globalidad, de ofrecer un sistema de pensamiento que abarcara la mayor parte posible de los sectores de la realidad –en ocasiones, el lector pudiera pedir más, como es el caso de la relación entre la gnoseología de Zubiri y lo escrito por Amor Rubial-, fuera su peculiar y particular manera de salir del aislamiento al que la razón, y su ejercicio en la inteligencia, pueden someternos.&lt;br /&gt;Esta biografía, amplia, documentada, exhaustiva, que ha utilizado fuentes hasta ahora inéditas para el gran público, es un antídoto contra un riesgo al que no es ajeno la vida y la obra de Xavier Zubiri: la pretensión de pedir al biografiado lo que el biografiado no pudo dar. Esencialmente atractivo de este tira y afloja de la vida ajena ha sido la dimensión religiosa en Zubiri. Son, en este texto, de especial interés y relevancia las transcripciones de sus cartas, fundamentalmente de la época sacerdotal. Ahí, Zubiri, al que nos acercamos no sin cierto temblor y temor, sorprende siempre por su autonomía, por el ejercicio de la libertad y por su segura responsabilidad. Se nota que los autores de la biografía han tenido un especial cuidado en estas cuestiones, aunque en algunos momentos den la impresión de escribir en pro de una justificación de las acciones de Zubiri que quien se acerca a esta obra no ha solicitado previamente. Esta biografía es un descubrimiento y una oportunidad para una profunda reflexión sobre una vida que fue vivida con la pasión de la razón, la cercanía de la fe y el compromiso con la circunstancia histórica. Estamos ante un libro que, sin duda, hay que tener muy en cuenta. Mi querido profesor Antonio Pintor Ramos tiene la última palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-1406181400509987104?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/1406181400509987104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=1406181400509987104' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/1406181400509987104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/1406181400509987104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/historia-de-un-filsofo-espaol.html' title='Historia de un filósofo español'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-6146087621155847350</id><published>2008-09-29T10:36:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T01:46:06.535-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Marianistas.  Filosofía y Teología&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Xavier Zubiri es uno de los mejores filósofos españoles del siglo XX. Quizá podríamos decir que él y su maestro Ortega y Gasset, son las grandes mentes que han brillado en el panorama europeo y han sido referentes cruciales en la cultura española hasta nuestros días.&lt;span class="fullpost"&gt;Número 51&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Zubiri concretamente, nos toca muy de cerca: antiguo alumno de los marianistas de San Sebastián, fue discípulo, amigo y dirigido espiritualmente del P. Domingo Lázaro; ya profesor universitario de la Complutense , pasó muchas veces por el colegio Nuestra Señora del Pilar, de Madrid, para pedir consejo a Lázaro o para pasar temporadas de retiro y reflexión, allí en la calle Castelló. No solamente entonces. Zubiri sigue “cerca”: por ejemplo, la Fundación Santa María acaba de programar un curso sobre las Religiones en colaboración con la Fundación Xavier Zubiri. Por eso, la aparición de esta biografía del filósofo donostiarra es un acontecimiento cultural para nuestro país y para la memoria marianista. Escrito por dos especialistas en filosofía contemporánea y estudiosos de la obra de Zubiri, el libro es a la vez, un denso recorrido por la vida del filósofo, y una ventana magnífica para asomarse a la cultura europea del siglo pasado. Grandes figuras de la filosofía y la ciencia pasan delante nuestra al leer la obra. Algunos son colegas o compañeros de estudios; otros son profesores o alumnos suyos. La lista habla por sí sola: Ortega, Husserl, Heidegger, Edith Stein, Einstein, García Morente, María Zambrano, etc. En la obra, el mundo marianista aparece significativamente, bien sea en la etapa estudiantil (capítulo 2: “El colegio de los marianistas”), o en las etapas posteriores, en la relación con el P. Domingo, hasta la muerte de este. Estamos ante un libro importante para conocer la figura del gran filósofo y darnos cuenta del influjo y la posición marianista en la cultura y la iglesia contemporáneas. leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-6146087621155847350?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/6146087621155847350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=6146087621155847350' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6146087621155847350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/6146087621155847350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/marianistas.html' title=''/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-4989346997703743309</id><published>2008-09-29T08:19:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T02:00:16.093-07:00</updated><title type='text'>Reseña de Ma. S. Fernández García</title><content type='html'>Anuario de historia de la iglesia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/355/35516095.pdf"&gt;Formato del artículo en PDF&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-4989346997703743309?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/4989346997703743309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=4989346997703743309' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4989346997703743309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/4989346997703743309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/resea-de-ma-s-fernndez-garca.html' title='Reseña de Ma. S. Fernández García'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-3351402159180594876</id><published>2008-09-29T06:07:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T02:31:37.123-07:00</updated><title type='text'>Un volumen reivindica la obra de Xavier Zubiri</title><content type='html'>ANGEL VIVAS. El Mundo. &lt;br /&gt;MADRID.– 14 abril 2006. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El filósofo Xavier Zubiri no es sólo uno de los pensadores españoles más importantes del siglo XX (para algunos, superior a Ortega, en tanto que más radical y más volcado, con dedicación exclusiva a la filosofía), sino que su vida, por su absoluto apartamiento de la escena pública, ha adquirido un cierto carácter de leyenda. Figura tan esencial como controvertida, Zubiri es todavía mucho menos conocido por sus compatriotas de lo que debiera. La recién aparecida biografía de Xavier Zubiri, La soledad sonora (Taurus),de Jordi Corominas y Joan Albert Vicens, viene a cubrir un hueco.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;la obra de Xavier Zubiri El libro, como dice Corominas, cuestiona algunos tópicos que envuelven a Zubiri, como el de considerarle un escolástico medievalizante, e incluso el de su retiro. «Siempre tuvo la intención de influir intelectualmente,&lt;br /&gt;a través de la Sociedad de Estudios y Publicaciones (SEP)».&lt;br /&gt;Sus cursos patrocinados por el Banco Urquijo se hicieron célebres, tanto por la dificultad de las exposiciones del filósofo como por haberse convertido en un acto social, con el que algunos se han mostrado bastante críticos. «A los cursos», repone&lt;br /&gt;Corominas, «también iba gente seriamente interesada, como Aranguren, Marías, el propio Ortega, Panikkar o Miret Magdalena».&lt;br /&gt;Una peculiaridad de Zubiri es su solidísima formación científica. Estudió con los protagonistas de la revolución en la Física del siglo XX: Einstein, Schrödinger, Heisenberg.&lt;br /&gt;«Su filosofía es fenomenológica, pero, a diferencia de Husserl o Heidegger, cree que la filosofía debe tomarse muy en serio a la ciencia y dar cuenta de sus avances. Por eso, muchos científicos se han acercado a Zubiri», dice Corominas.&lt;br /&gt;Uno de los frutos más interesantes de su filosofía es la Teología de la Liberación, de la mano de su discípulo Ignacio Ellacuría. «Pero Zubiri no fue el padre filosófico de la Teología de la Liberación», precisa Joan Albert Vicens. «Ellacuría, al encontrarse&lt;br /&gt;con la realidad iberoamericana, desarrolla algunas ideas zubirianas al margen de lo que hubiera pensado el propio Zubiri, quien respetó, pero no siguió, la Teología de la Liberación».&lt;br /&gt;La soledad de Zubiri no se debió sólo a las circunstancias, sino que está íntimamente ligada a su propio concepto de la filosofía. «En la posmodernidad », explica Vicens, «la filosofía no puede confiar ya en la naturaleza, ni en un Dios, ni en la razón.&lt;br /&gt;Hay que hacer filosofía sin apoyos, sin los fundamentos antiguos, y en soledad. Zubiri nos invita a asumir esa soledad con valentía». El libro de Corominas y Vicens, que analiza aspectos como el proceso de secularización de Zubiri o su formación europea, quiere acercar al gran público a este filósofo al que han perjudicado algunos prejuicios, como su condición de sacerdote o el apoyo recibido por un banco.&lt;br /&gt;«Además, es verdad que su obra requiere un esfuerzo, pero es el propio de la filosofía», dice Vicens.&lt;br /&gt;«También le afectó el que en los años 70 tenían más peso otras filosofías, como la del lenguaje o el marxismo. Y hubo gente que, al defenderle, no le hizo ningún favor,como Fernández de laMora». &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-3351402159180594876?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/3351402159180594876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=3351402159180594876' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3351402159180594876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/3351402159180594876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/un-volumen-reivindica-la-obra-de-xavier.html' title='Un volumen reivindica la obra de Xavier Zubiri'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7783095794936828975</id><published>2008-09-29T01:14:00.000-07:00</published><updated>2008-10-02T01:16:41.128-07:00</updated><title type='text'>Xavier Zubiri, su opinión sobre el opus.</title><content type='html'>Ana Azanza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ilustrar el tema de filósofos formados en la escolástica pero totalmente abiertos a la ciencia y a la filosofía contemporáneas quería mencionar y recomendar a Xavier Zubiri. Su biografía "la soledad sonora" de Corominas y Albert Vicens es un libro muy recomendable, recorre la vida de este hombre, sacerdote, sus primeros años antes de la guerra civil no fueron nada fáciles. La iglesia católica tenía como herejes a los curas modernistas y Zubiri fue sospechoso de haber caído en el modernismo. En opuslibros.org recuerdo que Avila escribió sobre el antimodernismo que agitó a la iglesia católica en los años 20, que algo de ese antimodernismo había en Escrivá. En esta biografía de Zubiri se ve la "película de los hechos" como quien dice... &lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me parece interesante su vida antes de la guerra civil, porque se ve un hombre que lucha por mantener una fe católica sincera y el enfrentamiento sordo pero no menos terrible con los estrechos moldes eclesiásticos de la época. Da toda la impresión de que el opus ha mantenido "congelado" ese ambiente de delación y sospecha de heterodoxia tan agobiante hasta setenta años después.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Zubiri con toda su formación de cura español de principios de siglo se plantó en 1928 en Friburgo de Brisgovia donde había un grupo considerable de filósofos (Levinas, Arendt, Husserl, Heidegger, Marcuse, Löwith, Jonas, Stein, Cohen...) En 1930 en Munich compartió conversaciones y bizcochos con físicos tan señalados como Born, Sommerfeld, Schrödinger. De este último aprendió que los átomos no se comportan como las cosas a nivel macroscópico, no tenemos forma de saber cómo se comportan cuando nosotros no estamos dirigiendo nuestros sistemas de observación hacia ellos, porque nuestros sistemas alteran su trayectoria. Para ver un electrón necesitamos fotones de alta energía que perturban el recorrido del electrón. Zubiri conversa con Einstein, este físico reconoció el talento del filósofo español públicamente y le dijo: "sin un cierto entusiasmo religioso por los conceptos científicos no hay ciencia. No podemos abandonarnos a la estadística".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;También conversa con Heisenberg, el físico más dado a la reflexión filosófica... "el principio de indeterminación no es una afirmación sobre las cosas en general sino sobre las cosas en tanto que objeto de la física... &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Para Dios no hay ni física ni naturaleza... Los conceptos de onda y partícula no significan que las cosas se ablanden y diluyan. Onda y partícula son representaciones de datos observables, la expresión matemática de un conjunto de observaciones virtuales..."&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Todo este rollo para decir que Zubiri es un ejemplo de escolástico que se informó y formó científicamente, que no se quedó en el tomismo rancio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En 1964 cuando Zubiri publicó "sobre la Esencia" muchos no entendieron el libro, aunque fue un bestseller. Ellacuría, Rivera, captaron las intenciones y la médula del libro. Aranguren lo apreció y lo vio como un libro de metafísica intramundana próximo a la sensibilidad científica. Ellacuría lo juzgó como la superación de dos filosofías irreconciliables: la escolástica y la vitalista moderna.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Oppenheimer, otro físico destacado, felicita a Zubiri por ser de los pocos filósofos que conocen a fondo la física moderna y se ofrece a hacerle una reseña de Sobre la Esencia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En 1963 salió "5 lecciones de filosofía", magnífico libro, altamente recomendable para todos los públicos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al mismo tiempo que seguía la evolución de la física, Zubiri nunca dejó de lado la teología, se relaciona con los jesuitas de Alcalá de Henares, escribe sobre Dios: "Dios y el hombre no son dos ni son uno. Dios es trascendente en las cosas. Dios no evoluciona, Pero nada evoluciona si Dios no lo hiciera estar en evolución... La historia de las religiones es un tanteo del espíritu humano acerca de la verdad histórica del poder de lo real. También los que no tienen religión tienen otra experiencia del poder de lo real."&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hay cosas interesantísimas en este pedazo de biografía de Zubiri, "la soledad sonora" sobre la historia de España, el opus sale a relucir en un par de ocasiones, por ejemplo que cuando estalló el caso Matesa, del que hice una reseña para la web hace dos años, Adolfo Marsillach hizo una adaptación del Tartufo de Molière que era una crítica transparente a los ministros del opus.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y en la página 610 se relata el momento (1961) en que Ellacuría, jesuita, se interesa por hacer una tesis sobre Zubiri y se dirige al filósofo. Este más o menos le dijo: "con un jesuita como usted no me va a pasar lo mismo que con los estudiantes del opus dei,"&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Y qué le ocurre con ellos? pregunta desconcertado Ellacuría.&lt;br /&gt;-Los estudiantes del opus dei que han venido a que les orientara en sus estudios no me duran más de dos años. Como la repetición de los fenómenos exige una causa creo que hay que atribuirlo a su débil formación teológica. No piense que tengo nada contra el opus. A Panikkar que me acusaba de ser enemigo de la obra, ya le dije que su ideal de apostolado en y desde la profesión me parece admirable y puro evangelio; pero la actuación de sus miembros en España en lo relativo a las oposiciones a cátedras y el sistemático desprestigio de ciertas personas es formalmente inmoral." &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Zubiri también tuvo sus críticos, no obstante pienso que como ex opus acostumbrados a una forma tan monocromática de ver la vida, tan manipulada, nos viene fenomenal darnos cuenta de que la escolástica, el catolicismo, la teología, no tiene porque ser un impedimento para relacionarse y asimilar los avances de la humanidad en cualquier campo. Hay que soltar las "gafas" opus y lanzarse a ver la historia de nuestro país, de la ciencia y de la filosofía desde otras alturas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y por cierto doy fe de que en la universidad de Navarra en mis años de licenciatura jamás se nos mencionó a este filósofo. ¿Quizás lo vieran como un escolástico descafeinado? Lo que es seguro es que no les interesaba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7783095794936828975?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7783095794936828975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7783095794936828975' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7783095794936828975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7783095794936828975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/xavier-zubiri-su-opinin-sobre-el-opus.html' title='Xavier Zubiri, su opinión sobre el opus.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7351186934597030853</id><published>2008-09-27T09:34:00.000-07:00</published><updated>2008-10-03T09:36:54.723-07:00</updated><title type='text'>Xavier Zubiri. La soledad sonora.</title><content type='html'>Crítica de la Cultura, Número 130, Octubre 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jordi Corominas y Joan Albert Vicens, Xavier Zubiri. La soledad sonora (Taurus)&lt;br /&gt;Juan José García Norro &lt;span class="fullpost"&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7351186934597030853?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7351186934597030853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7351186934597030853' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7351186934597030853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7351186934597030853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/09/xavier-zubiri-la-soledad-sonora_27.html' title='Xavier Zubiri. La soledad sonora.'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-141648900545270435</id><published>2008-08-08T00:51:00.000-07:00</published><updated>2008-11-24T00:54:36.879-08:00</updated><title type='text'>El autoritarismo es una quimera</title><content type='html'>Por Juan Urrutia Elejalde en Expansión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproveché los primeros días de las vacaciones veraniegas para leer la biografía de Xavier Zubiri escrita por Jordi Corominas y Joan Albert Vicens y editada por Taurus el año pasado. Esta biografía tiene muchas lecturas y la estrictamente filosófica se me escapa en toda su sutileza a pesar de que en su día hice mis esfuerzos por aprehender la sabiduría almacenada en Naturaleza, Historia y Dios, Sobre la Esencia e Inteligencia Sentiente. Sin embargo esta lectura no ha sido infructuosa porque, entre todas esas interpretaciones posibles de una vida que a todos los efectos cubre el siglo XX en España, hay una especialmente interesante para los tiempos que corren.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zubiri, en efecto, pudo no haber figurado como una pensador radical y expresamente contrario al régimen, pero la biografía deja claro que era alguien que no admitía el autoritarismo aunque admitiera la dogmática teológica. Zubiri "se buscaba la vida" a su manera sin admitir que ninguna autoridad, eclesiástica o civil, le desviara de su camino. Quizá porque su vocación filosófico-teológica era muy definida, quizá por su carácter vasco que difícilmente admite la imposición de nada y que solo quiere que le dejen en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso a pesar de que vivió una época dilatada durante la cual la tentación del autoritarismo fue tan grande que millones de personas cayeron en ella sea para disipar dudas teológicas, sea para evitar el desorden perturbador y empobrecedor, sea para realizar las grandes expectativas que un país o una raza pretendían encarnar, sea para tratar de enraizar el saber en tierra fértil e inamovible o sea para disipar la incertidumbre generalizada que los tiempos generaban irremisiblemente. Bastantes de estas mismas circunstancias revoletean hoy en la atmósfera intelectual de nuestro entorno y quizá explican el surgimiento del largamente durmiente neoconservadurismo americano que ha hecho temblar al mundo y que, según parece, está ya remitiendo aunque creo poder afirmar sostenía la actitud del conservadurismo español representado por el partido de la oposición y la Conferencia Episcopal hasta hace bien poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas reflexiones son más propias de un verano lánguido que permite lecturas sosegadas que de una rentrée que se presenta como movida y llena de esa incertidumbre a la que me refería, al menos en términos económicos y de rebote políticos; pero no son ociosas. Las lecturas de vacaciones muestran o dejan traslucir las tendencias soterradas. Y el hecho es que nos hemos encontrado, además de con la guerra en Georgia, paradigma del autoritarismo ruso, con el problema de la finaciación autonómica planteado con autoridad por el Gobierno como un problema no bilateral, con las quejas de no pocos sectores económicos que reclaman medidas "por decreto" y con las obligadas referencias al primer aniversario de una crisis contra la que se exigen medidas eficaces ya; pero sobre todo con esa literatura épica de los juegos olímpicos de Pekin que ha estado bordeando la apología del autoritarisno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, muchos artículos veraniegos han hecho alusión veladas, e incluso explícitas, a las ventajas de un capitalismo autoritario como el de China y que tendría su paradigma en Singapur a cuyos encantos prestan atención economistas serios. Las ventajas de una autoridad fuerte que establece el orden y, en el mejor de los casos, impone sin posibilidad de contestación, un sistema de incentivos soberbiamente diseñado y que acaba siendo una bendición para quienes se someten a él, serían, para cada vez un mayor número de personas, más que evidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aquí tenemos todos los ingredientes para que surja la tentación del autoritarismo, una tentación claramente transparentada entre nosotros por esas llamadas a tomar medidas contundentes contra la crisis que se han expresado por quienes en general se muestran contrarios a todo intervencionismo y que han sido secundadas por quienes, aunque con una inclinación intervencionista, señalan que la crisis en la que nos encontramos inmersos se debe precisamente a la no existencia de una autoridad global que permita meter en vereda al mercado global. Ante esta tentación generalizada de autoritarismo e intervencionismo cabe preguntarse si se trata de algo sensato o si se trata más bien de un espejismo producido por la sed de soluciones. A mi entender se trata de lo segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ciertamente verdad que hay una falta de correspondencia entre el ámbito en el que se desarrolla la actividad económica global y el ámbito de ese Estado meramente nacional del que dimana toda autoridad y que eso plantea problemas. La directiva europea de servicios es un ejemplo cercano. Cabe la posibilidad de contratar servicios de fuera de un país europeo concreto; pero no nos resignamos a que esos servicios se rijan por la legislación del país de origen a falta de una legislación emanada de un Estado superior. Y así, la falta de una institución sirve de coartada a quienes ven en peligro sus privilegios alcanzados dentro de su Estado nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa realidad no debiera hacernos olvidar que hay ejemplos históricos que muestran que el desarrollo económico, y más concretamente el comercio internacional, son posibles sin un Estado que los regule, un ejemplo especialmente pertinente ya que parece inaudito que se pueda realizar un comercio no simultáneo entre dos países sin una autoridad que esté por encima de ambos e incluso en ausencia de un Estrado en cada uno de esos dos países. Parece inaudito, pero esa es justamente la lección que nos dio Avner Greif al enseñarnos que el intercambio entre ambas orillas del Mediterráneo era posible en el siglo XI antes de que surgiera la institución que denominamos Estado. En consecuencia antes de caer en la tentación del autoritarismo deberíamos recordar que el Estado que la haría materializarse no es la única institución que hace que las cosas funcionen bien en el ámbito económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se necesita para el buen orden económico son instituciones evolucionariamente estables y éstas no surgen más que en el ejercicio de una libertad que se compadece muy mal con el autoritarismo. Si nos empeñamos en el autoritarismo ponemos en peligro la libertad tal como nos enseñó Hayek quien también nos enseñó que esa libertad es parte del bienestar de los ciudadanos de un país, una idea ésta que hoy es moneda corriente entre los economistas no utilitaristas o, más en general, entre los que se niegan a adoptar una filosofía consecuencialista. El ejemplo de Zubiri al que me he referido es aquí oportuno pues, a pesar de su extraña distancia con la crítica a la dictadura, siempre se quejó de la falta de libertad. El consecuencialismo, necesario para la justificación del autoritarismo, es un compañero de viaje no recomendable si queremos evitar la caída en la tentación autoritaria que nos acecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi juicio la tentación del autoritarismo solo puede llegar a parecer irresistible si se usa la autoridad para garantizar la paz social en peligro por la falta de igualdad. Esto es relevante pues por debajo de los problemas serios que surgen en la crisis está siempre la igualdad de trato y, en consecuencia, la paz social. Y aquí encontramos el verdadero fondo del asunto ya que si queremos realmente ser igualitarios no podemos sino salvar a todos o no salvar a nadie mediante el intervencionismo estatal. Lo primero es incompatible con la conducción responsable de la macroeconomía y solo se puede hacer mediante gestos meramente espectaculares y poco eficaces como la devolución de impuestos que se ha experimentado tanto aquí como en los U.S.A.. No ayudar a nadie parece políticamente imposible a pesar de que es lo que parecería pedir el conservadurismo excepto cuando lo contrario le pudiera acarrear réditos electorales. No queda por lo tanto más que hacer política de manera que se puedan arbitrar algunas medidas que sean lo suficientemente consensuadas como para mantener la paz social. Parece sencillo de admitir que una solución así, que parece ser la única posible, está bien alejada de cualquier autoritarismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es este un artículo que se preste a conclusiones. Para terminar baste con afirmar que la tentación del autoritarismo debería eliminarse de la agenda política ya sea para arreglar la situación económica en general, ya sea para imponer una solución determinada al problema de la financiación autonómica o a cualquier otro que nos esté esperando en esta vuelta al trabajo. El autoritarismo es un espejismo. Fiarnos de él es confiar en una quimera. leyendo&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-141648900545270435?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/141648900545270435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=141648900545270435' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/141648900545270435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/141648900545270435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2008/08/el-autoritarismo-es-una-quimera.html' title='El autoritarismo es una quimera'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-2705561131245653819</id><published>2007-11-12T01:04:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T01:05:29.467-08:00</updated><title type='text'>INSONIA</title><content type='html'>Voici le début de mon message. INSÓNIA&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Deitei-me tarde, como (quase) sempre&lt;br /&gt;e acordei às três da madrugada&lt;br /&gt;para não mais conseguir dormir.&lt;br /&gt;Estranho: cansado sem descansar.&lt;br /&gt;Mas estou em paz.&lt;br /&gt;Aproveitei para concluir a leitura da extensíssima biografia de Xavier Zubiri,&lt;br /&gt;da autoria de Jordi Corominas e Joan Albert Vicens.&lt;br /&gt;É um documento fundamental para perceber obra tão densa,&lt;br /&gt;tão importante,&lt;br /&gt;tão compreensiva e (apesar disso) tão incompreendida.&lt;br /&gt;É bem verdade que por detrás de cada argumento que apreciamos&lt;br /&gt;há (quase sempre) um drama que desconhecemos.&lt;br /&gt;Ao contrário do que parece,&lt;br /&gt;para Zubiri escrever não era fácil,&lt;br /&gt;foi um trabalho doloroso, um empreendimento inclemente.&lt;br /&gt;mas tremendamente fecundo.span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-2705561131245653819?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/2705561131245653819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=2705561131245653819' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2705561131245653819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/2705561131245653819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2007/11/insonia.html' title='INSONIA'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7029160423141299510</id><published>2007-07-20T13:22:00.000-07:00</published><updated>2009-10-21T13:25:12.657-07:00</updated><title type='text'>Philibert Secretan: "Enquête sur une vocation"</title><content type='html'>&lt;iframe frameborder="0" scrolling="no" style="border:0px" src="http://books.google.com/books?id=8EXvP7X_kH8C&amp;lpg=PA7&amp;ots=eWIzTYCuDL&amp;dq=Etudes%20autour%20de%20Xavier%20Zubiri%20Corominas&amp;hl=es&amp;pg=PA1&amp;output=embed" width=500 height=500&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7029160423141299510?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7029160423141299510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7029160423141299510' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7029160423141299510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7029160423141299510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2007/07/philibert-secretan-enquete-sur-une.html' title='Philibert Secretan: &quot;Enquête sur une vocation&quot;'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-1264028493443444326</id><published>2006-11-19T23:24:00.001-08:00</published><updated>2008-11-19T23:26:19.002-08:00</updated><title type='text'>Recensión marianistas</title><content type='html'>Xavier Zubiri es uno de los mejores filósofos españoles del siglo XX. Quizá podríamos decir que él y su maestro Ortega y Gasset, son las grandes mentes que han brillado en el panorama europeo y han sido referentes cruciales en la cultura española hasta nuestros días. Zubiri concretamente, nos toca muy de cerca: antiguo alumno de los marianistas de San Sebastián, fue discípulo, amigo y dirigido espiritualmente del P. Domingo Lázaro; ya profesor universitario de la Complutense , pasó muchas veces por el colegio Nuestra Señora del Pilar, de Madrid, para pedir consejo a Lázaro o para pasar temporadas de retiro y reflexión, allí en la calle Castelló. &lt;span class="fullpost"&gt;No solamente entonces. Zubiri sigue “cerca”: por ejemplo, la Fundación Santa María acaba de programar un curso sobre las Religiones en colaboración con la Fundación Xavier Zubiri. Por eso, la aparición de esta biografía del filósofo donostiarra es un acontecimiento cultural para nuestro país y para la memoria marianista. Escrito por dos especialistas en filosofía contemporánea y estudiosos de la obra de Zubiri, el libro es a la vez, un denso recorrido por la vida del filósofo, y una ventana magnífica para asomarse a la cultura europea del siglo pasado. Grandes figuras de la filosofía y la ciencia pasan delante nuestra al leer la obra. Algunos son colegas o compañeros de estudios; otros son profesores o alumnos suyos. La lista habla por sí sola: Ortega, Husserl, Heidegger, Edith Stein, Einstein, García Morente, María Zambrano, etc. En la obra, el mundo marianista aparece significativamente, bien sea en la etapa estudiantil (capítulo 2: “El colegio de los marianistas”), o en las etapas posteriores, en la relación con el P. Domingo, hasta la muerte de este. Estamos ante un libro importante para conocer la figura del gran filósofo y darnos cuenta del influjo y la posición marianista en la cultura y la iglesia contemporáneas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-1264028493443444326?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/1264028493443444326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=1264028493443444326' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/1264028493443444326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/1264028493443444326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2006/11/recensin-marianistas_19.html' title='Recensión marianistas'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-7116061973978187129</id><published>2006-06-28T00:32:00.000-07:00</published><updated>2008-11-24T00:34:55.280-08:00</updated><title type='text'>Zubiri en París</title><content type='html'>Por Olegario González de Cardedal. ABC 28 de junio del 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de 1936 Zubiri llega a París. Aquí encuentra una pléyade de intelectuales españoles que, viendo su vida en peligro, han abandonado Madrid, ante la depuración del profesorado que pretendía llevar a cabo el ministro de Educación Jesús Hernández. En el Colegio de España (Ciudad Universitaria) se encuentra con Severo Ochoa, Américo Castro, Pío Baroja, el físico Blas Cabrera, el neurohistólogo Pío del Río Ortega. Poco después llegarán Gregorio Marañón, García Morente, el embajador Luis de Zulueta, que abandona la embajada española ante la Santa Sede acompañado por F. Javier Conde, y otros muchos.&lt;br /&gt;¿Qué hará Zubiri en París hasta el 2 de septiembre de 1939 que vuelva a España?&lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;Ante todo sobrevivir, ayudado por amigos como el gran hispanista M. Bataillon y Maritain, a quien había encontrado en los cursos de La Magdalena (Santander). Luego conocerá nuevos nombres de ciencia: asistirá a clases en la Sorbona y en L´ École de Hautes Études; enseñará en instituciones universitarias. Aquí descubre otros horizontes de realidad y nuevas formas de pensamiento, que serán decisivas para su orientación teológica. De ellos nacerá un capítulo fundamental de su obra, clave para entender su personalidad y al que hasta ahora apenas se ha prestado atención. Me refiero a las páginas de su obra «Naturaleza, Historia, Dios» que llevan por título «El ser sobrenatural: Dios y la deificación en la teología paulina». Ellas significan un quiebro en el pensamiento anterior de Zubiri, sin conexión con lo que había oído en Madrid, Lovaina, Friburgo y Berlín. ¿Cuáles son las raíces de esa nueva orientación teológica, decisiva a su vez para su propia metafísica?&lt;br /&gt;Dos son las categorías clave que ha descubierto. Una, la de «deificación», proveniente de la teología griega, introducida por la emigración rusa en Occidente y elaborada por los teólogos agrupados en torno al Instituto ortodoxo de San Sergio. La segunda es la «teología de los misterios», propuesta por O. Casel, de la abadía alemana de María Laach y asumida por la mayoría de los teólogos benedictinos. La revolución rusa desencadenó oleadas sucesivas de cristianos e intelectuales rusos que, pasando por Viena y Praga, desembocaban casi siempre en París. Ellos hicieron presente a la cultura occidental un universo espiritual aquí desconocido. Fue un proceso mucho más largo en el tiempo y profundo de contenido, pero similar a lo que años después significó en literatura e historia de las religiones la emigración rumana con nombres como Ionesco y Mircea Eliade.&lt;br /&gt;El nombre representativo de esa nueva teología griega es el de una mujer rusa, casada con el historiador francés Fernando Lot, de nombre Myrrha Lot-Borodine, con el estudio publicado en 1932-1933: «La doctrina de la deificación en la Iglesia griega hasta el siglo XX». Su doble formación, rusa primero y luego francesa en París, donde siguió entre otros cursos los de H.Ch.Puech en la Sorbona y de J. Lebreton en el Instituto Católico, le permitió comparar el legado teológico cristiano y acercar a la mentalidad latino-occidental el tesoro de experiencias y expresiones cristianas propias de las iglesias orientales, aquí olvidadas o desconocidas. Hasta ahora habían prevalecido Descartes y Kant en filosofía, Santo Tomás y la neoescolástica en teología, la actitud moralista, jurídica o psicológica ante la liturgia y la mística. Con ellos, una lectura racionalista, psicológica y moral del cristianismo. El universo simbólico y sacramental, la celebración litúrgica como actualización presencializadora de la salvación, la acción permanente del Espíritu Santo en la Iglesia como perenne fuerza constituyente frente a la mera memoria histórica del Cristo fundador, la significación escatológica del monaquismo, la validez perenne de las grandes figuras teológicas de la patrística griega frente a la absolutización de lo occidental y la concentración en lo latino: tal era el legado de la teología griega que ahora aparecía ante los ojos.&lt;br /&gt;Estas perspectivas resultaron innovadoras y decisivas, suscitando y alimentando los movimientos litúrgico, patrístico, bíblico y ecuménico, de los que nació la eclesiología del Concilio Vaticano II. Congar, Chenu, Daniélou, Bouyer y otros muchos teólogos han confesado su deuda con estas perspectivas. Lot-Borodine era sólo el eco de las grandes voces recogidas en los círculos en los que se movía: N. Berdiaev, Lev Chestov, Nikita Struve, Florovsky, Vladimir Soloviev, P. Boulgakov, Vladimir Lossky… En su biografía, la hija de Lot-Borodine recuerda: «El rostro atormentado y las afirmaciones metafísicas de Berdiaev marcan todavía la memoria de la niña que yo era entonces». Este es el mundo que descubre Zubiri, que supone una revolución para su horizonte teológico. Él, que hasta entonces había crecido teológicamente entre una escolástica de cortos vuelos y un modernismo que le fascinó durante más de un decenio, podrá respirar un aire nuevo, pensar con mayor rigor y creer con una fe mejor fundada.&lt;br /&gt;Hay un segundo horizonte que determina su pensamiento: la teología alemana que le han descubierto los benedictinos de San Anselmo en Roma. A. Stolz, que estaba renovando a la vez el pensamiento teológico y espiritual, le pone en contacto con otros teólogos, como Schmaus. Stolz publica en 1936 su obra clásica «Teología de la mística», que significa un corte en la comprensión subjetivista, experiencial y referida a los fenómenos extraordinarios que había prevalecido hasta ahora en Occidente, para arrancarla al individualismo y resituarla en el horizonte histórico, objetivo y bíblico del «misterio» o designio salvífico de Dios accesible en los sacramentos y en la vida comunitaria de la Iglesia. De esta forma unía Biblia, Liturgia y Mística.&lt;br /&gt;Esta formación la profundiza Zubiri en los años de París en contacto con la Abadía de la Fuente, en la que siguió los cursos necesarios para ser recibido como oblato benedictino desde el 25 de febrero de 1937 hasta el 28 de diciembre de 1938, en que tiene lugar el acto de la oblación, recibiendo el nombre de Anselmo. Su esposa, Carmen Castro, hace lo mismo en las mismas fechas y recibe el nombre de Francisca. En este contexto Zubiri, en opinión de Dom Gozier, actual monje de Santa María de la Fuente, entraría en contacto con Dom Jutglar, y a través de él conocería más a fondo la teología de Casel y quizá la incipiente de su discípulo Dom Warnach.&lt;br /&gt;Escribo estas líneas en el distrito 16, en la encrucijada de tres calles, en las que vivieron las tres grandes figuras de la filosofía española por aquellos años. Ortega había logrado llegar a París y se había instalado en la calle Gras, nº 43; Zubiri se había trasladado a la calle Félicien David, nº 24, y a verse con ellos venía García Morente, que años antes había vivido en este barrio.&lt;br /&gt;En estos encuentros al lado del Sena, ¿cuáles fueron las conversaciones sostenidas entre Ortega, herido de muerte por una República y un Levantamiento que no eran los suyos; Zubiri, que siendo sacerdote ya sehabía secularizado, y García Morente, quien, antes no creyente, ya guardaba el secreto de su encuentro con Cristo en la rendida y amorosa adhesión que es la fe y que años más tarde consumaría ordenándose sacerdote? Los caminos y pensares de los hombres son sorprendentes: algo conocemos cada uno, los nuestros poniendo el oído al propio corazón, y casi nada los otros. Nuestra fe y nuestro pensar sólo se desvelan trasparentes a los ojos de Dios. Los demás sólo podemos rastrear huellas y adivinar trayectorias. Eso hago yo hoy rememorando agradecido este cruce de caminos donde convergieron la desolada situación de Ortega, la reflexión teológica de Zubiri y la experiencia religiosa de Morente. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-7116061973978187129?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/7116061973978187129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=7116061973978187129' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7116061973978187129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/7116061973978187129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2006/06/zubiri-en-pars.html' title='Zubiri en París'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-607245996367385519.post-5046502683691737925</id><published>2006-06-24T23:49:00.000-07:00</published><updated>2008-11-19T23:50:57.343-08:00</updated><title type='text'>DIARIO HOY DE QUITO (ECUADOR)</title><content type='html'>Xavier Zubiri. La soledad sonora, por Jordi Corominas y Joan Albert Vicens. Biografía del filósofo más serio de la España del siglo XX. Escrito con sencillez, muy bien documentado, un lector con capacidad de entender lo que lee podrá asomarse a una de las mentes más precisas y más profundas y más puramente filosóficas de ese siglo. A la vez verá desfilar la historia de España en el siglo XX y también de la cultura de Centroeuropa. Un fascinante libro de 887 páginas.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/607245996367385519-5046502683691737925?l=biografiadexavierzubiri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/feeds/5046502683691737925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=607245996367385519&amp;postID=5046502683691737925' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5046502683691737925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/607245996367385519/posts/default/5046502683691737925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biografiadexavierzubiri.blogspot.com/2006/06/diario-hoy-de-quito-ecuador.html' title='DIARIO HOY DE QUITO (ECUADOR)'/><author><name>UNAFAM 47</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
